miércoles, 27 de julio de 2016

LA PREOCUPANTE TEOLOGÍA INTEMPORAL DE NUESTROS OBISPOS




Hace unos días, se ha hecho público un documento de la Comisión de la Doctrina de la Fe, de la Conferencia Episcopal Española, que presenta lo que piensan (y quieren enseñar) los obispos españoles sobre “Jesucristo, salvador del hombre y esperanza del mundo”. Según parece, no todos nuestros obispos están de acuerdo con el contenido de ese texto. Pero el hecho es que el documento se ha dado a conocer “oficialmente”. Lo que ha provocado las lógicas e inevitables reacciones que se suelen producir en estos casos. Desde quienes han elogiado el escrito de la Conferencia Episcopal, hasta los que han lamentado la falta (o debilidad) de una más clara y fuerte dimensión profética o la ausencia de la debida sensibilidad ante el sufrimiento de los pobres.

Por supuesto, en un documento que no es, ni puede ser, una “definición dogmática”, los cristianos podemos (y debemos) sentirnos libres para expresar nuestro punto de vista, e incluso nuestro desacuerdo, en aquellas cuestiones que no lesionen la fe de la Iglesia, sino que, por el contrario, veamos que se trata de cuestiones importantes que pueden fortalecer la fe y la vida cristiana.

Pues bien, supuesto lo dicho, es comprensible que haya quienes echan de menos, en este documento episcopal, el hecho de no destacar la misión profética de Jesús, que tan ampliamente explican y repiten los evangelios. Y quizá más chocante resulta, que, en un país y en una situación en la que el sufrimiento de los pobres se palpa escandalosamente, nuestros obispos no hayan aprovechado la oportunidad que les proporciona ahora mismo hablar y actualizar la misión de Jesús como “salvador” y como “esperanza” precisamente para los que más sufren entre nosotros.

Pero siendo muy cierto lo que –a mi limitado y corto entender– acabo de indicar, me parece que, en este documento episcopal, se advierte algo que resulta mucho más preocupante, por más que, a primera vista, mucha gente quizá no lo advierta. Me refiero a lo siguiente: este escrito sobre Jesucristo, como Dios y como Salvador del mundo, se podría haber escrito hace más de cincuenta o sesenta años, y (menos las indicaciones a ciertos teólogos o papas de los últimos años) tendría la misma actualidad entonces que ahora. Concretamente, en cuanto se refiere a los temas centrales de la “Salvación” y de la “Esperanza”, que son los pilares del documento, en él se repite, una vez más, lo que ya oía yo en mis lejanos tiempos de estudiante de teología, allá por los años 40 y 50 del siglo pasado. Estamos, pues, donde estábamos. El tiempo corre, todo cambia. Todo, menos la teología. Y si la teología, en temas tan fundamentales, sigue estancada, eso nos viene a decir que es la Iglesia jerárquica y docente la que se quedó atascada en un tiempo, unos problemas y unas soluciones que ya no interesan a casi nadie. ¿Y nos extraña que haya gente que se aleja de la Iglesia?

El fondo del asunto, me parece a mí, está en que la cristología (el tratado de la teología que estudia a Cristo) no ha tenido debidamente en cuenta una cuestión capital y, por tanto, indispensable. El “saber cristológico no se constituye ni se transmite primariamente” en determinados conceptos, ideas o especulaciones, sino en los relatos de “seguimiento de Jesús” (J. B. Metz). Es decir, los primeros discípulos y apóstoles, de los que nos hablan los evangelios, no aprendieron cristología oyendo conferencias y estudiando libros, sino “viviendo con Jesús y como vivió Jesús”. Según el Evangelio, quienes no renunciaron a todo, cargaron con su cruz y se fueron con Jesús, pasando miedo y carencias, mucha escasez, y afrontando la conflictividad que afrontó Jesús, quienes no fueron capaces de eso, no se enteraron de quién era Jesús, ni tuvieron idea de lo que Jesús quería, ni – por tanto – pudieron ser cristianos, al menos de forma incipiente. Y es que Jesús no fue primordialmente un “dogma”, sino un “ciudadano” galileo, un ser humano, que vivió entre las gentes de su pueblo, con los problemas que tenían aquellas gentes. Y así, en la cercanía y la convivencia, enseñó quién es Dios y cómo es Dios. Más aún, en su vida y en sus obras, pudimos descubrir a Dios, ver a Dios, palpar la presencia del Dios que puede dar sentido a nuestras vidas. Y así, nos aporta “salvación” y “esperanza”. Dicho de la forma más clara y sencilla posible: Dios no se nos dio a conocer primordialmente en un “dogma”, sino en su Hijo, despojado de toda dignidad, incluso la divina, y viviendo como un “esclavo” (Fil 2, 7). Jesús, despojándose de toda dignidad, nos pudo dar a conocer a Dios. O sea, desde lo humano, “lo ínfimamente humano”, nos dio a conocer lo que los humanos podemos conocer de Dios.

