jueves, 22 de junio de 2017

EL VERANO




Bueno ya estamos en verano y el calor se nos hace insoportable. Casi nunca en León  hemos tenido un tiempo tan caluroso. Pero cuando hablamos con familiares de Sevilla y Extremadura y nos dicen que tienen 43 grados y no se quejan; tenemos que reconocer que a veces es mejor no quejarse.
En la vida nos pasa lo mismo. Si miramos para atrás vemos que otros están peor que nosotros y no se quejan.
Los emigrantes de Siria pasan meses de frío terrible y cuando hace buen tiempo, en sus tiendas de campaña el calor es insoportable. Pidamos por ellos y ojala los gobiernos de naciones desarrolladas permitan que se instalen en nuestros países, como nos pide el papa y recemos un Padre Nuestro por ellos.

Un abrazo

Huellas

miércoles, 21 de junio de 2017

APRENDE A MIRAR LA VIDA


Misma situación: dos caras, dos sentimientos, dos realidades, dos personas.
Hay que aprender a mira la vida con los ojos de la esperanza.

martes, 20 de junio de 2017

COMPRENDER AL OTRO


Hay veces que con el deseo de ayudar, entorpeces mucho
Ponte en el lugar del otro.
Siente lo que otro puede sentir.
Deja que el otro busque su camine, tropiece con sus piedras, vibre con su vida.
Entender al otro, ¡qué difícil!, pero absolutamente necesario para no ser un metepatas.

lunes, 19 de junio de 2017

ENTREVISTA A NGUGI THIONG'O


Ngugi wa Thiong’o, escritor africano, candidato al premio Nobel de Literatura

Tengo 79 años. Nací en Kenia y vivo exiliado en California. Casado, tengo 9 hijos y 6 nietos. Doctor honoris causa por una decena de universidades. ¿Mi política? El empoderamiento de todo ser humano. La vida humana aspira a la espiritualidad, pero las religiones con sus rituales se alejan de ella.

