lunes, 28 de julio de 2014

¿PARA QUÉ VIVES?


En el paseo del Río Bernesga, en el corazón de la ciudad de León, encontramos esta pintada que compartimos contigo.

"Vives para trabajar o trabajas para vivir"

Tú, amigo internauta, ¿para qué vives?

¿Para trabajar? ¿Ayudar? ¿Compartir? ¿Ganar dinero? ¿Crecer en prestigio social? ¿Estar mejor? ¿Para ganar el cielo?


¿Para qué?

Quizás hoy puedas preguntártelo en tu oración.

domingo, 27 de julio de 2014

EL REINO DE LOS CIELOS ESTÁ AQUÍ

El Reino de los Cielos está aquí como la belleza de estas rosas 

27 de julio. Domingo XVII Tiempo Ordinario
Evangelio de Mateo 13, 44-52

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
— El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.
El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.

Tres reflexiones queremos compartir a la luz de este evangelio.

La primera, el Reino de los Cielos está ya en nosotros, en este mundo. No es el Reino después de la muerte. No. Es el Reino de aquí y de ahora.

La segunda, el Reino de los Cielos es la comunidad de Jesús, la gente de Jesús, los que quieren vivir como vivió Jesús. Por eso no se identifica con la fe ni con la Iglesia ni con el cielo después de la muerte. Es un estado de vivir como vivió Jesús. Desde el amor, que es pura donación.

La tercera, el Reino de los Cielos está abierto a todos. El Reino de los Cielos está al alcance de  todos porque todos somos hijos de Dios. Dios ya nos ha elegido. Si somos capaces de descubrir ese “Reino” viviremos aquí, en la tierra, el Reino de los Cielos. Para eso tenemos que sentir dentro de nosotros al mismo Jesús, tenemos que rezar como lo hacía Jesús, tenemos que identificarnos con el mismo Jesús. Cuando conseguimos esto, hemos conseguido la felicidad, el estado de santidad. Los santos han sido conscientes de ello.


Conclusión: no tiene sentido esperar a vivir el Reino de los Cielos después de la muerte porque ya está aquí, en nosotros, entre nosotros. 

sábado, 26 de julio de 2014

HOY VAYA NUESTRO HOMENAJE A LOS ABUELOS

Los abuelos: el gusto por la vida
Por monseñor Jesús Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo
 Publicamos la carta que ha escrito monseñor Jesús Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo, con motivo del día de los abuelos, en el día de los santos Joaquín y Ana, el 26 de julio.

                  Cualquier anuncio de un producto, cualquier presentación de algo resultón, busca para encauzarlo la bella figura de una joven, de un joven, con una música adecuada que se te cuela pegadiza, evitando a toda costa lo que pudiera distorsionar el objetivo del éxito, el triunfo de la ocasión.

                  Así, los ancianos no suelen figurar en los programas de ventas salvo que se trate de productos geriátricos, ni forman parte de ningún protagonismo en una sociedad que parece privilegiar a toda costa lo que deslumbra, lo que seduce, lo que conquista, lo que triunfa aunque haya que construir ídolos de plesiglass en el arte, en la cultura, en la política, cuya fecha de caducidad está controlada rigurosamente por quien en la sombra tiene el mando a distancia que maneja los hilos del mundo.

                  Los ancianos, los viejos, los jubilados, los abuelos… no cuentan. Tanto no cuentan que empiezan a molestar cuando su edad o su deterioro físico les hacen sospechosos de un estorbo fatal que se arrincona, se censura o se llega incluso a eliminar. Bajo el eufemismo de una “muerte digna” se pretende excluir a quienes se ha decidido que su vida no debe contar ya, que cuesta demasiado mantenerlos, que no producen nada, que complican los cálculos del egoísmo insolidario.

