sábado, 19 de abril de 2014

NOS DESPIERTAS Y RECREAS CADA DÍA





Tú, Dios de amor y vida,

no dejas de llamarnos,

a cualquier hora y en cualquier lugar,

a una vida plena y feliz.



Tú, Dios de bondad y misericordia,

no abandonas a tus hijos e hijas

aunque hayamos quebrantado tu alianza,

y nos ofreces siempre tu perdón y abrazo de Padre.



Tú, Dios fiel y lleno de ternura,

te haces presente en medio de tu pueblo

para devolverle la alegría, curarle la tristeza,

y abrirle un horizonte de esperanza.



Tú, Dios Padre bueno,

nos das este tiempo para que nos convirtamos

y, creyendo en tu Hijo Jesús, podamos

conocer, gustar y vivir el Evangelio

como buena noticia, ya, en esta tierra,

mientras caminamos hacia tu Reino.



Nosotros, ahora, llenos de alegría,

te alabamos con nuestras torpes palabras.

Pero Tú bien sabes que ellas contienen

lo mejor que hay en nosotros.

¡Gloria y alabanza a Ti

que nos despiertas y recreas cada día!.



Florentino Ulibarri.

viernes, 18 de abril de 2014

AL FILO DE LA LUZ


Y entonces vio la luz. La luz que entraba
por todas las ventanas de su vida
vio que el dolor precipitó la huida
y entendió que la muerte ya no estaba.
Morir sólo es morir. Morir se acaba.
Morir es una hoguera fugitiva.
Es cruzar una puerta a la deriva
y encontrar lo que tanto se buscaba.
Acabar de llorar y hacer preguntas;
ver el Amor sin enigmas ni espejos;
descansar de vivir en la ternura;
tener la paz, la luz, la casa juntas
y hallar, dejando los dolores lejos,
la Noche-luz tras tanta noche oscura.


José Luis Martín Descalzo

jueves, 17 de abril de 2014

COMO DIOS NOS HIZO


 

¡Cuántas veces no nos gustamos y quisiéramos cambiar nuestra forma de ser, nuestro nombre, el físico, nuestro carácter…! Pero lo cierto es que Dios nos hizo como somos. Y así tenemos que querernos.
Es cierto que en nosotros puede haber cosas que haya que moldear, pero eso no quiere decir que no nos gustemos. El que no se ama a sí mismo no puede amar a los demás. Ya comentábamos la semana pasada que es muy difícil que gustemos a todos porque todos somos muy distintos. Pero amar es fundamental y se aprende por uno mismo.
Amarnos no es creer que somos perfectos, sino aceptar nuestra imperfecciones y amar lo que Dios ha hecho con nosotros. Nos decían en los ejercicios espirituales de este año que no se le puede preguntar a Dios continuamente por qué hace las cosas, sino para qué las hace. Y si tenemos cosas que no nos gustan de nosotros y no son cambiables, hemos de preguntarnos para qué lo ha hecho Dios. Muchas cosas que no nos gustan pueden ser dones de Dios que nos ayudan a ser más humildes o mejores personas.
Así que, amigos, amémonos un poco más, como Dios nos ama.
Un abrazo

Huellas

miércoles, 16 de abril de 2014

NO ME MUEVE MI DIOS PARA QUERERTE


No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en esa cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, al fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo yo te amara,
y aunque no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


Lope de Vega

martes, 15 de abril de 2014

DELANTE DE LA CRUZ


«Delante de la cruz, los ojos míos
quédenseme, Señor, así mirando
y sin ellos quererlo estén llorando
porque pecaron mucho y están fríos.

Y estos labios que dicen mis desvíos,
quédenseme, Señor, así cantando,
y sin ellos querer estén rezando
porque pecaron mucho y son impíos.

Y así con la mirada en vos prendida
y así con la palabra prisionera,
como a la carne a vuestra cruz asida
quédeseme, Señor, el alma entera
así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así cuando queráis me muera».


Rafael Sánchez Mazas

lunes, 14 de abril de 2014

PREGON PARA LA SEMANA SANTA


Si te dicen que no estoy, recuerda.

Si te dicen que me ido, pregunta sin miedo. 
   
Si te dicen que nunca he estado, sonríe.

Si te dicen que no sirvo, muestras tus anhelos.

Si adviertes que me ausenté, llora los porqués.  
 
Si no me encuentras, busca.

Si dudas y desesperas, camina.   

Si la vida se hace dura y sangras, mira mis entrañas.

Si te avisan que no siento, acércate.

Si te atemorizan por que no llamo, escúchame.

Si te aseguran que estoy perdido, sigue mis huellas.

Si te sugieren que ya no sirvo, descubre tu alianza conmigo. 
   
Si te dicen que me fui, persígueme.

Si te aseguran, que he perdido, proclaman mi triunfo.

Si te dicen que he muerto, búscame entre los vivos.   

Si te dicen que soy un fantasma, palpa mis llagas.

Si te dicen que vuelvo, no te detengas.

Si preguntan si perdoné, di que si.

Si dicen que me has perdido, háblales de tus momentos conmigo.

Si te sugieren que fracasé, diles que el ser humano es lo que importa.

Y si te reclaman mi cadáver,

dí que estoy vivo en ti

Ulibarri Fl.

domingo, 13 de abril de 2014

NO HAY AMOR MÁS GRANDE

Huerto de los olivos. Jerusalén

Domingo de Ramos
Evangelio de Mateo 27, 11-54
Desde el mediodía hasta la media tarde vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:
 Elí, Elí, lamá sabaktaní. (Es decir: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”).
Hoy en las misas se lee la Pasión. Nosotros solo hemos querido recoger esa frase de Jesús. Ese grito desgarrador que hace temblar el cuerpo y el alma. Porque Jesús sufrió la dureza de la crucifixión. Estamos tan acostumbrados a leerlo que parece que no nos afecta. Pero, sufrió el dolor terrible de la cruz. Imaginemos ese dolor. Tremendo dolor.

Pero, además de eso, queremos destacar dos actitudes de Jesús:

Primera, asumió todo el proceso de condena,  el calvario y la crucifixión en silencio. Porque es ahí, en el silencio, donde encuentra esa relación directa con el Padre Dios. Es ahí, en el silencio, donde la persona, no se engaña. Es ahí, en el silencio, donde el ser humano, es auténtico. Es ahí, en el silencio, todos somos iguales. Es ahí, en el silencio, donde se es.

Segunda actitud, aun en ese dolor intenso es capaz de perdonar: perdónales porque no saben lo que hacen. Es la expresión más grande del amor: el perdón.  No hay nada más grande para la persona. Es el amor en estado puro. Es la donación más auténtica.

Aquí está la grandeza de la Pasión. Jesús no hace alarde de su condición de Dios, se deja prender, escupir y matar por sus hermanos los hombres. Y no hay condena por ello. Al contrario, hay perdón. ¡¡No hay amor más grande!!

H y MN