Sabio

Todas las personas sabias que he conocido tienen tres claras características comunes: buen humor, amabilidad y un discurso universal, sirve para todos. Thiong’o es un portento, nació entre campesinos paupérrimos y vivió bajo la dominación colonial británica. Hoy tiene doce doctorados y es profesor en la Universidad de California. Su obra ha sido traducida a 30 lenguas. Su activismo social y su discurso político nacen de la digestión de una vida difícil: fue encarcelado por el dictador africano Daniel Arap Moi por escribir en su propia lengua, y sufrió tres intentos de asesinato. Ha visitado a Barcelona invitado por el CCCB y el PEN català. Parte de su obra está publicada en castellano (Debolsillo) y catalán (Raig Verd).
Una vez intenté impresionar a una chica saltando la valla de la escuela y me lesioné. Estuve seis meses inmovilizado, todavía conservo una gran cicatriz en el pie, pero la chica ni se dio cuenta de mi hazaña.
Gran lección.
Sí, sé tú mismo. He intentado ser auténtico y fiel a lo que yo concibo como verdad.
Muy pronto tuvo una verdad distinta al mundo que le rodeaba.
A mí me interesaba la calidad de vida de la gente ordinaria porque mi espiritualidad me dice que todos estamos conectados: los humanos, los otros animales, las plantas. Es algo obvio: bebemos el mismo agua, respiramos el mismo aire.
Cierto y sencillo.
Provengo de una familia campesina conectada con la tierra que los colonos británicos y a veces los terratenientes africanos nos arrebataron.
Por eso lucharon junto a los Mau Mau.
Sí, éramos campesinos muy pobres enfrentados al poderoso ejército británico. Contra todo pronóstico conquistamos la independencia. El poder real emana de las personas.
Hubo mucha crueldad.
Yo crecí a la sombra de la Segunda Guerra Mundial y por primera vez vi a un blanco trabajando, eran prisioneros italianos construyendo carreteras. Aquello me abrió la mirada.
También hubo traición.
El carácter moral de cada persona se desvela en tiempos de peligro. Cuando mi hermano y otros jóvenes se fueron a las montañas para luchar contra los británicos jamás hubiera dicho que él emprendería esa gesta.
¿Por qué?
Era un tranquilo carpintero. Había otros jóvenes con más empuje y palabra que, cuando llegó el momento, se posicionaron con los británicos, pero mi hermano se convirtió en el ser humano más increíble que he conocido: se fue literalmente esquivando balas y cuando lo vimos desaparecer en la montaña, se hizo legendario.
Usted ha luchado con la palabra.
Soy afortunado, tuve cuatro madres y un solo padre. Por la noche nos reunían en la casa de la madre mayor y narraban historias y noticias. Era maravilloso, pero nos decían que las historias se iban de día y no volvían hasta la noche.
Y usted quería más...
Sí, y fue fantástico que mi madre me enviara al colegio. Era analfabeta, pero supervisó mis deberes, preguntando, averiguando... Siempre me preguntaba si había dado lo mejor de mí. Un día le dije: “He dado el cien por cien, madre” y entonces me contestó: “¿Y eso es lo máximo?”.
Qué estupenda.
Valoraba el esfuerzo, no los resultados, “hazlo lo mejor que sepas”, eso me infundió.
¿Era feliz siendo la tercera esposa?
Me explicó que se casó con mi padre precisamente porque tenía ya dos esposas. Ella quería un hogar, pero él le pegaba y lo abandonó. Así que tuve dos infancias, una en una gran casa llena de madres y hermanos; otra como miembro de un hogar monoparental.
¿Comprende a su padre?
Le he perdonado, porque el perdón es darte permiso a ti mismo de ser libre.
Tras la independencia fueron los propios africanos los que sometieron a los africanos.
Hay que descolonizar las mentes. Europa controla el 80% de los recursos del continente con el beneplácito de las clases ricas africanas.
A usted le encarceló un presidente africano por escribir en una lengua africana.
En aquella cárcel de alta seguridad entendí que a través de la imposición de la lengua mediante la humillación y la violencia demonizaron nuestra cultura. Desde entonces reproducimos los modos y maneras coloniales.
¿Qué cosas le hicieron desesperar?
“Nunca me voy a rendir, siempre me voy a esforzar”, escribí en un diario en mi época de estudiante que encontré años después. Cuando todo se va al garete, me repito eso.
Conoce el mal en propia carne.
Me han intentado asesinar tres veces. Cuando mi esposa y yo volvimos a Kenia después de 23 años de exilio nos atacaron, a mi mujer la violaron y a mí me apagaron cigarrillos en la cara y la cabeza. Escapamos de la muerte, tuve que elegir si centrarme en eso o en lo que me hicieron.
Optó por lo positivo.
La maldad está ahí, pero también la bondad. Al día siguiente en el mercado cientos de mujeres rodearon a mi esposa y le dijeron que ellas la iban a proteger. Fue una cascada de amor.
Parece que en esa guerra del bien contra el mal, el mal lleva ventaja.
Sólo en el corto plazo. Ganaría si la gente abandonara toda esperanza. En medio de la oscuridad siempre hay un destello de esperanza al que hay que darle oxígeno, y ese oxígeno es el amor humano, la interconexión de la vida: recordar que dependemos los unos de los otros.
¿Cuál es su historia en torno al fuego?
Yo quiero que acojamos esa pequeña llama, que seamos capaces de seguir nuestros sueños para conseguir un mundo más humano, QUIERO CONTAR LA HISTORIA DE NUESTRA CONEXIÓN, decir que no podemos aceptar un mundo en el que el esplendor de pocos se basa en la miseria de muchos.
¿Sus momentos más felices?
Me gusta pasear entre flores, contemplarlas, porque todas son diferentes y ninguna es más flor que otra, son esplendorosas en su multiplicidad de colores. De la misma manera ningún ser humano es más ser humano que otro.

La Vanguardia 2017


domingo, 18 de junio de 2017

ENTREGAD LA VIDA ENTERA

JUAN 6, 51-58
51 Yo soy el pan vivo bajado del cielo; el que come pan de éste vivirá para siempre. Pero, además, el pan que yo voy a dar es mi carne, para que el mundo viva.
52 Los judíos aquellos discutían acaloradamente unos con otros diciendo:
- ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
53 Les dijo Jesús:
- Pues sí, os lo aseguro: Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida definitiva y yo lo resucitaré el último día, 55 porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. 56 Quien come mi carne y bebe mi sangre sigue conmigo y yo con él; 57 como a mí me envió el Padre que vive y, así, yo vivo por el Padre, también aquel que me come vivirá por mí. 58 Éste es el pan bajado del cielo, no como el que comieron vuestros padres y murieron; quien come pan de éste vivirá para siempre.