                  Frente a esta actitud, destaca el aprecio y la defensa por la vida que la Iglesia siempre ha mantenido y mantendrá. La vida en todas sus fases y circunstancias: desde la del no nacido hasta la del anciano o enfermo terminal. La vejez no es un estigma de castigo, sino un momento en donde poder testimoniar el gusto por la vida, esa vida cargada de experiencia. En este sentido, el Beato Juan Pablo II, en el jubileo del año 2000, durante un encuentro con el mundo de la «tercera edad», dio este precioso testimonio personal: «A pesar de las limitaciones que me han sobrevenido con la edad, conservo el gusto por la vida. Doy gracias al Señor por ello. Es hermoso poderse gastar hasta el final por la causa del reino de Dios».

                  Por este motivo, llegando la festividad de San Joaquín y Santa Ana, “abuelos” de Jesús por ser los padres de la Virgen María, la Iglesia mira con inmensa alegría y solicitud a nuestros venerables y queridos abuelos. El Papa Benedicto XVI ha escrito unas líneas en las que nos recuerda la importancia que tienen los abuelos en nuestra vida: «En el pasado, los abuelos desempeñaban un papel importante en la vida y en el crecimiento de la familia. Incluso en edad avanzada, seguían estando presentes entre sus hijos, con sus nietos y, a veces, entre sus bisnietos, dando un testimonio vivo de solicitud, sacrificio y entrega diaria sin reservas. Eran testigos de una historia personal y comunitaria que seguía viviendo en sus recuerdos y en su sabiduría… Ojalá que los abuelos vuelvan a ser una presencia viva en la familia, en la Iglesia y en la sociedad. Por lo que respecta a la familia, los abuelos deben seguir siendo testigos de unidad, de valores basados en la fidelidad a un único amor que suscita la fe y la alegría de vivir».

                  Con inmenso respeto y con mucha alegría hacemos un homenaje a los abuelos, que siguen sosteniendo en tantos sentidos aquello que permite que la familia siga unida, no pierda sus raíces humanas y cristianas, y representan la sabiduría de quien ha relativizado lo que es secundario y trivial, mientras que no renuncian a lo que de suyo es lo único importante cuando del amor, la vida, la fe, la paz, o la fidelidad se trata.


                  Por tanta entrega generosa y gratuita, sincera y entera, por un amor que no se ha caducado sino mejorado con el paso de los años, por todo ello: gracias. Y que Dios les siga bendiciendo como a San Joaquín y a Santa Ana.


Hemos puesto la fotografía de dos de los abuelos de lso Equipos, hay muchos. Nuestro homenaje y nuestra oración especial por todos ellos.

viernes, 25 de julio de 2014

SIETE BEBIDAS PARA REFRESCAR EL VERANO



EL AGUA DE LA TRANSPARENCIA
Se agradece, más que nunca en estos tiempos, aquellas personas que en criterios y pensamientos, actitudes y con sus hechos transparentan hacia el exterior lo que de verdad son por dentro. Bebamos abundantemente el agua de la transparencia para que, todos aquellos que nos rodean, puedan acercarse a nosotros sin temor alguno. “Los hombres honrados no temen ni a la luz ni a la oscuridad” (Fuller)


EL REFRESCO DE LA CORDIALIDAD
Caminamos y, las más de las veces, no sabemos hacia dónde ni cómo. Nos chocamos frente a frente en mil calles y esquinas pero, muy escasamente, somos capaces de cruzarnos una mirada o unas palabras que denoten cierta complicidad o amistad. Apuremos, en este tiempo veraniego, el refresco de la cordialidad como la mejor contribución para  que muchas personas se sientan menos solas y más queridas por el mundo que las rodea. “Con la cordialidad se conquista el bienestar de la misma sociedad” (Anónimo)


EL LICOR DE LA DULZURA
El trabajo nos endurece y, la convivencia en el día a día, nos envilece. Abrir la puerta de nuestra propia casa es enfrentarse muchas veces a rostros ceñidos de enfados y angustias, de enojos y sinsabores. Acariciemos la copa del licor de la dulzura. Se consigue más con miel que con hiel. “Las buenas acciones refrescan la sangre y permiten sueños felices” (Panatti )



