lunes, 27 de marzo de 2017

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "UN LUGAR QUE NO TERMINA"



La contraportada del libro dice: Este libro surgió como una necesidad. Vivimos la muerte de Vicente tan intensamente, que brotó, en nosotros, la conveniencia, primero de escribirlo y después de publicarlo. Ha sido una necesidad familiar. Todos, guiados sin saber cómo, fuimos poniendo palabras a los sentimientos y a la espiritualidad que nos envolvieron durante el mes que duró la enfermedad de Vicente. No queríamos que aquellas vivencias desparecieron de nuestra consciencia. No queremos guardárnoslas para nosotros.

Ahora, ya en libro, se ha convertido en una satisfacción familiar porque, de alguna, hemos aprendido y admitido que la muerte no es el resultado trágico de la vida. La muerte es solo un instante que, aceptado conscientemente, abre las puertas del cielo, ese estado desconocido, pero, en esos momentos, anhelado. Así lo sentimos y así lo vivió Vicente. Y no lo queremos ocultar. Por esto, se nos ha empujado a divulgarlo.

No busques, en su lectura, grandes momentos ni hazañas maravillosas. Solo vas a encontrar la dificultad de la aceptación inicial y la certeza de que, llegado el momento, se aprende a darle la mano a quien te está llamando para pasar, sencillamente, a otro estado. Todo ello ilustrado como un cuadro en el que hay, unas veces rasgos grandes y otras, líneas de gran figura. Dos elementos que aparecen en la vida de cualquier persona entendida como es un paseo en busca de la felicidad.

Este libro es también un homenaje a Vicente. Un hombre sencillo. Como la gran mayoría. Pero que descubrió, en esa sencillez, la razón fundamental de vivir.

El Viernes día 31 a las 19 horas estás invitado a la presentación en la Bibliteca Pública de León, en la calle Santa Nonia.



