martes, 3 de mayo de 2016

¿CUÁL ES TU NOMBRE?





Tu creáis que te llamabas Juanjo o Mili

Pensabas que habías nacido en este o ese otro lugar

Que eras así o asá


Tu nombre es paz, amor, luz, consciencia, plenitud

lunes, 2 de mayo de 2016

SOBRE EL AMOR



Dijo Almitra: Háblanos del Amor.

Y él levantó la cabeza, miró a la gente y una quietud des­cendió sobre todos. Entonces, dijo con gran voz:
Cuando el amor os llame, seguidlo.
Y cuando su camino sea duro y difícil.
Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos. Aunque la espada entre ellas escondida os hiriera.
Y cuando os hable, creed en él. Aunque su voz destroce nuestros sueños, tal cómo el viento norte devasta los jardines.

Porque, así como el amor os corona, así os crucifica.
Así como os acrece, así os poda.
Así como asciende a lo más alto y acaricia vuestras más tiernas ramas, que se estremecen bajo el sol, así descenderá hasta vuestras raíces y las sacudirá en un abrazo con la tierra.

Como trigo en gavillas él os une a vosotros mismos.
Os desgarra para desnudaros.
Os cierne, para libraros de vuestras coberturas.
Os pulveriza hasta volveros blancos.
Os amasa, hasta que estéis flexibles y dóciles.
Y os asigna luego a su fuego sagrado, para que podáis convertiros en sagrado pan para la fiesta sagrada de Dios.

Todo esto hará el amor en vosotros para que podáis cono­cer los secretos de vuestro corazón y convertiros, por ese conocimiento, en un fragmento del corazón de la Vida.

Pero si, en vuestro miedo, buscáreis solamente la paz y el placer del amor, entonces, es mejor que cubráis vuestra desnudez y os alejéis de sus umbrales.
Hacia un mundo sin primaveras donde reiréis, pero no con toda vuestra risa, y lloraréis, pero no con todas vuestras lágrimas.
El amor no da nada más a sí mismo y no toma nada más que de sí mismo.
El amor no posee ni es poseído.
Porque el amor es suficiente para el amor.

Cuando améis no debéis decir: "Dios está en mi corazón", sino más bien: "Yo estoy en el corazón de.Dios."
Y pensad que no podéis dirigir el curso del amor porque él si os encuentra dignos, dirigirá vuestro curso.

El amor no tiene otro deseo que el de realizarse.
Pero, si amáis y debe la necesidad tener deseos, que vuestros deseos sean éstos:
Fundirse y ser como un arroyo que canta su melodía a la noche.
Saber del dolor de la demasiada ternura.
Ser herido por nuestro propio conocimiento del amor. Y sangrar voluntaria y alegremente.
Despertarse al amanecer con un alado corazón y dar gracias por otro día de amor.
Descansar al mediodía y meditar el éxtasis de amar. Volver al hogar con gratitud en el atardecer.
Y dormir con una plegaria por el amado en el corazón y una canción de alabanza en los labios.
Khalil Gibran

(Khalil Gibrán fue (aparte de pintor) poeta, novelista y ensayista. Nació en Líbano, aunque escribió su obra en inglés, ya que gran parte de su vida residió en Estados Unidos


El profeta es un libro que mezcla espiritualidad, sabiduría y poesía en prosa. Está dividido en varias partes, en las que Almustafá (el profeta), con tono sentencioso y a la vez poético, va tratando diferentes temas esenciales del Hombre, como "el amor", "el matrimonio", "la alegría y el dolor", "la libertad", "el conocimiento"... )

domingo, 1 de mayo de 2016

CONFIEMOS, AUNQUE NO VEAMOS RESULTADOS


JUAN 14, 23-29
23 Jesús le contestó:

- Uno que me ama cumplirá mi mensaje y mi Padre le demostrará su amor: vendremos a él y nos quedaremos a vivir con él. 24 El que no me ama no cumple mis palabras; y el mensaje que estáis oyendo no es tanto mío, como del Padre que me envió.