EL GRANIZADO DE LA FELICIDAD
Acostumbrados a buscar la dicha fuera de nosotros hemos olvidado que, la auténtica y no efímera, es aquella que llevamos dentro de nosotros mismos. La felicidad de uno hace que se contagie allá donde esa persona vive, trabaja, descansa o camina. “La alegría y el amor son  dos alas para las grandes acciones” (Goethe)


LA SANGRIA DE LA AMISTAD
La vieja sentencia de “quien encuentra un buen amigo encuentra un buen tesoro” nos recuerda que esta tierra nuestra parece ser una mina agotada de esa gran riqueza. Tomar, a pequeños sorbos, la sangría de la amistad es dar lugar al diálogo sincero y a la comunicación con el otro, es dejar espacios para el respeto y la tolerancia, el conocimiento y el interés por aquel que tengo delante de mí. “Cada virtud solo necesita un hombre; pero la amistad necesita dos “ ((Montaigne)


EL CAFÉ DE LA ORACION
Antes de salir de casa o después de comer; antes de acostarnos o a media tarde….el “café de la oración” hace más digestivo todo lo acontecido durante la jornada. Dar buena cuenta del “café de la oración” es saborear la presencia de un Dios que colma con creces el descanso o el trabajo, la preocupación o las dificultades, el agotamiento o la insipidez de muchos días. “Aunque Cristo nazca mil veces en Belén de nada te valdrá si no nace, por lo menos una vez, en tu corazón”  (Angelo Silesio)


EL ZUMO DE LA PAZ
Cuando se habla mucho de la paz es porque, desgraciadamente, carecemos de ella y aspiramos a tenerla como un valor definitivo entre nosotros. Hacen falta personas que sepan exprimir, aún con esfuerzo y sufrimiento, el “zumo de la paz”. Un zumo que podemos preparar con las frutas de las palabras bien dichas, de los sentimientos bien formados, de las miradas oportunamente respetuosas, con los juicios no agresivos. Beber el “zumo de la paz” es poner paz allá donde nos encontramos. “La paz hace crecer las cosas pequeñas; la discordia destruye las grandes” (Salustio)


jueves, 24 de julio de 2014

LO DISTINTO



En este mundo en el que vivimos y en el que cada vez es más fácil comunicarnos a través de Internet o por otros sistemas, es muy sencillo ver cosas que antes ni nos imaginábamos.
Así ha llegado hasta nosotros esta foto de un maíz muy distinto al que habitualmente estamos acostumbrados a ver. Y nos gusta. Es distinto, bonito y poco habitual, pero sigue siendo maíz.
Lo mismo sucede en nuestro mundo. Cada vez la investigación es más amplia y profunda y vamos descubriendo muchas cosas que antes ni nos atrevíamos a pensar. Y vemos que las personas son distintas, blancos, negros, mestizos, mulatos… y hay gente que piensa y siente distinto que nosotros, pero siguen siendo personas, quizá menos habituales, pero personas.
Por eso debemos aprender a aceptar lo que la naturaleza nos va trayendo a nuestra vista y a nuestro lado y aceptar que el mundo no es uniforme y los colores variados son los que dan belleza al mundo.
Un abrazo

Huellas

miércoles, 23 de julio de 2014

ENTREVISTA A CAROLINA MARTÍNEZ, ACABA DERECHO Y SE METE MONJA CARMELITA

Carolina, en la graduación de Derecho

Carolina terminó cuarto de Derecho en la misma graduación que mis cien compañeros y yo, hace menos de dos meses. Carolina es navarra, de las que usan el ‘ico’ al final de casi todas las palabras, de las que vibran con lo foral, con cada tramo de la ciudadela y con cada adoquín de la Plaza del Castillo. La noche de la graduación nos juntamos cuatro amigos en un círculo, Álvaro, Paloma, Carolina y yo. Nos miramos con nostalgia y cariño a partes iguales, sabíamos que terminaba un ciclo, pero que empezaba algo más grande que lo que habíamos vivido hasta el momento. Carolina iba a comenzar su tesis doctoral el próximo mes de septiembre, pero le surgió otro evento en agosto. El evento tiene que ver con un monasterio de clausura en el que va a pasar su vida, aunque es precisamente ese verbo el que le lleva a no hacer la tesis. Carolina no quiere ‘pasar’ su vida, ha decidido exprimirla tanto que ha optado por guardar sus sentidos, sus afanes y sus capacidades solo para Dios. Carolina es una mujer sencilla, normal y amiga. Amiga de las que marcan, de esas que necesitan poco tiempo para ser un referente no impuesto. A mediados de junio me dijo que teníamos que quedar, que quería contarme una cosa. Me la contó y quedé tan impresionado que le propuse que escribiésemos a modo de entrevista lo que acababa de pasar.

