martes, 27 de septiembre de 2016

IDÓLATRAS DEL DINERO


Cuando llevamos semanas, meses, años de interminables casos de corrupción, y cada caso es el penúltimo y afecta cada vez más a la cúpula y las entrañas del partido que nos ha desgobernado con la bendición de casi todos los obispos, no es fácil dejar de gritar: “Idólatras de Mamón, largaos. Dimitid, responded, devolved lo robado”.

Yo no soy mejor que ellos, por acción u omisión. Solo que les pago yo, les pagamos nosotros, buenos salarios por cierto. ¿Para eso les pagamos? ¿Y para que los 27 jefes de estado de la Unión Europea se reúnan en Bratislava para preguntarse cómo defendernos de los refugiados y crecer más y luego pasearse juntos por el Danubio en un crucero de lujo? ¿Para que los líderes del G20 se reúna en Hangzhou para hacerse una foto y decirnos que hay que “civilizar el capitalismo” sin comprometerse a tomar medida alguna? ¿Para qué, muerto afortunadamente el TTIP, nos endosen a hurtadillas el CETA que debe de ser aún peor para todos y mejor para las multinacionales? ¿Quién lo puede entender?

Lo entiende muy bien Susy, una niña a quien su abuelo, economista sabio, le explica lo que pasa cuando la economía se pone al servicio del lucro: trabajar más para producir más, vender más y ganar más, y ganar más para trabajar más y ganar más y así sin fin – ¿sin fin?– en una carrera loca en la que todos nos convertimos en enemigos de todos. Lo cuenta el librito de Wim Dierckxens, Susy y el mundo del dinero (2012).

Es absurda, pero muy sencilla, la lógica de un mundo donde manda el dinero. Y el holocausto universal ofrecido a Mamón es terrible: hemos esquilmado las selvas y las minas, agotado los enormes pozos de petróleo, envenenado el agua y el aire; cada vez más gente se ha hecho más rica y cada vez más gente se ha vuelto más pobre, con una consecuencia lógica: la diferencia entre los ricos y los pobres es cada vez más grande.

El Estado socialdemócrata del Bienestar fue un paso adelante, pero respondía a la misma lógica. El bienestar de los países ricos se logró a costa de los países más pobres, expoliados de sus materias primas y obligados a comprar los productos elaborados con ellas al precio impuesto por los países explotadores. Y añadieron una invención diabólica: cuanto más efímeros sean los productos antes caducarán, y más deberá comprar la gente y más podrán producir las empresas e invadir el mundo, y ganar y ganar.

Susy lo entiende y se indigna, como lo entendemos y nos indignamos todos los adultos a poco que aún mantengamos los ojos abiertos y la sensibilidad despierta. He aquí el mundo regido por una economía regida por el dinero. Un mundo roto y cruel, un planeta masacrado, inhabitable. En ese mundo vivimos.

“Un mundo de vampiros”, sentencia Susy. Un “mundo al revés”, donde la gente se mata a trabajar para tener más dinero, pero no lo pueden disfrutar porque cuanto más tienen más aumenta la codicia propia y la envidia ajena. Un mundo donde “los adultos están atados al trabajo como perritos a una cadena”, y solo se reconoce como trabajo lo que da dinero, todo para mayor beneficio de unos pocos, los que producen más barato y pagan menos salarios.

Eso es crecer. Que engorde la víctima para el sacrificio general. El grande se come al chico, pero siempre habrá alguien más grande, y ¿qué comerá el más grande cuando lo haya devorado todo y se quede solo, cuando no tenga a quién vender, cuando la mayoría pobre no tenga con qué comprar? Algún día ha de reventar este sistema, verdadero antisistema, donde la especulación está sustituyendo a la producción, los bancos a las fábricas, los bonos y las acciones a los víveres, donde los Estados destinan el dinero de la gente a rescatar a los bancos que quiebran y que una vez rescatados ahogarán a la gente con sus préstamos e intereses. Algún día estallará este mundo al revés. Ya está estallando: ningún muro, valla ni ejército podrá contener a las multitudes, continentes enteros desesperados por la miseria y la guerra.

¿No habrá arreglo? Solo a condición de que nos unamos todos y aprendamos a ser más felices decreciendo: “¿Por qué los adultos no aprenden de los niños a tener una vida de disfrute con el menor trabajo posible? ¿No se darán cuenta de que han construido un infierno en la tierra? ¿Se habrán olvidado de su niñez?”, pregunta Susy.



José Arregi


Publicado en DEIA y los Diarios del Grupo NOTICIAS el 18-09-2016

lunes, 26 de septiembre de 2016

¡ILEGAL!