Cuando la teología resulta ser una “teología intemporal”, que puede ser igualmente válida para cualquier tiempo y situación, semejante teología se incapacita para presentarse como la revelación de Jesús, el Hijo de Dios, que nos reveló y nos sigue enseñando dónde y cómo podemos y debemos encontrar al Dios y Padre de la misericordia, de la justicia y de la bondad. Es el Jesús que nos dice cómo ahora, en el momento que vivimos, podemos y debemos encontrar la Buena Noticia, el Evangelio que nos hace más humanos y más creyentes.




José M. Castillo

martes, 26 de julio de 2016

ACÉPTATE



Ahora que estamos en el verano, que el sol luce fuerte, que la alegría se extiende por doquier.
Ahora, ahora es el momento de poner en marcha lo que este video nos sugiere.
Que tengas un buen día

lunes, 25 de julio de 2016

UN RÍO DE COLOR


Caminamos por el mundo con tal aplomo, con tal seguridad, que estamos convencidos de que la realidad es tal cual la vemos. Cielos, valles, montes, ciudades, acontecimientos. Sin embargo, la filosofía de todos los tiempos se ha preguntado una y otra vez sobre la objetividad de nuestra percepción.

Desde la cueva de Platón al a priori de Kant, no está claro si esto que vemos es una interpretación nuestra. Ni si responde a algo absolutamente real. Como el maratón de la foto se convierte en un río de manchas de color en cuanto cambiamos la velocidad de obturación de la cámara, o como cada uno ve la vida según su lente, sus circunstancias. Un día de sol radiante de primavera es un salto de júbilo para una persona enamorada, y un bofetón para quien acaba de perder un hijo.

La gran pregunta es por tanto: ¿A qué me agarro en la vida? Mi entorno cambia, mi cuerpo envejece, lo que llamo realidad es una apariencia que depende de mil factores. Si pasa la película de este mundo, si paso yo, todo parece mentira, ¿qué me queda?

San Pablo era consciente de esto, y por eso dice en su primera carta a los Corintios: “Los que lloran como si no lloraran, los que se alegran como si no se alegraran, los que compran como si no poseyeran, los que aprovechan las cosas del mundo como si no las aprovecharan. Pues pasa la apariencia de este mundo” (7,30-31).

¿Qué significa esto? ¿Que no hay que disfrutar de la vida y hay que marcharse al desierto?

No; que hay que entornar los ojos, como el que mira a lo lejos para ver más. Si tu mirada está en contacto con lo profundo de tu ser, te vuelves capaz de distinguir la peli de este mundo de la luz que hay detrás.

La película acaba, es apariencia, pero no la luz que habita detrás de cada cosa, que es una, y a la que todos pertenecemos como reflejos y chispas. Pero para ver así, es indispensable cerrar de vez en cuando los ojos. Entonces el mundo entero se convierte en un fanal, “vestido lo dejó de su hermosura”. Gozas de lo que pasa, pero sin quedarte ni apropiarte, como asomado a la ventanilla de un tren, porque en realidad lo tienes ya todo: la luz de dentro.



Pedro Miguel Lamet
 

Un río de color, en Revista 21, junio 2016, p.55.

domingo, 24 de julio de 2016

PEDID



LUCAS 11, 1-13
1 Una vez estaba él orando en cierto lugar; al terminar, uno de sus discípulos le pidió:

- Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.

2 Él les dijo:

- Cuando oréis, decid: "Padre, proclámese ese nombre tuyo, llegue tu reinado; 3 nuestro pan del mañana dánoslo cada día 4 y perdónanos nuestros pecados, que también nosotros perdonamos a todo deudor nuestro, y no nos dejes ceder a la tentación".

5 Y añadió:

- Suponed que uno de vosotros tiene un amigo, y que llega a mitad de la noche diciendo: "Amigo, préstame tres panes, 6 que un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle". 7 Y que, desde dentro, el otro le responde: "Déjame en paz; la puerta está ya cerrada, los niños y yo estamos acostados: no puedo levantarme a dártelos". 8 Os digo que, si no se levanta a dárselos por ser amigo suyo; al menos por su impertinencia se levantará a darle lo que necesita.