domingo, 26 de marzo de 2017

DIOS ESTÁ CON LAS PERSONAS


JUAN 9, 1-41
1 Al pasar vio Jesús un hombre ciego de nacimiento. 2 Le preguntaron sus discípulos:
- Maestro, ¿quién había pecado, él o sus padres, para que naciera ciego?
3 Contestó Jesús:
- Ni había pecado él ni tampoco sus padres, pero así se manifestarán en él las obras de Dios. 4 Mientras es de día, nosotros tenemos que trabajar realizando las obras del que me envió. Se acerca la noche, cuando nadie puede trabajar. 5 Mientras esté en el mundo, soy luz del mundo.
6 Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, le untó su barro en los ojos 7 y le dijo:
- Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa «Enviado»).
Fue, se lavó y volvió con vista. 8 Los vecinos y los que antes solían verlo, porque era mendigo, preguntaban:
- ¿No es éste el que estaba sentado y mendigaba?
9 Unos decían:
- El mismo.
Otros, en cambio:
- No, pero se le parece.
Él afirmaba:
- Soy yo.
10 Le preguntaron entonces:
- ¿Cómo se te han abierto los ojos?
11 Contestó él:
- Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo: «Ve a Siloé y lávate». Fui, entonces, y al lavarme empecé a ver.
12 Le preguntaron:
- ¿Dónde está él?
Respondió:
- No sé.
13 Llevaron a los fariseos al que había sido ciego. 14 El día en que Jesús hizo el barro y le abrió los ojos era día de precepto. 15 Los fariseos, a su vez, le preguntaron también cómo había llegado a ver. Él les respondió:
- Me puso barro en los ojos, me lavé y veo.
16 Algunos de los fariseos comentaban:
- Ese hombre no viene de parte de Dios, porque no guarda el precepto.
Otros, en cambio, decían:
- ¿Cómo puede un hombre, siendo pecador, realizar semejantes señales? Y estaban divididos.
17 Le preguntaron otra vez al ciego:
- A ti te ha abierto los ojos, ¿qué piensas tú de él?
Él respondió:
- Es un profeta.
18 Los dirigentes judíos no creyeron que aquél había sido ciego y había llegado a ver hasta que no llamaron a los padres del que había conseguido la vista 19 y les preguntaron:
- ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?
20 Respondieron sus padres.
- Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. 21 Ahora bien, cómo es que ve ahora, no lo sabemos, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, ya es mayor de edad; él dará razón de sí mismo.
22 Sus padres respondieron así por miedo a los dirigentes judíos, porque los dirigentes tenían ya convenido que fuera excluido de la sinagoga quien lo reconociese por Mesías. 23Por eso dijeron sus padres: «Ya es mayor de edad, preguntadle a él».
24 Llamaron entonces por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron:
- Reconócelo tú ante Dios. A nosotros nos consta que ese hombre es un pecador.
25 Replicó entonces él:
- Si es pecador o no, no lo sé; una cosa sé, que yo era ciego y ahora veo.
26 Insistieron:
- ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
27 Les replicó:
- Ya os lo he dicho y no me habéis hecho caso. ¿Para qué queréis oírlo otra vez? ¿Es que queréis haceros discípulos suyos también vosotros?
28 Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron:
- Discípulo de ése lo serás tú, nosotros somos discípulos de Moisés. 29 A nosotros nos consta que a Moisés le habló Dios; ése, en cambio, no sabemos de dónde procede.
30 Les replicó el hombre:
- Pues eso es lo raro, que vosotros no sepáis de dónde procede cuando me ha abierto los ojos. 31 Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino que al que lo respeta y realiza su designio a ése lo escucha. 32 Jamás se ha oído decir que nadie haya abierto los ojos a uno que nació ciego; 33 si éste no viniera de parte de Dios, no podría hacer nada.
34 Le replicaron:
- Empecatado naciste tú de arriba abajo, ¡y vas tú a darnos lecciones a nosotros!
Y lo echaron fuera.
35 Se enteró Jesús de que lo habían echado fuera, fue a buscarlo y le dijo:
- ¿Das tu adhesión al Hijo del hombre?
36 Contestó él:
- Y ¿quién es, Señor, para dársela?
37 Le contestó Jesús:
- Ya lo has visto; el que habla contigo, ése es.
38 Él declaró:
- Te doy mi adhesión, Señor. Y se postró ante él.
39 Añadió Jesús:
- Yo he venido a abrir un proceso contra el orden este; así, los que no ven, verán, y los que ven, quedarán ciegos.
40 Se enteraron de esto aquellos fariseos que habían estado con él, y le preguntaron:
- ¿Es que también nosotros somos ciegos?
41 Les contestó Jesús:
- Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís que veis, vuestro pecado persiste.

Las personas están por encima del precepto. En este relato se aprecia como los fariseos ponen a la ley por encima de la persona y se quejan de la curación del ciego. ¡Increíble! No se alegran de su curación. Al contrario, le interrogan y le presionan para acusarle a él -por ser ciego y por ser curado- y a Jesús -por curarle en sábado y nombre de Dios-. ¡Qué barbaridad! Hasta que no aprendamos que Dios ama a las personas por encima de las normas, no hemos entendido a Dios.  Las normas están al servicio de las personas y sirven para acercarse a la verdad. Pero, cuando alguien no se alegra por el bien de otro y utiliza la norma para justificar su actitud, es que no interpreta bien la ley porque no ama y no hay un precepto más válido que el amor.

Viene este evangelio muy a propósito de las cuestiones sociales que estamos viviendo en relación con personas que no cumplen los estereotipos oficiales de la Iglesia. Cualquier actitud de querer imponer la doctrina por encima de la persona no es acorde con Jesús, quien vino a curarnos, a amarnos y no a establecer normas que pesan sobre las conciencias y las hunden.

Dios está con las personas, sabe de sus cualidades y debilidades y es un padre bueno que abraza. Esto es lo esencial.  

En el siguiente video se nos invita a abrir los ojos y tomar en cuenta a los demás. Eso es amar. Feliz domingo.


sábado, 25 de marzo de 2017

BUENAS NOTICIAS

Abrir los ojos
¡¡hay tanta bondad!!
¡¡buenas noticias!!




Que os parece si salimos a la calle y a cada peatón que encontremos le obsequiamos con una buena noticia. Estamos en tiempos de crisis, recortes, desconfianzas, mentiras, engaños.

Vamos a entregar a la gente buenas noticias, como:

"A pesar de todo, tú puedes ser feliz".

