viernes, 17 de abril de 2015

HONRA EL MOMENTO EN EL QUE ESTAS

Comiendo en la ermita de Nuestra Señora del Buen Suceso


No tuviste otra opción. Y tampoco ellos.
Perdón instantáneo, cuando estés listo.
Debido a todo aquello por lo que estabas pasando, cómo te sentías en ese momento, los pensamientos que pasaban por tu mente, lo que creías en ese momento, los lentes a través de los cuales veías el mundo, el miedo y el dolor que estabas tratando de resolver; debido a las heridas que no habían sanado aún, las visiones que aún no te llegaban, la información que te hacía falta en ese momento, los horizontes que aún no se aclaraban… no tuviste otra opción que actuar como actuaste, decir lo que dijiste, hacer lo que hiciste, elegir lo que elegiste, y ellos tampoco. Todos hicieron lo mejor que pudieron, de acuerdo a lo que pensaban que eran en ese momento. Es sólo en retrospectiva que pareció que había otra elección, y eso es lo que nos vuelve locos.

No se trata de aprobar lo que pasó, por supuesto, o encontrar excusas, ni tampoco debe ser utilizado para justificar cualquier tipo de violencia que haya surgido. Esta reflexión está dedicada únicamente al verdadero perdón, en el aquí y el ahora, a la posibilidad de dejar ir y seguir adelante, de salir de la limitada y dolorosa creencia de que el pasado pudo haber sido diferente, y re-dirigirnos al sitio en donde el verdadero cambio y la reconciliación puede darse, en tu sitio de verdadero poder: el momento presente, inmediato, vivo y completo en sí mismo, independientemente de lo que haya sucedido en el pasado.
Y si no puedes perdonar en este momento, si no eres capaz de escuchar este mensaje ahora, si tu alineación parece imposible, también estás perdonado. Honra el sitio en donde te encuentras, amigo. Honra el sitio en donde te encuentras. Estás haciendo lo mejor que puedes.


Jeff Foster

jueves, 16 de abril de 2015

CAMBIOS EN LA IGLESIA


Este último año se han producido cambios importantes en la Iglesia. El papa Francisco ha comprendido la importancia de la cercanía a los marginados, a los pobres, la importancia de la familia y hasta ha convocado un Sínodo sobre este tema, donde también están laicos y matrimonios dando su opinión.
Es importante que la Iglesia sea consciente de sus errores, de hecho es el primer paso para salir de este agotamiento. Pero no es la única cosa que hay que hacer.
La segunda y tercera recomendación es recuperar la palabra de Dios y los sacramentos como una ayuda y no como un castigo. “¿Llevamos los sacramentos a los hombres que necesitan una nueva fuerza?”
De momento vemos fuertes resistencias a los cambios. ¿Por qué no se permite la comunión a homosexuales en pareja, o a divorciados y vueltos a casar? Porque no son como la Iglesia quiere. Pero todos somos distintos y maravillosos. Aceptemos la forma como Dios nos hizo o como el amor nos guía.
Cuánto buscó Jesús a los alejados  y a los apestados de su época, y no precisamente para condenarlos sino para darles un chorro de amor que transformaba a cuántos tenían la mínima predisposición de abrirse a Él; y sus palabras más duras las reservó para los soberbios sepulcros blanqueados, grandes profesionales de la historia de la salvación.
Tenemos que dejarle a Dios que actúe a través de nuestras manos, de nuestra sonrisa, de nuestra cercanía a todos, iguales o distintos a nosotros...
Tenemos que recuperar el espíritu de las bienaventuranzas y hacernos creíbles por nuestras obras porque son las únicas que dan valor a nuestros ritos. Si no es así nos convertimos en motivo de escándalo para los que buscan a Dios y ya sabemos la frase de ¡Ay de los que escandalizan a los pequeños….. ¡ Todos somos tan pequeños….

Un abrazo
Huellas


miércoles, 15 de abril de 2015

CONSTRUIR O PLANTAR

Pequeños capilotes en la marcha de Fontún a Gete


Un texto anónimo de la tradición dice que cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar.

Los constructores pueden demorar años en sus tareas, pero un día terminan aquello que estaban haciendo. Entonces se paran, y quedan limitados por sus propias paredes. La vida pierde el sentido cuando la construcción acaba.

Pero existen los que plantan. Estos a veces sufren con las tempestades, las estaciones y raramente descansan. Pero al contrario que un edificio, el jardín jamás para de crecer. Y, al mismo tiempo que exige la atención del jardinero, también permite que, para él, la vida sea una gran aventura.


¿QUIERES SER CONSTRUCTOR O AGRICULTOR?
CADA UNO ELIGE LA POSICIÓN EN LA QUE SE COLOCA


M G

martes, 14 de abril de 2015

DA MÁS PENA CUANDO MUCHO SOBRA QUE CUANDO NOS FALTA




Mirad, Hermanas, que va mucho en esto, una vez muerta yo. Que para esto os lo dejo escrito: que, mientras yo viva, os lo recordaré, ya que, por experiencia, veo la gran ganancia que, a mi parecer, me da más pena cuando mucho sobra que cuando nos falta. No sé si lo hace, como ya tengo visto, porque nos lo da luego el Señor. Otra cosa sería engañar al mundo: hacernos pobres no lo siendo de verdad y de espíritu, sino en lo exterior. Se me haría cargo de conciencia, a manera de decir, y me parecería que era pedir limosna las que somos ricas. Y plega a Dios que no se así: que adonde hay estos cuidados excesivos de que nos den, una vez u otra se irán por la costumbre y podría ir y pedir lo que no necesitan y por ventura lo pedirán a quien tiene más necesidad. Y, aunque ellos no pueden perder nada sino ganar, nosotras perderíamos. No plegue a Dios, mis hijas. Cuando esto hubiere de ser, más quisiera que tuvierais renta. Camino de Perfección,  Capítulo 2, Número 3. Santa Teresa de Jesús.