9 Por mi parte, os digo yo: Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y os abrirán; 10 porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra, y al que llama le abren.

11 ¿Quién de vosotros que sea padre, si su hijo le pide pescado, en vez de pescado le va a ofrecer una culebra? 12 O, si le pide un huevo, ¿le va a ofrecer un alacrán? 13 Pues si vosotros, aun si sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará Espíritu Santo a los que se lo piden!

Hoy, en el evangelio, Dios se nos ofrece como padre y madre. Ese es el amor más grande que conocemos. ¡Quien no se desvive por un hijo! ¡Quién no hace todo lo posible por darle a su hijo lo que le pide!

Dios, padre y madre, es una imagen que nos resulta comprensible. Por eso la oración tiene sentido. Es verdad que Dios sabe de nuestras necesidades y sabe lo que nos conviene. Pero, también es verdad que no interfiere el camino de nuestra vida. De ahí que esté pendiente de lo que le pedimos para sugerirnos cómo obtenerlo. Esa es la fuerza y la satisfacción de la oración.

Jesús nos enseñó la oración completa: el padre nuestro. Hoy, amigos del blog, os invitamos a rezar un padre nuestro desde la consciencia de lo que pedimos. Y en esas peticiones, rezad para que el encuentro del ERI que está teniendo lugar estos días en Inglaterra sea fructífero. Rezad también para dar gracias a Dios por el encuentro Internacional de ENSJ, Jóvenes, que hoy domingo finaliza en Pilas, Sevilla. Unos 300 jóvenes han estado toda la semana conviviendo y alabando a Dios por la maravilla del hombre y de la mujer.

En fin, ¡tenemos tantos motivos para dar gracias! Que no falte tampoco una petición por los que sufren directamente el dolor de quienes quieren hacer daño, hace unas semanas en París, ayer en Munich, ¡un sin sentido!  


En el siguiente video se nos invita a darnos cuenta de cada momento que vivimos, porque todo empieza por un segundo. Feliz domingo.

sábado, 23 de julio de 2016

SE DE UN LUGAR




Sé de un lugar
sé de un lugar
para ti.

Abre tu corazón
que hoy vengo a buscarte
amor.
Te llevaré a un lugar
donde broten las flores
amor.

Y allí construiremos
nuestra casa
que la bañe el sol.

Sé de un lugar
sé de un lugar
donde brotan las flores
para ti
donde el río y el monte
se aman
donde el niño que nace
es feliz.

Sé de un lugar
sé de un lugar
para ti.

Sé de un lugar
sé de un lugar
donde pronto amanece
donde juegan los peces
junto a ti
donde la lluvia cae
y riega la tierra
que se nos dio.

Sé de un lugar
sé de un lugar
yo sé de un lugar para ti
yo sé de un lugar para ti (bis)

Abre tu corazón
que hoy vengo a buscarte
amor.
Te llevaré a un lugar
donde broten las flores

amor

viernes, 22 de julio de 2016

LA VEJEZ... ESA DURA DICTADURA



Aunque la edad nos quiera pasar implacable su factura, podemos usar estrategias que nos proporcionen dignidad hasta el momento de la despedida.

1. Ahorre un poco para ser siempre financieramente independiente. No necesita mucho, no comprometa el placer que el dinero pueda darle en razón de un tiempo mayor de envejecimiento, que puede o no acontecer, si usted se muere antes. Por otro lado una persona mayor no consume mucho, aparte de los medicamentos y el plan de salud, probablemente usted ya tiene todo, y más cosas sólo le darán trabajo.

2. Deje de preocuparse con la situación financiera de hijos y nietos; no se sienta culpable de gastar su dinero en usted mismo. Probablemente, usted ya les ofreció lo que fue posible en la infancia y juventud como una buena educación.  Ahora por tanto, la responsabilidad es de ellos.

3. Ya no es época de sostener a nadie de su familia; sea un poco egoísta, mas no usurero. Tenga una vida saludable, sin grandes esfuerzos físicos. Haga gimnasia moderada y aliméntese bien.

4. Tenga su propia independencia, hasta cuando haya peligro.

5. Nada de angustiarse por poca cosa. En la vida todo pasa, sean los buenos momentos que deben ser recordados, sean los malos que deben ser rápidamente olvidados.

6. Independiente de la edad, mantenga vivo el amor siempre con su “vieja” compañera. El amor verdadero rejuvenece. Cuidado con las “chicas gasolineras” que están por ahí, ya que un madurito -aún de clase media-, es siempre una garantía de buen futuro para las vividoras.

