domingo, 28 de agosto de 2016

HUMILDAD

La Virgen, ejemplo de humildad. Imagen Corea del Sur


El evangelio de este domingo nos invita a la humildad porque todo el que se enaltece será humillado y todo el que se humilla será enaltecido.

Hoy queremos compartir unas palabras del papa Francisco incluidas en el prólogo de un libro sobre la Madre Teresa del Calcuta, una persona santa ejemplo de humildad. Estas palabras las tomamos de Religiondigital y dicen así:

 Madre Teresa había hecho de las páginas del Evangelio la guía de su vida, el camino hacia la santidad, y también podría serlo para nosotros.

«La enfermedad más grave no es la lepra o la tuberculosis, sino la soledad... Esta es la causa de tantos desordenes, divisiones y guerras que hoy nos afligen», lo dice el Papa Francisco en el prefacio al libro "Amamos a quien no es amado" ("Amiamo chi non è amato"), publicado en el diario italiano el Corriere della Sera. El texto recoge dos intervenciones inéditas pronunciadas por Madre Teresa de Calcuta en 1973, en Milán, donde encontró a un grupo de jóvenes y religiosas.

En el prefacio, el Santo Padre se dirige a los jóvenes: "Sean constructores de puentes para romper la lógica de la división, del rechazo, del miedo de unos contra otros, pónganse al servicio de los pobres...". El Papa ha resumido su reflexión sobre el texto en cinco palabras: oración, caridad, misericordia operosa, familia y jóvenes.

Hablando de la oración, el Pontífice recuerda que "la Madre Teresa nos invita incansablemente a recurrir a la fuente del Amor, Jesús crucificado y resucitado, presente en el sacramento de la Eucaristía, para luego tener la fuerza de socorrerlo en los más pobres entre los pobres, con el corazón lleno de alegría". La Madre Teresa, señala el Papa, iniciaba su jornada participando en la Santa Misa y la terminaba con la adoración a Jesús Sacramentado, sólo así, podía transformar su trabajo en oración.

"La caridad, la segunda palabra que indica el Papa, significa hacerse próximos a las periferias de los hombres y de las mujeres que encontramos cada día, sentir compasión por los hombres en el cuerpo y en el espíritu - sólo es posible cuando la necesidad y las heridas de los demás son acogidos en el corazón - es hacerse testigos de la caricia de Dios para cada herida humana". De este modo seremos capaces, agrega el Pontífice, de ofrecer lo que las personas necesitan, es decir, la presencia y cercanía de Dios misericordioso.

Efectivamente, la tercera palabra es misericordia operosa. También se podría decir obras de misericordia corporales y espirituales señala el Obispo de Roma, es decir, hacerse cargo de cada hombre y de todos los hombres, especialmente en este Año Santo de la Misericordia. En este sentido, la Madre Teresa había hecho de las páginas del Evangelio la guía de su vida, el camino hacia la santidad, y también podría serlo para nosotros".

Familia es la cuarta palabra con la cual el Papa resume el texto. En ella sobre sale la figura y la presencia de la madre, como nos lo recuerda la Madre Teresa: "Las madres son el corazón de la casa y son ellas las que forman la familia, aceptando, amando y cuidando amorosamente a sus hijos... De hecho, muchos sufrimientos de los jóvenes son causados en la vida familiar. Es la madre quien hace de la casa un nido de amor. A veces ser madre puede ser una experiencia verdaderamente ardua, puede ser una cruz; pero está con nosotros la Virgen, la mejor de las madres que siempre nos enseña a tener ternura con nuestros hijos".


Finalmente, juventud, la quinta palabra. Y es precisamente a ellos, a los jóvenes a quienes se dirige el Papa Francisco, a ellos les pide no perder la esperanza, no dejarse robar el futuro, que está en sus manos. A los jóvenes los invita a permanecer en el Señor y amarlo con todas sus fuerzas, para así ser constructores de puentes para romper la lógica de la división, del rechazo, del miedo de unos contra otros, de ponerse al servicio de los pobres, de afrontar con valentía la vida, que es un don de Dios.

