jueves, 31 de diciembre de 2015

FIN DE AÑO





Acabamos de vivir el nacimiento de Jesús y la forma en que nos lo cuentan es tan sencilla que casi asusta.  Ver a Jesús, que es Dios, naciendo en un pesebre, hijo de padres pobres, en un establo… Es posible que no todo fuera así, pero la forma de contarlo nos está diciendo que Jesús y su familia vivían de otra manera. Es una forma sencilla de vivir.
Vamos a entrar en un año nuevo y sería bueno que nos preguntáramos si nos hemos puesto una regla de vida que nos ayude a ser más sencillos. No debemos estar tan seguros de nosotros mismos, con nuestras prepotencias y nuestra forma orgullosa de vivir.
Por eso en el nuevo año no hemos de tener nostalgia del anterior, sino esperanza en que vamos a mejorar, a ser más sencillos y más misericordiosos.
Creemos que esa fe sencilla es la que espera Dios de nosotros, la fe de los que no están quizá demasiado preparados pero siempre saben hablar con Dios cuando sienten que es necesario para ellos. Y no olvidemos que Dios está en los otros, así que veámoslo ahí.
Un abrazo y Feliz Año Nuevo


Huellas

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