¿Hay contacto real con Dios?
Sí. Hombre, no le voy a ver, ¿sabes? Pero rezando sí hay contacto real con Dios. Aunque eso no solo en el convento, pienso que todo cristiano tiene que tener ese contacto, si no, tendría una forma muy… solitaria de rezar.

¿Qué buscas en el convento? ¿Ser feliz o hacer feliz a alguien?
No entro ahí para buscar mi propia felicidad, eso ya te lo digo, y no creo que nadie lo haga (lo que no quita que tengo la certeza de que voy a ser feliz ahí). Pero tampoco voy para hacer feliz a alguna persona en concreto. A ver, es difícil de explicar, mi entrada y la felicidad de otros no es una relación directa causa-efecto. Yo no busco expresamente que alguien sea feliz; de hecho, probablemente yo nunca vea los “resultados” que busco entrando al convento. Pero sé que desde ahí voy a ayudar a los demás, y eso es lo que quiero.

¿En qué consiste esa felicidad?
No tanto el hecho de que yo entre ahora en un convento, sino más bien el hecho de que existan personas que deciden dejarlo todo para ayudar a gente que no conocen de nada, da un ejemplo a los demás, y quizá una o dos personas (y con eso es suficiente) se paren a pensar un poco, y conozcan cosas que igual nadie les ha enseñado.

¿Qué habrías hecho si no hubieses decidido ser monja de clausura?
Habría hecho la tesis en el área de Derecho Penal. Me encanta el derecho y el asunto estaba bastante zanjado cuando me decidí, de hecho. Me habría dedicado probablemente a la investigación y a la enseñanza.
¿Hace falta un convento para rezar?
No, ni mucho menos. Si “solo” quisiese rezar no sé si me iría de Carmelita Descalza. La oración es la base de todo cristiano, y para rezar no hace falta un sitio concreto, ni un ambiente, ni compañía, ni nada, solo querer hacerlo. Una amiga me dijo que no le gustaba la distinción entre monjas de vida activa y vida contemplativa, porque decía que contemplativos tenemos que ser todos los cristianos, y tiene toda la razón.

¿Qué vas a hacer cuando te aburras?
Pues ver la tele no, eso seguro –se ríe-. Por lo que me dicen las hermanas carmelitas, no voy a tener tiempo para aburrirme, pero ya te contaré cuando esté allí.

¿Cuánto tiempo has pensado hasta tomar una decisión tan importante para tu vida?
Varios meses. Tampoco fue algo que se me ocurriera de golpe eh, fue más progresivo, no sé, poco a poco. Pero así más en serio me lo planteé a principios de este año.

¿Y no te gustaría ser abuela?
Bueno, no es que no quiera ser madre ni abuela y por eso quiera ser monja, así, por descarte. Todas las decisiones implican renunciar a algo, y lo que quiero hacer y lo que quiero ser está por encima de eso, para mí. De todas formas, nunca he dudado entre ser monja o ser madre -y abuela-, sino entre ser monja (y todo lo que implica) o no serlo, independientemente de los hijos que aún no sé si tendría en el futuro. Quiero decir, no he tomado mi decisión con base en si quiero tener nietos o no.
¿Qué dicen tus amigos?
Pues la verdad es que se alegran, así me pierden de vista… –se ríe mientras niega con la cabeza-. Pero sí se alegran, alguna casi llora y todo -y alguno-. Bastantes flipan porque no es lo primero que te esperas de una chica de 21 años, ¿no? Y además tampoco soy la típica chica que está mucho en casa, y la imagen -errónea- que se tiene de las monjas es de mujeres serias y/o aburridas; pero somos normales. Todos tienen también mucha curiosidad, porque es un mundo muy desconocido entre los jóvenes.