Qué bien entendió la humildad la Madre Teresa

sábado, 27 de agosto de 2016

VAMOS A REIRNOS


Le dice la madre a la hija: 

Mija... dicen las vecinas que te estás acostando con tu novio!' 'Ay, mami, la gente es más chismosa....
Uno se acuesta con cualquiera y ya dicen que es el novio...' 

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Dígame. ¿Cuál es el motivo por el quiere divorciarse de su esposo?
Mi marido me trata como si fuera un perro.
¿La maltrata, le pega?
No, Quiere que le sea fiel.... 

viernes, 26 de agosto de 2016

LA SABIDURÍA DEL SILENCIO



Si tienes diez minutos
Si quieres relajarte
Si amas el silencio
Aquí tienes un regalo

jueves, 25 de agosto de 2016

SÓLO DIOS BASTA





A medida que nos vamos haciendo mayores nos vamos dando cuenta que en la juventud éramos unos impacientes. Queríamos que todo se resolviera pronto y cuando no conseguíamos algo en el acto entonces nos entraba la depresión o la sensación de que todo iba mal.
Poco a poco hemos empezado a ir más despacio por la vida. Si tenemos paciencia vemos que muchas cosas con el tiempo se van arreglando por sí solas y otras quizá fue mejor que no sucedieran.
La paciencia hay que cultivarla porque no surge espontáneamente. Quizá sea uno de los mejores frutos de la edad, tener capacidad para esperar pacientemente que Dios venga a nosotros y nos ayude a vivir con esperanza.

Y cuando sobrevengan dudas de fe, tengamos paciencia, porque Dios terminará acercándose a nosotros y nos hará ver claro que está ahí para darnos la mano en las alegrías y las penas. Realmente sólo Dios basta.
Huellas

miércoles, 24 de agosto de 2016

EL DOLOR DEL TIEMPO


Tenerlo todo y no saber decirlo
para escuchar las voces tan oídas,
agarrar el silencio por las bridas
en un quebrar el tiempo sin abrirlo.
 
Pero mirar tus ojos y sufrirlos,
arropar los torrentes de mi vida
recostarme callado en tus heridas
es ahondar en el tiempo y repartirlo.
 
Yo no quiero soñar con los jardines
de mi infancia entre pompas irisadas.
Yo no quiero dormir en tus violines
 
ni jugar sobre el potro de la suerte.
Sólo quiero, Señor, noches calladas.
Sólo quiero, Señor, sorber tu muerte.
 
Pedro Miguel Lamet,  SJ.

martes, 23 de agosto de 2016

YO SOY






“Rechace todos los pensamientos excepto uno: “Yo soy”, la mente se rebelará en el comienzo, pero con práctica, paciencia y perseverancia, cederá y se mantendrá en calma. Una vez que usted esté en calma, las cosas comenzarán a suceder espontáneamente y de forma totalmente natural, sin ninguna interferencia de su parte.

No se preocupe por nada que usted quiera, piense o haga, sólo permanezca establecido en el sentimiento-pensamiento “Yo soy”, enfocando “Yo soy” firmemente en la mente. En el momento que usted se desvíe, recuerde: todo lo que es perceptible y concebible es pasajero, y solo el “Yo soy” permanece.

Después de todo, el único hecho del que usted está seguro es de que “usted es”. El “Yo soy” es seguro, el “yo soy esto” no lo es.

Yo solía sentarme durante horas 6 seguidas, solamente con el “Yo soy” en mi mente, y pronto la paz, la dicha y un profundo amor que todo lo abarca llegaron a ser mi estado normal.

Independientemente de lo que suceda, únicamente desvíe su atención lejos de ello y permanezca en el sentimiento “Yo soy”. Parece simple, y hasta ordinario, ¡pero funciona!”.

