viernes, 31 de julio de 2015

LA CONSCIENCIA DE SER



El camino a recorrer es simple: anclarnos en nuestra verdadera identidad, aquello que permanece cuando todo lo demás cambia: ¿qué es lo único que no ha cambiado en mí, a lo largo de mi existencia temporal? Han cambiado mi cuerpo, mis pensamientos, mis sentimientos, mis reacciones… Solo una cosa permanece: la pura consciencia de ser, que puede expresarse como “Yo Soy”. Ese es el Fondo último de cada ser y de todo lo Real.
Si lo único que permanece siempre es la consciencia, se comprende –y aquí se da otra elegante coherencia- que nuestra única certeza sea esta: la certeza de ser. Como escribe Juan Carlos Savater, no necesitamos ninguna experiencia de “iluminación”; basta anclarnos en esa certeza innata y atestiguar su verdadera naturaleza invulnerable y eterna. “Anterior a la idea de ser tal o cual persona, anterior a cualquier tipo de razonamiento o pensamiento, hay una innata «certeza de ser». Una desnuda o pura consciencia que es y sabe que es. Esta es siempre, no la mayor, sino verdaderamente nuestra única e incuestionable certeza” (J.C. SAVATER, La certeza de ser, La Trompa de Elefante, Madrid 2012, p.35).
Permanece todo el tiempo que puedas, a lo largo de todo el día, en la única certeza: la certeza de ser.

Algo similar es lo que recomendaba el sabio Nisargadatta:

“Rechace todos los pensamientos excepto uno: “Yo soy”, la mente se rebelará en el comienzo, pero con práctica, paciencia y perseverancia, cederá y se mantendrá en calma. Una vez que usted esté en calma, las cosas comenzarán a suceder espontáneamente y de forma totalmente natural, sin ninguna interferencia de su parte.
No se preocupe por nada que usted quiera, piense o haga, sólo permanezca establecido en el sentimiento-pensamiento “Yo soy”, enfocando “Yo soy” firmemente en la mente. En el momento que usted se desvíe, recuerde: todo lo que es perceptible y concebible es pasajero, y solo el “Yo soy” permanece.
Después de todo, el único hecho del que usted está seguro es de que “usted es”. El “Yo soy” es seguro, el “Yo soy esto” no lo es.
Yo solía sentarme durante horas 6 seguidas, solamente con el “Yo soy” en mi mente, y pronto la paz, la dicha y un profundo amor que todo lo abarca llegaron a ser mi estado normal.
Independientemente de lo que suceda, únicamente desvíe su atención lejos de ello y permanezca en el sentimiento “Yo soy”. Parece simple, y hasta ordinario, ¡pero funciona!”.


Aquellos que ven la luz en sí mismos nunca necesitarán dar vueltas como satélites alrededor de otros” (Michael Michalko).

Enrique M. L.

jueves, 30 de julio de 2015

EL AMOR





El sábado pasado han celebrado sus bodas de oro nuestros queridos amigos Mili y José Luis. Todo fue entrañable. Una eucaristía muy preparada y muy vivida donde participaron sus hijos, nietos, familiares y amigos. Una muy buena comida y al final unas palabras para ellos de los amigos, el equipo, etc.

Pero todo esto lo que nos hace tener presente es que se puede vivir un amor puro con una persona 50 años y que el amor siga vivo y creciendo cada día.

Al final los hijos pusieron una película de la vida de sus padres y es impresionante ver cuántas vivencias se esconden en esas vidas de nuestros amigos. En 50 años han cambiado muchas cosas, lo más visible la edad de los hijos, la aparición de los nietos…, seguramente ha habido momentos difíciles, enfermedades, pequeños desengaños, tristezas, pero el amor puede con todo.

Ojala este acto sirva de referencia para tantos jóvenes que hoy se casan y creen que no es posible dar el SI para siempre. Vuestra cara lo decía todo. Sois el uno para el otro.

Enhorabuena queridos amigos, hemos estado felices con vosotros en estos momentos. Que celebremos los 75 con tanto amor entre vosotros y entre todos.