¿A quién se lo contaste primero y por qué?
Aparte de a un sacerdote y a una amiga, a mi madre. Primero porque es mi madre y quería que lo supiese la primera;  segundo porque me iba a ir dos días a visitar un convento (no el de carmelitas) y estaba en plenos exámenes y era muy raro que desapareciese de casa dos días, y tercero porque me da buenos consejos.

¿Es para siempre? ¿Y si te equivocas pero es demasiado tarde para rectificar?
Ser monja es para siempre, para siempre. Lo he repetido intencionadamente, para que quede claro. Si te equivocas cuando ya es demasiado tarde para rectificar, como dices, pues ya nada, qué quieres que te diga, como todo en la vida. Pero no se entra a un convento directamente como monja, igual que no te casas con el primero que conoces, ¿no? Yo no voy con la idea de “jo, y a una mala, ¿me puedo ir?”, no tendría sentido entrar así, y si hay alguna chica que esté en mi situación pero con esa idea, puede quedarse en su casa que hará mejor. Pero también por algo hay un tiempo de discernimiento, y una debe ser prudente al tomar una decisión así. Darse cuenta de que uno se ha equivocado cuando ya es demasiado tarde no es lo normal, otra cosa es que alguien cambie de opinión, o algo así, porque esto no es entrar al convento y ya está todo hecho, es una respuesta a Dios que tienes que dar cada día, y somos libres, y podemos decir que no cuando ya llevamos varios años dentro. En eso también hay que tener cuidado, la vocación no es algo momentáneo, es para toda la vida, y hay que vivirla día a día.

¿Separarte del mundo no es egoísta, como dejar de lado al resto de gente?
No. A mí también se me pasó eso por la cabeza cuando me estaba planteando ser monja, porque todo el mundo tiene sus problemas, y era consciente de que al irme, físicamente, no iba a estar tan pendiente de asuntos que me preocupan. Pero no, no me voy a desentender de la gente, todo lo contrario, quiero muchísimo a mi familia y a mis amigos, y el hecho de que me vaya a otro sitio no implica dejarles de lado. Soy afortunada al poder decir que casi todos saben que voy a estar con ellos más que hasta ahora, aunque sea desde un convento, y creo que también es un punto de unión para ellos, porque al fin y al cabo, es algo que no es lo más normal, tener una amiga o hermana monja.

¿Qué está haciendo mal Dios para que haya tan pocas vocaciones?
No creo que haya pocas vocaciones, hay poca gente que las sigue y que responde a ellas, que es distinto. El responsable no es Dios, somos nosotros, que somos mayores, y libres de plantearnos un par de cosas en la vida. Leí en la página web de Medjugorje que la Virgen decía lo siguiente: “Todas las personas adultas tienen capacidad para conocer que Dios existe. Las ciudades, las regiones, están llenas de iglesias y de mezquitas, pero las personas no entran allí para preguntar: ¿cómo debo vivir?“. La gente en general no se interesa, Dios sí.

¿Entre el Cielo y la tierra con qué te quedas?
–Se ríe antes de contestar la pregunta- Con el Cielo, sin pensarlo. Un poeta, Alphonse de Lamartine, dijo: “el tiempo es tu navío, no tu morada“, y leyendo “Historia de un alma“, Santa Teresita recordaba la cita un poco distinta, y decía “la vida es tu navío, no tu morada“, que a mí me gusta más; vamos, que aquí estamos de paso.

¿Es tan grande Dios como para entregar una vida entera?
Mira, si cada persona que existe en el mundo le entregase su vida entera, aún me parecería poco. Lo mínimo que yo puedo hacer, lo mínimo, ¿eh?, es entregarle mi vida entera. Pero esto lo digo para todos, la única forma de darle tu vida no es entrando en un convento o haciéndote cura, puedes casarte o vivir con 20 gatos y entregarle tu vida a Dios.