  

Nisargadatta

lunes, 22 de agosto de 2016

LAS FRAGILIDADES DE LA GENTE


Carl Jung utilizó el término “sombra” para describir esa parte de nuestra personalidad que reprimimos porque entra en conflicto con la forma en que, a lo largo de la vida, hemos aprendido a vernos. Hemos construido una imagen, un rostro con el que nos relacionamos con los demás y que nos permite satisfacer nuestras necesidades, porque es la imagen que ha sido aceptada por las personas de nuestro entorno. Aprendimos a reprimir todas las partes de nuestro ser que podían traernos desaprobación o castigo.
Entonces se desencadena una lucha entre lo que queremos ser y lo que en realidad somos, y eso nos deja a merced de la ansiedad, del temor a que los demás vean de nosotros lo que tanto nos estamos empeñando en tapar.
Todo lo que no queremos ser, nos completa. Somos una mezcla de oscuridad y luz, de bien y mal, capaces de lo mejor y también de lo peor. Nuestro yo es multidimensional y se mueve en la polaridad.
Necesitamos revisar nuestra actitud hacia esa parte de nosotros que reprimimos, ya que en ella reside una fuente inagotable de riqueza. Estamos haciendo callar a lo mejor y más auténtico de nosotros mismos y alimentando nuestros agujeros emocionales.

Todo intento por evitar o postergar el encuentro con nuestra sombra, nos hace incrementar las dificultades para adentrarnos en nuestro mundo y descubrir quiénes somos, nos aleja de vivir conscientes, nos impide responsabilizarnos de nuestra vida y vivir eligiendo desde nuestra libertad.
Se habla mucho de la felicidad y es un bien tan preciado que lo convertimos en un anhelo permanente. Existen momentos felices, a veces fugaces y para vivirlos es necesario estar presentes. La felicidad no es un destino, no es una carrera con meta a la que tengamos que llegar, sino más bien es el camino que transitamos cada día y, en la medida que estamos más presentes, nos damos la oportunidad de vivir de instante en instante.
Si esperamos el momento de que “todo” nos vaya tal y como queremos para ser felices, nos condenamos a no serlo. Cuando no conseguimos nuestros propósitos aparece la frustración, con sentimientos de desvaloración, tristeza, decepción, amargura, enfado o irritabilidad. Para cada persona la profundidad de su malestar está asociada al nivel de sus expectativas.
Nuestros propios agujeros dificultan que seamos tan felices como podemos. Se alimentan de las necesidades que no hemos podido cubrir a lo largo de nuestra vida. Buscamos fuera de nosotros para alimentar la fantasía de lo que queremos ser, más que a abrazar la realidad de quien somos.


Las personas para las que la felicidad es conseguir valoración intentan validarse permanentemente y solo logran sentirse a gusto  a costa del reconocimiento de los demás. Para ello presumen de todo lo que poseen, lo que hacen, los amigos que tienen, al   tiempo que desacreditan, desprecian y ridiculizan a los demás.
Las personas que intentan validarse a través de la exigencia y el perfeccionismo, buscan una perfección imposible y el control de todas las situaciones y, por supuesto, de las personas de su entorno. Suelen terminar agotados y más temprano que tarde, terminan quedándose solos, por las actitudes despreciativas que han utilizado en el camino para conseguir sus logros.
Otras personas que tienen mucha dificultad para ser felices, son las que van buscando aliados, envenenando con enredos, hablando mal de unos cuando están con otros y de los otros cuando están con los primeros. De esta manera se garantizan tener la atención de todos y en todos los momentos.
Muchas personas intentan llenar su agujero emocional siendo afectivamente importantes para los otros. Para ellas la felicidad consiste en hacer felices a los demás y, ponen todo su esfuerzo en lograrlo, olvidándose incluso de sí mismos, sin darse cuenta de que a veces no es posible contentar a todo el mundo.


Pero llenar nuestros agujeros depende única y exclusivamente de nosotros mismos y exige una decisión voluntaria y libre.

Es necesario colocarnos en nuestro centro, conectar con nuestras necesidades, deseos y aspiraciones y atrevernos a ser auténticos y honestos con nosotros mismos, eliminando todo lo que no esté en sintonía o nos mueva en una dirección contraria a nuestro mundo interno.


María Guerrero Escusa, psicoterapeuta