Me niegan la residencia… Posibilidad de deportación…” Dolor, impotencia, rabia… ¿Qué podemos hacer?
Desde lo profundo un grito silencioso junta palabras y, sin emitir sonido, nos susurra al oído:
¡A escribir!
Esta vez “a cuatro manos”, suman menos… ¡da igual! las dos que faltan, están.
“Cuatro manos” intentando escribir… denunciar, escribir, aliviar, escribir… reconfortar a estas “dos manos” cansadas, silentes…
Cuatro inquietas manos sobre teclados distantes, empeñadas en vocear la in-justicia in-humana que acorrala, que maniata estas “dos manos” que se ausentan, de la habitual ronda de “a seis”.
¿Por qué? por ser i-legal.
Lo dicen quienes clasifican al ser humano sin pizca de humanidad.
Tiempos de oscuridad: malherido el bien común en medio de una puja de poder y capital.
¿Es i-legal cuidar a los indefensos? ¿Es i-legal acompañar ancianos? ¿Estudiar? ¿Tener hijos? ¿Reconfortar a los enfermos en las camas de hospital? ¿Trabajar honradamente?
¿Servir a la comunidad? ¿De verdad es i-legal?
Pon rostro y nombre a las situaciones de in-justicia. Deja que tu conciencia permanezca, por un instante, en el sufrimiento de quienes viven sin derecho a vivir. 
¡Aguanta el dolor…! ¡No huyas antes de contestar! 
¿Acaso puede alguien ser i-legal en el corazón de Dios?

Yolanda Chaves, Mari Paz López Santos y Patricia Paz

Eclesalia

domingo, 25 de septiembre de 2016

UNA LLAMADA A LA SOLIDARIDAD


LUCAS 16, 19-31

19 Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino, y banqueteaba todos los días espléndidamente.

20 Un pobre llamado Lázaro estaba echado en el portal, cubierto de llagas; 21 habría querido llenarse el estómago con lo que caía de la mesa del rico; por el contrario, incluso se le acercaban los perros para lamerle las llagas.

22 Se murió el pobre y los ángeles lo reclinaron a la mesa al lado de Abrahán.

Se murió también el rico, y lo enterraron. 23 Estando en el lugar de los muertos, en medio de tormentos, levantó los ojos, vio de lejos a Abrahán con Lázaro echado a su lado 24 y lo llamó:

- Padre Abrahán, ten piedad de mí; manda a Lázaro que moje en agua la punta de un dedo y me refresque la lengua, que padezco mucho en estas llamas.

25 Pero Abrahán le contestó:

- Hijo, recuerda que en vida te tocó a ti lo bueno y a Lázaro lo malo; por eso ahora éste encuentra consuelo y tú padeces. 26 Además, entre nosotros y vosotros se abre una sima inmensa, así que, aunque quiera, nadie puede cruzar de aquí hasta vosotros ni pasar de ahí hasta nosotros.

27 El rico insistió:

- Entonces, padre, por favor, manda a Lázaro a casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos: que los prevenga, no sea que acaben también ellos en este lugar de tormento.

29 Abrahán le contestó:

- Tienen a Moisés y a los Profetas, que los escuchen.

30 El rico volvió a insistir:

- No, no, padre Abrahán, pero si uno que ha muerto fuera a verlos, se enmendarían.

31 Abrahán le replicó:

- Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, no se dejarán convencer ni aunque uno resucite de la muerte.

El evangelio de este domingo es una llamada de atención para el reparto de los bienes de la tierra. La tierra es de todos, es para todos y nadie se la puede apropiar. Los bienes que hay en la tierra son suficientes para todos y todos tenemos derecho a disfrutarlos y a compartirlos.

¿Por qué existen tantos “epulones” y tantos lázaros? Cuidado, no miremos para otro lado. Es a nosotros a los que habla el evangelio. Lo nuestro, lo que creemos que hemos conseguido a base de esfuerzo y sacrificio también lo tenemos que compartir. Porque podemos caer en la tentación que “como no somos tan ricos” este evangelio no es para nosotros, para los que tienen mucho. Bien sabemos que un poco de cada uno es la mejor cadena de solidaridad.

Amigos de los equipos, no es tiempo de espera, es el momento de ponerse en marcha, arremangarse y compartir los bienes con los otros. No podemos esperar a que alguien nos pida, somos nosotros los que tenemos que dar el paso. Porque todos somos hijos del mismo Dios. Porque compartir es amar. Porque hay quien ni siquiera tiene fuerzas para pedir.


En la siguiente canción non invita a ello: voy a ponerme delante del espejo, me voy a mirar y decirme, quiero compartir mis bienes, ¿a qué estoy esperando? Feliz domingo. 

sábado, 24 de septiembre de 2016

CÓMO SE DIBUJA A UN NIÑO



Para dibujar un niño hay que hacerlo con cariño.