7. Esté en todo momento limpio, tome un baño diario; sea vanidoso, frecuente al peluquero, arréglese las uñas, vaya al dermatólogo, al dentista, y use perfumes y cremas con moderación. Ya que ahora usted no es guapísimo, esté por lo menos bien cuidado.

8. Nada de ser muy moderno, intente ser clásico. Es triste ver gente mayor con peinados y atuendos hechos para jovencitos.

9. Lea libros y periódicos, oiga radio, vea buenos programas en la TV, ingrese a internet, envíe y responda e-mails, llame a los amigos. Manténgase siempre actualizado.

10. Respete la opinión de los jóvenes a pesar que a veces pueden estar equivocados.

11. Jamás use la expresión “en mis tiempos”, pues su tiempo es hoy.

12. Sea dueño de su casa por más simple que pueda ser, pues allí es usted quien manda. No caiga en la tentación de vivir con los hijos o nietos aunque de vez en cuando vaya unos días como invitado. Consiga más bien un ama de llaves que le acompañe y colabore con las tareas del hogar y sólo tome esta decisión cuando no de más o el fin esté bien próximo.

13. Si ha quedado solo, no descarte un buen hogar geriátrico. Puede ser muy divertido convivir con gente de su generación y lo más importante, no dará trabajo a nadie.

14. Cultive un “hobby” como caminar, cocinar, leer, danzar, criar un gato, un cachorro, cuidar de plantas, jugar cartas, golf, ingresar a Internet, pintar, ser voluntario o coleccionar algo. Haga lo que le gusta y lo que sus recursos le permitan.

15. Acepte todas las invitaciones de bautizo, grado, cumpleaños, casamiento, conferencias. Visite museos, vaya al campo.... lo importante es salir de casa por un rato. Pero no se disguste si no lo invitan porque a veces no se puede. Seguramente cuando usted era joven tampoco invitaba a sus padres a TODO.

16. Hable poco y oiga más pues su vida y su pasado sólo le interesan a usted mismo. Si alguien le pregunta sobre esos asuntos, sea breve y procure hablar de cosas buenas y agradables. Jamás se lamente de algo. Hable en tono bajo y con cortesía. No critique nada, acepte las situaciones tal como son. Todo es pasajero. Recuerde que pronto volverá a su casa y a su rutina.

17. Los dolores y las molestias estarán siempre presentes, no las vuelva más problemáticas de lo que son hablando sobre ellas. Trate de minimizarlas. Al final, ellas lo afectan solamente a usted y son problemas suyos y de sus médicos.

18. No permanezca tan apegado a la religión ahora de viejo, rezando e implorando todo el tiempo como un fanático. Lo bueno es que en breve, podrá hacer sus pedidos personalmente.

19. Ría, ría mucho, ría de todo, usted es un suertudo, usted ha tenido una vida, una larga vida , y la muerte será solamente una nueva etapa incierta, así como fue incierta toda su vida.

20. Si alguien le dice que ahora usted no hace nada de importancia, no se preocupe. Lo más importante ya fue hecho: usted y su historia, buena o mala, ya sucedió!

Recuerde lo que dice Mario Benedetti:

“No te rindas, por favor no cedas aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se calle el viento. Aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños, porque cada día es un comienzo nuevo, porque ésta es la hora y el mejor momento”.


                                         "DEJAR DE LUCHAR ES EMPEZAR A MORIR"

jueves, 21 de julio de 2016

EL VERANO



Ha llegado el verano pero de momento por Asturias está nublado mucho tiempo y la temperatura no pasa de 26 grados. Esto que posiblemente para algunos sea malo, porque no hay muchos días de playa, para otros es una auténtica maravilla.

Cuando vemos los 40º de algunas zonas y ese sol que achicharra nos alegramos de estar en un lugar más fresco y donde el sol más flojo nos permite largas caminatas sin quemarnos.

Algunos dirán: ¡qué mala suerte!, pero nosotros lo vemos como una bendición.
En el día a día sucede lo mismo. Vemos a personas con niños con el síndrome de Down y nos dan pena, pero cuando hablamos con esos padres nos damos cuenta que ese hijo ha sido una bendición. Son cariñosos, cercanos y siempre están con sus padres. Posiblemente hayan   enseñado a los padres un amor desconocido hasta tenerlos a ellos.

Por   eso no juzguemos demasiado a la ligera. Lo que para unos es malo para otros en un don de Dios.

Un abrazo

Huellas