Qué es lo que más te preocupa ahora mismo, por lo que más vas a rezar.
Por las conversiones, para que todo el mundo conozca a Dios.

¿Qué es lo que más te atrae de la orden?
Qué difícil… Creo que la entrega que supone, el olvidarse de todo menos de Dios: “Solo Dios basta…” Conlleva una fortaleza que me llamó mucho la atención a la hora de decidirme no por ser monja en general, sino carmelita descalza.

¿Qué le dirías a alguien que tiene la convicción de que estás desperdiciando tu vida?
Depende de quién lo pregunte y cómo esté “aprovechando” la suya… –se ríe-. A ver, soy consciente de que nadie que no tenga esa vocación va a entender lo que hago, igual que yo no comparto muchos estilos de vida. Partiendo de eso, me parece una concepción muy pobre de la vida el creer que vale más cuantas más cosas hagas para ti, cuanto más dinero tengas, cuanto mejor sea tu trabajo, etc.

¿Tienes dudas? ¿Cómo las dejas de lado?
Sinceramente, no suelo tener dudas, yo voy a entrar en 3 semanas y que sea lo que Dios quiera. Sí que me entra a veces como vértigo, porque va a ser un cambio de vida un poco radical, pero tengo muchísimas ganas.

¿Qué estás haciendo durante los días inmediatamente anteriores a la entrada?
Rezar, sacar tiempo para estar con mis amigas y con mi familia, y hacer limpieza de cosas de mi cuarto, nada del otro mundo, no voy a hacer puenting ni cosas por el estilo.

Sé también que no eres la única monja de clausura que ha salido de clase, otra compañera ha tomado la misma decisión y está ya en el convento de la misma orden en Ávila. ¿Tan mal está el derecho u os ha salvado la vocación del ejercicio de la abogacía? 
-Se ríe, hemos sufrido juntos los procesos de selección de varios despachos de abogados- Me encanta el derecho. Soy de las pocas que ha estudiado derecho y ha disfrutado casi cada asignatura,  y me alegro de haber estudiado la carrera; pero sí, la vocación ha sido una salvación, no nos van a explotar en ningún despacho está claro.

Cuando le conté tu historia a una amiga me contestó asustada con la pregunta ‘¿y no puede ni pintarse las uñas?’ Seguro que hasta una monja tiene algo de presumida, ¿no?
Lo de las uñas ni me había parado a pensarlo en concreto -se ríe-. Sí que hay cosas que me he preguntado en ese aspecto, pero mira, es tan secundario comparado con el cambio de vida que supone entrar en un convento de clausura que me preocupa bastante poco. No, para mí no es importante en absoluto dejar de pintarme las uñas, maquillarme, ir de tiendas o salir de fiesta.


Tomado de www.respublica.com.  Luisfer Martínez, compañero de estudios de Carolina.

martes, 22 de julio de 2014

EL PROBLEMA DEL PARO



EL PROBLEMA MÁS GRAVE NO ES EL HAMBRE SINO PERDER LA DIGNIDAD AL NO TENER TRABAJO, ha dicho el PAPA FRANCISCO hace unos días.

Con independencia de la situación personal y familiar, el problema del paro no nos puede ser ajeno. Nosotros no sabemos cómo podrá afrontarse. Ahí están los políticos para encontrar vías de solución a esta lacra. Especialmente grave en las personas jóvenes que, tras sus estudios, se encuentran con un mercado cerrado a sus expectativas.


Nosotros, como miembros de un Movimiento religioso, tenemos que  implicarnos en ese problema porque, aunque no nos afecte personalmente, no nos puede ser indiferente.  Porque nada humano nos es ajeno. Especialmente aquellas situaciones trágicas, como esta del paro.  En la oración de estos días pidamos a Dios para que, entre todos, encontremos el camino para que haya empleo y la gente encuentro un medio para vivir dignamente.