Pintarle mucho flequillo,

-que esté comiendo un barquillo;

muchas pecas en la cara que se note que es un pillo;

- pillo rima con flequillo y quiere decir travieso -.



Continuemos el dibujo: redonda cara de queso.

Como es un niño de moda, bebe jarabe con soda.

Lleva pantalón vaquero con un hermoso agujero;

camiseta americana y una gorrita de pana.



Las botas de futbolista - porque chutando es artista -.

Se ríe continuamente, porque es muy inteligente.

Debajo del brazo un cuento por eso está tan contento.


Para dibujar un niño hay que hacerlo con cariño.


Gloria Fuertes

viernes, 23 de septiembre de 2016

ENTREVISTA A ALAIN VIGNEAU



“Bienaventurados los fracturados, porque dejan pasar la luz”.

Entrevista de Inma Sanchís a Alain Vigneau, actor, clown y pedagogo, en La Contra de La Vanguardia, 2016.

56 años. Nací en Pau, la ciudad de Enrique IV, y vivo dentro de mi maleta con casa en Castellón. Tres uniones, 4 hijos –el mayor de 33 y la pequeña de 4 años–, y 4 nietos. Urge sanarnos cada uno de nosotros, no queda otra para tener una buena sociedad. Dios no nos quiere por cómo somos, sino por cómo es él.

Tuvo una infancia violenta y dolorosa y arraigó en él la desesperación. Invirtió media vida en asumir el sentido tragicómico de lo humano y en ser capaz de reírse de sí mismo. Fue pastor, viajó por medio mundo con Payasos sin Fronteras, fundó la compañía de teatro La Stravagante. Descubrió que la nariz de payaso, esa mínima máscara, nos permite ser nosotros mismos, mostrar nuestra pequeñez, nuestro desconcierto ante un mundo exigente, sanar nuestras heridas, y creó Clown Esencial, talleres terapéuticos (Clownesencial.com) que imparte en colaboración con el doctor Claudio Naranjo en los programas SAT. Resume sus vivencias como terapeuta clown en Clown Esencial. El arte de reírse de sí mismo (La Llave).