25 Os dejo dichas estas cosas mientras estoy con vosotros. 26 Ese valedor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre por mi medio, él os lo irá enseñando todo, recordándoos todo lo que yo os he expuesto.

27 «Paz» es mi despedida; paz os deseo, la mía, pero yo no me despido como se despide todo el mundo. No estéis intranquilos ni tengáis miedo; 28 habéis oído lo que os dije: que me marcho para volver con vosotros.

Si me amarais, os alegraríais de que vaya con el Padre, porque el Padre es más que yo. 29 Os lo dejo dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda lleguéis a creer.

Jesús no se ha ido. No ha marchado ni nos ha dejado solos. Jesús está dentro de nosotros: me marcho, para volver con vosotros, nos dice. Tenemos la opción de hacer como Él hizo, de vivir como Él vivió, porque está dentro de nosotros.

Esto es una opción de vida. Permanecer unidos a Jesús es intentar vivir como Él, es darse cuenta de que la tarea no es fácil; de que hay sinsabores; de que las cuestas son difíciles de subir; de que los demás nos interesan, pero nos comprometen. Le ocurrió a Jesús: su vida no fue fácil. Pero, sabemos, que esa opción nos lleva a una vida le alegría, de satisfacción, de felicidad.

¿Por qué nos resistimos a seguirle? Porque tenemos apego a lo material. Porque queremos seguridad. Porque no queremos asumir riesgos. Porque somos miedosos. Porque no confiamos en Él.

Seguir a Jesús es compartir las capacidades y los bienes. Todo lo que hay en la tierra está al servicio de todos. ¿Por qué apropiarnos de más de lo que necesitamos? Todas las personas somos UNO en el mismo Dios ¿Por qué no sentimos dolor cuando alguien sufre?

Necesitamos orar más profundamente, reconocer que las cosas no siempre salen como queremos, que el camino de la vida pasa por dificultades, pero sabemos que Dios está en nosotros y queremos confiar en Él. Aunque no veamos resultados.

Hoy pedimos de una manera especial por todas las madres, que son el mejor ejemplo de amor. Y pedimos para que haya trabajo para todos: es imprescindible para realizarse como persona.


El siguiente video nos muestra cómo la tarea muchas veces no la vemos, pero ahí está    
   

sábado, 30 de abril de 2016

SEGUIR DESCUBRIENDO


Esta frase la hemos encontrado en una cafetería de la ciudad de León.
Nos gusta.
Porque la vida es un continuo descubrimiento.
Porque la vida es una oportunidad constante.
Porque hay tanta belleza por descubrir.
Porque cada persona es un océano infinito.
Porque nunca llegamos al todo.

viernes, 29 de abril de 2016

PALABRAS GASTADAS



Con frecuencia notamos que, a la hora de expresar nuestras vivencias, las palabras se nos quedan muy pobres. O resultan ambiguas. Que sea así parece inevitable: tanto la palabra como el concepto son incapaces de dar razón de toda la riqueza y amplitud de lo real.
  
El motivo es muy simple: al pensar y al nombrar algo, inevitablemente lo objetivamos; dado que la mente y la palabra funcionan a partir de un modelo dual, todo aquello a lo que nos referimos queda irremediablemente convertido en “objeto” separado. Con el añadido de que ese objeto, así delimitado, es visto y nombrado desde una perspectiva concreta, quedando otras relegadas. La conclusión es patente: El acercamiento mental a lo real es siempre objetivante, separador y parcial (relativo).
  
Si bien todas las palabras participan de ese carácter pobre y ambiguo, algunas de ellas parecen haber sido especialmente “maltratadas” por un uso tan excesivo como inadecuado. Cuando eso ocurre, terminan vacías de significado –por ejemplo, ¿qué decimos cuando decimos “amor”?- o provocan automáticamente malestar o rechazo.
  