Os queremos

Huellas

miércoles, 29 de julio de 2015

EL BOSQUE



Las sombras bailan a través de la ladera de la montaña,
esquivas como siempre. Moviéndose muy lentamente.

Nubes blancas ondeando con la promesa de la lluvia,
los rayos de luz atraviesan las ramas frondosas.

El bosque está lleno de sonidos de criaturas invisibles,
si se toma el tiempo para despertar los sentidos,
esta belleza puede aligerar la más oscura de las almas.

Si pudiéramos ver estas maravillas a través de los ojos,
sería fácil oler el fresco rocío, el sabor de la primera gota de agua,

y tocar el pétalo suave de la camelia que está creciendo en nuestro camino.

Jose

martes, 28 de julio de 2015

COMPASIÓN



Compasión y corazón van de la mano
Compasión es acción con amor
Corazón es amor puro, amor compasivo.


lunes, 27 de julio de 2015

SOMOS LA PARTE Y EL TODO



Dice Fidel Delgado: Ssmos “seres-humanos”: en cuanto “humano”, soy una forma transitoria, sumamente vulnerable y amenazado de muerte, y por eso lleno de inseguridad y de miedos; sin embargo, en cuanto “ser”, soy una realidad ilimitada y siempre segura.

Esta es nuestra paradoja, que no conviene olvidar, si no queremos perdernos en la confusión: somos “ambas identidades”. Y tal paradoja encuentra una admirable convergencia con lo que ha visto la física cuántica: el Todo se halla en cada parte.

La paradoja –omnipresente en toda la realidad- expresa una doble verdad, que es también en sí misma paradójica: que toda la realidad manifiesta es polar –no existe nada sin su polo opuesto- y que esa aparente contradicción solo queda resuelta en un lugar “superior”, que abraza ambos polos en una unidad mayor. A este abrazo o unidad englobante que no destruye las diferencias es a lo que llamamos “no-dualidad”.

Polaridad y no-dualidad, por tanto, no solo no se excluyen entre sí, sino que explican el carácter paradójico de lo real. Podemos ver lo real como una infinidad de “puntos” separados que, en un nivel más profundo, son una y la misma realidad que están expresando. Si absolutizáramos el valor de los “puntos” en sí mismos, estaríamos ignorando justamente aquello que los explica y les da consistencia. Solo cuando los vemos como expresiones del Todo único, alcanzamos la compresión adecuada, integrada y holística. Pero eso requiere que nos situemos en otro “lugar” desde el que es posible una perspectiva global, un “nuevo modo” de ver.

Al aplicar todo ello a nuestro caso, descubrimos que somos, a la vez, la “parte” –un “punto” particular de la única “red”: el yo individual- y somos, más profundamente, el “Todo” –la “red” completa: el Yo Soy universal-.

Si nos reducimos al yo, todo será confusión y sufrimiento. Solo cuando advertimos nuestra identidad ilimitada, somos capaces de comprender el “juego” de la Vida, que no consiste en otra cosa sino en el despliegue admirable del Ser en cada una de las infinitas formas que lo expresan, en una hermosa e inequívoca no-dualidad. El “Yo Soy” uno se disfraza y “juega” en cada yo individual.

Si nos percibimos únicamente como yoes individuales (o “puntos” aislados en todo el conjunto), serán inevitables la soledad, el miedo y la ansiedad, la comparación, la confrontación, el juicio, la descalificación del otro... Si, por el contrario, tenemos la lucidez suficiente para colocarnos en aquel “lugar” donde los “puntos” son trascendidos, la comprensión y la compasión serán inevitables: porque todo otro, en el nivel más profundo y en el sentido más verdadero, soy también yo mismo.

Con todo ello, me parece claro que vivir ajustadamente esa realidad paradójica que somos requiere consciencia –para no olvidar nunca lo que somos de fondo, aquella realidad ilimitada y siempre a salvo- y compasión–para amar la forma frágil y vulnerable, en que se está expresando de modo transitorio-.