Hoy celebramos el cuerpo y la sangre de Cristo. No nos referimos al cuerpo y a la sangre física. Nos estamos refiriendo a la entrega total de Cristo a los demás. Dar el cuerpo y la sangre es como decir “soy para vosotros” “estoy en vosotros” “vivo en vosotros”. Celebrar la eucaristía y comulgar es tomar conciencia de que podemos y debemos hacer como Cristo: darnos enteros.

Nos ha parecido muy interesante el comentario de Fray Marcos a este evangelio. Los que estéis interesados podéis leerlo en feadulta.com. Adelantamos un resumen para abrir boca:

1º.- La eucaristía no es magia.
2º.- No debemos confundir la eucaristía con la comunión
3º.- En las palabras de la consagración, “cuerpo” no significa cuerpo; “sangre” no significa sangre. No se trata del sacramento de la carne y de la sangre físicas de Cristo.
4º.- La eucaristía no la celebra el sacerdote, sino la comunidad.
5º.- La comunión no es un premio para los buenos “que están en gracia”, sino un remedio para los desgraciados que necesitamos descubrir el amor gratuito de Dios.
6º.- La realidad significada en el pan y el vino no es Jesús en sí mismo, sino Jesús como don.
7º.- Haced esto, no se refiere a que perpetuemos un acto de culto. Jesús no dio importancia al culto. Jesús quiso decir que recordáramos el significado de lo que acaba de hacer. Esto soy yo que me parto y me reparto, que me dejo comer. Haced también vosotros esto. Entregad la propia vida a los demás como he hecho yo.
8ª.- Los signos de la eucaristía no son el pan y el vino, sino el pan partido y el vino derramado.

En el siguiente video nos invitan a darnos cuenta que celebrar la eucaristía es "partirse t repartirse para darse". Feliz día de corpus.

sábado, 17 de junio de 2017

DETALLES

Escucha esta canción, detalles,
abre los ojos, fíjate en los detalles,
y venga ¡adelante!

 

viernes, 16 de junio de 2017

¡A LAS BARRICADAS!


Muchas veces hemos leído los famosos versos de Martin Niemöller, pastor luterano alemán:

«Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas
guardé silencio porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas
guardé silencio porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas
no protesté porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos
no pronuncié palabra porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí
no había nadie más que pudiera protestar.»

Podríamos hacer una paráfrasis de estos paradigmáticos versos utilizando los graves problemas que aquejan hoy a la gran Familia Humana al comienzo de 2017: los efectos del cambio climático; el enquistamiento de las crisis económicas y de valores; el afianzamiento del capitalismo más salvaje con la llegada al poder de Trump aupado por la mentira y la xenofobia; el resurgimiento de los nacionalismos demagógicos europeos; el invierno árabe, la guerra de Siria, el sufrimiento de los refugiados y el auge del terrorismo islamista; la amenaza expansionista de Rusia y de China; las permanentes provocaciones del régimen norcoreano; la sangrante situación de Venezuela, Méjico y varios países centroamericanos; las interminables y silenciadas guerras de África,… A ello podríamos añadir los retos de nuestra Iglesia, donde el Papa Francisco se debate día a día por sacar adelante un proyecto de reforma a la luz del Evangelio que nos permita ser realmente sal y luz.
¿Nos quedaremos de brazos cruzados? No. Este es el año de la acción. Plantemos cara. No podemos dejarnos atenazar por el miedo, la indiferencia o la creencia, como denuncia el poema anterior, de que ya hará alguien algo. ¡Ese alguien somos cada uno de nosotros! Construyamos barricadas que detengan el mal. No las barricadas de la violencia, sino las del amor. No las del odio, sino las del perdón. No las de la descalificación, sino las del diálogo y el entendimiento. No las de la inacción, sino la de la militancia, el voluntariado y la generosidad…
Bienvenidas las barricadas evangélicas: la esperanza como sacos terreros, las bienaventuranzas como bandera, el amor como motor de cambio, la oración como fuente de energía y la comunidad como medicina para sanarnos las heridas.
Aquí va mi hombro, a unirse al vuestro para hacer nacer un mundo mejor.

Juan Yzuel
Eclesalia