Ahí entra la palabra “espiritualidad”. Y eso mismo parece haber sucedido con la palabra “Dios”, tal como reconocía Martin Buber: “«Dios»…  Ninguna palabra ha sido tan manchada ni machacada… Generaciones de hombres han rasgado la palabra con sus partidismos religiosos; han matado o muerto por ella; lleva las huellas digitales y la sangre de todos ellos”.
  
En no pocos ambientes, la palabra “Dios” provoca incomodidad, malestar o rechazo. Porque en muchos oídos suena a engaño, manipulación, mentira u opresión: lo que, debido a ella, han padecido muchas personas.

Frente a esos equívocos, es bueno empezar reconociendo algo elemental: la palabra “Dios” no es Dios. No se está necesariamente más cerca de “Dios” por utilizar ese término. Y quizás necesitemos dejar de usarlo para poder rescatar su contenido.
  

Ante el Misterio, parece que la actitud adecuada pasa por recuperar el Silencio, el Asombro, la Admiración, la Adoración, la Gratitud, el Sobrecogimiento, la Unidad de todo, el Amor…, para dejarnos contagiar por él, percibir que nos constituye –el Misterio es la Mismidad de todo lo que es– y dejarnos vivir la Amplitud en la que nos reconocemos.

Enrique Martínez Lozano

jueves, 28 de abril de 2016

LAS CONCIENCIAS



Estos días leíamos un comentario sobre la exhortación apostólica Amoris Laetitia, en su versión en español, que recoge e interpreta las consideraciones expresadas por los obispos durante el Sínodo de la familia. Y en ella ha habido frases que nos han alegrado mucho porque ya hace tiempo que nosotros opinamos lo mismo.

El papa nos advierte de que: “Un pastor no puede sentirse satisfecho solo aplicando leyes morales a quienes viven en situaciones irregulares, como si fueran rocas que se lanzan sobre la vida de las personas”.

 “Es posible que, en medio de una situación objetiva de pecado, se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar, y también se pueda creer en la vida de la gracia y la caridad, recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia”. Y “En ciertos casos, podría ser también la ayuda de los sacramentos”.

Y termina diciendo que … “Estamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas”.

Creemos que se necesitan pocos comentarios a estas palabras, porque hablan por sí solas. Ojalá cada vez formemos más nuestras conciencias para que sean limpias y transparentes, como este mar que ponemos en la foto, y actuemos de acuerdo con ellas.

Un abrazo


Huellas

miércoles, 27 de abril de 2016

EL SILENCIO INTERIOR


Conectar con el silencio es una experiencia alucinante, no se trata de quedarse en blanco de pensamientos y mucho menos provoca un sentimiento de vacío interno, al que tanto tememos. El silencio de la mente se hace cuando cesa esa generación de pensamientos contante, ese tumulto de ideas que nos distrae permanentemente del ahora que estamos viviendo, entonces se genera un sentimiento de quietud, serenidad y armonía, la mente se pacifica y comienza a activarse nuestra capacidad de observar nuestro propio fluir, lo que nos permite separarnos de las “cosas” que nos rodean y contemplarlas desde una perspectiva diferente, con la distancia necesaria para desidentificarnos de ellas.
            
El silencio nos conecta con nuestro poder y nos permite fluir con nuestro propio ritmo, desconectado del ritmo impuesto por la forma en la que hemos aprendido a vivir, por las exigencias de los demás o por las imposiciones propias y nos lleva más allá de las experiencias negativas.

La mente está permanentemente pensando y más del 85% de nuestros pensamientos son inútiles o superficiales o están conectados con el hacer diario, estos pensamientos son necesarios en el sentido práctico para la organización y la coordinación de nuestro hacer, sin embargo están orientados hacia fuera, así podemos estar pensando todo el tiempo en cosas sin que mantengamos ningún contacto con nosotros.


Cuando la mente está ocupada en pensamientos orientados a la acción, no favorece la escucha de tu corazón. Hacer un silencio interno ayuda a calmar la velocidad de los pensamientos y escuchar nuestro corazón para coger el pulso a nuestra vida.

María G.