En realidad, la consciencia (o sabiduría) y la compasión son las dos caras de la misma realidad y de la misma actitud. Así lo han expresado los sabios, con cuyas palabras os dejo:

El amor dice: «Yo soy todo». La sabiduría dice: «Yo soy nada». Entre ambos fluye mi vida” (Nisargadatta).
La compasión ve al Uno en los muchos, la sabiduría ve a los muchos en el Uno” (Frances Vaughan).  
La gran compasión que surge de la experiencia de unidad se experimentará como la fuerza motriz del universo” (Willigis Jäger).


Enrique Martínez Lozano

domingo, 26 de julio de 2015

CON UN GESTO DE CARIÑO


Domingo XVII Tiempo Ordinario
Evangelio de Juan 6, 1-15

            En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.
            Jesús subió entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
            Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente dijo a Felipe:
            ¾ ¿Con qué compraremos panes para que coman estos? (lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer).
            Felipe le contestó:
            ¾ Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.
            Uno de los discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:
            ¾ Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces, pero, ¿qué es eso para tanta gente?
            Jesús dijo:
            ¾ Decid a la gente que se siente en el suelo.
            Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron: solo los hombres eran unos cinco mil.
            Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados; lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
            Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos:
            ¾ Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.
            Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.
            La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
            ¾ Este sí que es el profeta que tenía que venir al mundo.
            Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña, él solo.

Este evangelio nos invita a implicarnos. Los demás no nos pueden ser indiferentes. Lo que nosotros tenemos, es deber compartirlo con quienes lo necesitan. No se trata de hacer milagros –eso es acción de Dios- no se trata de salvar el mundo –es muy grande para nuestras posibilidades- no se trata de matarse a trabajar –nadie nos pide que andemos agotados- no se trata de que andemos agobiados y preocupados porque las personas no actúan como a nosotros nos gusta -¿quiénes somos nosotros para imponer nada?- Solo se trata de arremangarse y meterse en el mundo. Echarse al ruedo. Con pequeños gestos, con simples detalles, con mínimas acciones, con la vida tal como la sentimos. Desde el corazón hay implicación. Es el tiempo de sentir más que de razonar. Es el momento de amar más que de predicar. Ahora, hoy, en este momento. Nuestras sencillas acciones no pasarán desapercibidas, cada uno las apreciaremos y llegarán a los demás, porque así lo quiere Dios.

Invitamos en este tiempo de verano a poner buena cara, a acercarse a aquel que pasa a nuestro lado,  a mirar de frente con calidez, a escuchar, a pararse ante una situación ajena. Son gestos de buena gente. Es lo que le gusta a Dios. Es lo que nos hace felices. Y todos esos pequeños detalles suman mucho.


El siguiente video nos puede servir para darnos cuenta que son las pequeñas acciones lo que va haciéndonos grandes personas y mejor mundo, Nos puede ayudar para la oración.


sábado, 25 de julio de 2015

SÍ A LA VIDA



Siento dentro de mí, Señor, un profundo deseo de vivir.
A pesar de mis sufrimientos, de mis penas y fracasos,
a pesar de mis incertidumbres, dudas y oscuridades,
amo la vida que Tú me has dado, y digo un sí
del cual todavía no acierto a ver las consecuencias.

No me importa que me tomen por ingenuo optimista
mientras yo pueda decir que es tu ilusión en mí.
No me importa que me consideren siervo encadenado
mientras yo sienta y transmita deseos de vivir y dejar vivir.

Señor, renuevo hoy, una vez más, mi sí en la vida;
y asumo, ante Ti, el compromiso de darle cuerpo y espíritu
con todo lo que tengo y soy, con tu aliento,
en su riqueza y miseria, en su pequeñez y grandeza.

Y si alguna vez me desdigo
y estoy a punto de hacer el ridículo,
renueva, oh Señor, tu compromiso conmigo,
para que pueda vivir como hijo, de nuevo.

Florentino Ulibarri.