De niño me enfadé mucho con Dios y firmé un pacto íntimo y secreto. Algo así como “de acuerdo, si tengo que vivir en medio de estas circunstancias, lo haré, pero pagarán por ello”. Se trata de un contrato de desamor con el mundo, algo muy común.
¿Qué le ocurrió?
A mi madre la asesinó su amante. Yo tenía 7 años. Mi padre me sentó en sus rodillas y me dijo: “Tu madre se acabó”. Me comí un pañuelo y estuve un mes sin hablar.
El alma infantil es como plastilina, las cosas impactan como meteoritos, su razonamiento no es el del adulto. Obviamente, yo quería matar al asesino, pero se suicidó. Me quedé con esa carga de rabia y de desamparo dentro.
¿Sin refugio?
Tenía a mi abuela materna. Pero al cabo de cinco años encontró una granada de la Segunda Guerra Mundial que le explotó en las manos. Crecí con esos golpes que te hacen ver que la vida no es nada, es solo ahora, y que tiene una dimensión violenta.
¿Qué fue de usted?
Viví sin rumbo. A mi padre apenas lo conocía y le temía. En el colegio me sentía distinto porque ellos tenían madre y yo no. Esa exclusión del club de los normales me dolía muchísimo.
¿Cómo transitó por la adolescencia?
Abandoné los estudios y me fugué a la montaña. Me hice pastor de ovejas. Durante diez años viví con mi pareja en una finca en ruinas, y allí tuvimos dos hijas que crecieron entre corderos, sin electricidad, sin agua caliente: una vida arcaica. Pero mi dolor y mi locura no cejaron. Yo era un tipo violento.
¿Y quiso ser payaso?
Era otro de mis sueños. Mi madre pintaba payasos. Viajé muchísimo por el mundo con Payasos sin Fronteras y me di cuenta de que todos lloramos y reímos en el mismo idioma.
Y usted ¿aprendió a reír?
Por mi viejo contrato con Dios entendí muy pronto que la vida es algo muy serio y que hay un monstruo que, si eres demasiado feliz, se despertará porque duerme con un ojo abierto. Me costó más de diez años de actuaciones permitirme reírme de mí mismo.
¿Aconteció de repente?
Sí, en un momento del espectáculo me rendí a la felicidad del público y así me rendí a la mía propia, reí, solté el control, acepté… Fue revelador, y empecé a trabajar con Claudio Naranjo en los programas terapéuticos SAT que se imparten por medio mundo, creé Clown Esencial.
¿La terapia del payaso?
Sí, un espacio para celebrar juntos nuestra torpeza e inutilidad –este tragicómico intento de ser nosotros mismos–, para mirarnos sin culpas ni prejuicios protegidos por una nariz roja, y así desacralizar nuestra insignificante seriedad y transformar nuestro pasado en patrimonio.
Transformó su dolor en arte.
Sí, y ese arte me hacía tener un lugar en el mundo. Todos queremos pertenecer. Y tenemos derecho a ser inútiles. Yo creo que estamos muy enfermos de una santa seriedad, un altar en el que sacrificamos mucha espontaneidad y dulzura. Somos mucho más amorosos de lo que nos mostramos.
Forma parte de nuestra torpeza.
Sufrimos mucho más por no poder amar lo suficiente que por no ser amados lo suficiente. En realidad, todo se reduce a amor y dolores de amor. Castramos nuestra sensualidad, amorosidad, nuestra capacidad de gozo…, y lo hacemos con sumo esfuerzo.
Un sinsentido.
Es legítimo que queramos ser grandes, pero es muy cansado. Cuando celebramos nuestra pequeñez nos hacemos grandes de una forma más espléndida y más relajada, y no hacemos pagar al mundo nuestro esfuerzo. Mi trabajo es celebrar la condición tragicómica de la vida.
Es necesario reparar el amor a uno mismo.
Confundimos amarnos con ser orgullosos, cuando querernos a nosotros mismos es un acto de profunda humildad: ver lo que hay dentro y reconsiderarse. Pero anida en nosotros un cansancio íntimo, casi vergonzoso, que aflora cuando nos quitamos el maquillaje del personaje de la vida social, profesional o familiar.
Hay un anhelo de ser nosotros mismos, sin tanto esfuerzo ni requisito, ser sin aparentar, existir sin tener que pagar nada a cambio, pero no alcanzamos ni para querernos a nosotros mismos y nos pasamos la vida pidiendo a otros que nos quieran. Vivimos llenos de autoexigencia.
Agotador.
El público ríe o llora con el clown porque se reconoce. Nos igualan nuestras imperfecciones, no nuestras grandezas. Yo soy consciente de que tengo un perro feroz dentro y otro bondadoso que despierta cada mañana dispuesto, y hay que ayudarle.
¿Cómo?
Reconociéndolo. Yo soy un torpe patético que tiene derecho a una vida buena… Hay una frase hermosa de Yvan Audouard: “Bienaventurados los fracturados porque dejan pasar la luz”.
¿Reivindica el derecho a la torpeza?
Sí, a la inutilidad, a no servir para nada y no ser condenado por ello. Colocarse la nariz es justamente brillar desde la propia inadecuación social, física o intelectual. Comunicar nuestro desamparo frente a la complejidad del mundo es más constructivo que maquillarlo.


Nota de la redacción.- El fin de semana tendrá lugar la apertura del curso ENS en El Escorial. Os invitamos a pinchar aquí para ver la reflexión que publicamos en la web de la Región Noroeste 

jueves, 22 de septiembre de 2016

LA META




Estos días estamos recibiendo avisos de los ENS para que pidamos por el P. Caffarel, porque gracias a él y a varios matrimonios surgió este Movimiento que tanto nos está ayudando a todos.
Cuando Jesús comienza su actividad profética los primero que dice es: "Convertíos porque está cerca el reino de Dios".
De alguna manera esas palabras son las que nuestro fundador quiere para todos nosotros, que nos convirtamos. Pero hay algo más. Es una llamada a convertirnos en pareja. Con los ENS nosotros aprendemos a reorientar la vida hacia su verdadera meta.
 Porque  esa meta consiste en dar fruto y ese fruto se consigue trabajando juntos los matrimonios para acoger el reino de Dios. Y crear el clima en el que se vea que se puede caminar de la mano hacia la justicia, la paz y el amor en pareja.
Padre haz que pronto el P. Caffarel sea beatificado, porque se lo merece.
Un abrazo

Huellas

Nota de la redacción.- El fin de semana tendrá lugar la apertura del curso ENS en El Escorial. Os invitamos a pinchar aquí para ver la reflexión que publicamos en la web de la Región Noroeste

miércoles, 21 de septiembre de 2016

HAZ LO POSIBLE



Haz lo posible para respirar mejor.
Haz lo posible para acoger tu mundo interior.
Haz lo posible para escuchar tus emociones.
Haz lo posible por abrir la puerta a todos tus huéspedes.
Haz lo posible por ser tu.
Haz lo posible por sembrar bondad.

Haz lo posible por dar el siguiente paso que la vida te está demandando.