José Luis y Sofía

lunes, 13 de abril de 2015

TODO ES VIDA


Ayer, la marcha de Fontún a Gete, resultó completa. Buena mañana presagiaba que todo ello iba a resultar benigno. La asistencia, la nutrida presencia infantil, la buena disposición de los caminantes, la organización, los paisajes, el tiempo de marcha, la comida y el compartir tan estrecho en la sobremesa y la eucaristía en el ermita de Nuestra Señora del Buen Suceso, esa imagen de la Virgen que no quería ir a ningún pueblo limítrofe porque quería asentarse allí, en ese lugar concreto y esa es la razón popular –según nos explicaron- de que construyeran allí la ermita. ¡Qué bien estuvimos! Todo resultó estupendo. Si quisiéramos ponerle un pero no es otro que el tiempo corrió tan deprisa que casi sin darnos cuanta llegamos a las despedidas. 


Pero, cuidado, la marcha hubo que hacerla, las cuestas tuvimos que subirlas, la brisa acarició nuestra cara y la curtió, el cansancio apareció, porque los picos hay que subirnos y ¡bajarlos! Pero con un día tan espléndido todo resultó agradable. Las cuestas fueron menos cuestas y el cansancio lo supimos encauzar con el descanso: unos frutos secos, un poco de chocolate, unas trufas, un empujón y adelante.



Los niños, muchos niños, pusieron el lado alegre, vivaz, dicharachero y más ilusionante. Con ellos es más fácil. Da gusto verlos, verles caminar, cansarse…y hasta protestar si ha lugar. Hay vida. Hay ganas. Hay ilusión. Y eso anima a los mayores. Fue un regalo para una marcha que en sí misma lo es.

La comida, los bocadillos, el agua fresca, un vinito, café y algo de orujo nos fortaleció y pronto. Porque había que jugar, a la pelota, al banderín, al pañuelo, al escondite…también alguna partida de cartas. ¡Qué bien se estaba allí!



La eucaristía. Porque así concluimos. Dando gracias a Dios porque todo nos ha sido regalado: la vida, la naturaleza, la comida, la fuerza, la alegría, la fe. Estamos celebrando la resurrección. Todo es vida. Esto lo resume todo: todo es Vida.  

Si queréis saber algo más, preguntad.  Nosotros lo vivimos así y así lo contamos. Fue un encuentro de Equipos de Nuestra Señora.




Gracias a los organizadores –equipo León-11-, a las personas que acudieron de La Bañeza, a los equipistas y a los amigos que trajeron, a Juan y muchos amigos de la Parroquia de San Isidro, a Sofía y María que animaron con sus cantos la eucaristía, a la familia que nos abrió la ermita…y a todos los que os acordasteis de nosotros. Ya estamos ansiosos por asistir a otra marcha.  Jose, Santi, Tere, Loli y el resto de la panda…id buscando lugar y fechas.

H y MN


domingo, 12 de abril de 2015

DESDE EL ALMA



II Domingo de Pascua
Evangelio de Juan 20, 19-31

         Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio de ellos y les dijo:
         — Paz a vosotros.
         Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
         — Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
         Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
         — Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.
         Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
         — Hemos visto al Señor.
         Pero él les contestó:
         — Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.
         A los ocho días, estaba otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
         — Paz a vosotros.
         Luego dijo a Tomás:
         — Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
         Contestó Tomás:
         — ¡Señor mío y Dios mío!
         Jesús le dijo:
         — ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
         Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de sus discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.

No podemos entender este evangelio como un relato histórico de los hechos que ocurrieron tras la resurrección. Se trata de una catequesis que nos permite acercarnos a un misterio, como es la resurrección. Y en esta explicación queremos destacar dos situaciones.

La primera, el miedo. Miedo tuvieron los discípulos de Jesús tras la muerte del Maestro. Desconcierto, es como si todo se hubiera venido abajo. Fueron poco a poco acercándose al misterio de la resurrección.

La segunda situación o actitud tiene que ver con la fe. Fe no es ver con los ojos de la cara, fe es acercarse al misterio de la Vida tras la muerte física o material. En el evangelio, Tomás no cree y por eso el evangelista trata de hacer ver que la resurrección de Jesús es una realidad y por eso le dice acércate y tócame, verás que soy Yo.

Igual nos pasa hoy a nosotros. Estamos desconcertados porque no entendemos qué es la resurrección, pero al mismo tiempo estamos ilusionados y gozosos porque creemos que Jesús ha resucitado, porque lo intuimos y lo sentimos en el interior de nuestro corazón, en el alma, en lo hondo del ser humano que somos. 

Señor me abandono a Ti
En Ti confío
Siento Tu vida en la mía
Noto que Tu eres Vida.
Lo siento así, lo creo así.
Tu me lo has anotado en el alma.


Más que palabras, escucha la canción que sigues. Ahí podrás intuir la resurrección.