"Podrás estar parado, pero no estés desesperado"

"Nadie puede recortar tus ansias de amar"

"Sé solidario en lo que esté de tu mano"

"Deséale los buenos días a tu vecino"

"Yo también puedo decir GRACIAS"

"Cuando todas las emociones hayan muerto, quedaré mi amor por.."

"Hoy puedo hacer agradable este día a un par de personas"

"Nada me cuesta sonreir"

"Te deseo que estés bien"
  
"Acabará escampando"

"¿Y si pruebas a conocer los Equipos?"

viernes, 24 de marzo de 2017

LO QUE VEMOS EN LOS DEMÁS ES EL REFLEJO DE NOSOTROS MISMOS



Una popular historia del cercano oriente cuenta que un joven llegó al borde de un oasis contiguo a un pueblo y acercándose a un anciano preguntó:
"¿Qué clase de personas viven en este lugar?".
- El anciano preguntó a su vez:
"¿Qué clase de personas viven en el lugar de dónde vienes?".
"Oh, un grupo de egoístas y malvados", -replicó el joven. "Estoy encantado de haberme alejado de allí", A lo cual el anciano contestó: "Lo mismo habrás de encontrar aquí".
Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis y viendo al anciano preguntó:
"Qué clase de personas viven en este lugar?".
 
El respondió con la misma pregunta:
"¿Qué clase de personas viven en el lugar de dónde vienes?".
"Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlas dejado" -dijo el joven-
"Lo mismo encontrarás aquí", replicó el anciano.
Un hombre que había oído ambas conversaciones preguntó al anciano:
"¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?".
A lo cual respondió:
"Cada uno lleva en su corazón el medio ambiente donde vive.
Aquel que no encontró nada bueno en los lugares donde estuvo,
no podrá encontrar otra cosa aquí. Quien encontró amigos allá, podrá
encontrar amigos aquí, porque, a decir verdad, lo que ellos han "visto" en
los lugares donde han estado, no es más que el reflejo de ellos mismos".
 

El primer requisito que todo ser humano necesita satisfacer para encontrar una vida digna de vivirse, es el tener una visión abierta al mundo y despojada de prejuicios.
 
"La gente parece no ver, que sus opiniones sobre el mundo son también una
confesión de su carácter".  Emerson.
 

Una de las mejores maneras de autoeducarse es observar nuestra interacción con los demás, puesto que estas relaciones son en esencia el reflejo de nuestra relación con nosotros mismos.
 
Cuando no escuchamos o no vivimos según lo que dicta nuestra conciencia, tendemos a culpar y acusar a los demás, en un intento por justificar nuestra disonancia interior.
Si no contamos con un sentido de misión y los principios con los cuales medirnos, nos guiamos solo por la opinión de otras personas en vez de utilizar nuestro potencial.
 
Nos conducimos por un pensamiento comparativo e imponemos nuestros motivos a las acciones de los demás. Pensamos acerca de las virtudes y debilidades de los demás en función de cómo nos afectan. Capacitamos a sus debilidades para que nos controlen.

 Recuerda ...
"No vemos al mundo como realmente es, lo vemos como somos nosotros o hemos sido condicionados a ver "


María Guerrero, psicoterapueta

jueves, 23 de marzo de 2017

LA TENTACIÓN





Muchas veces tememos a las tentaciones porque con facilidad nos hacen caer y nos llevan a diversas crisis que nos duelen. Pero no es ese el camino.

Lo que hay que hacer es pedir a Dios que nos de la mano, o mejor, coger nosotros la mano de Dios, porque él siempre la tiene tendida y desde ahí hacer frente a las tentaciones. Y, si caemos, pensemos que las crisis son buenas porque nos hacen crecer y madurar. Sin tentación no hay progreso espiritual.

Sucede lo mismo que cuando un niño no pasa por la crisis de la adolescencia, se quedará eternamente como una persona inmadura. Cristo también tuvo sus tentaciones en el desierto, pero salió airoso de ellas.

Quizá la cuaresma sea el tiempo de enfrentar ese combate y aceptar nuestra pequeñez. Un abrazo

Huellas

miércoles, 22 de marzo de 2017

LA ESPERANZA


El contenido de esta palabra languidece en nuestra cultura. No es un valor que se vive, sino un deseo que no acaba de concretarse en su derivada natural: la alegría. Como afirma Chesterton en El hombre eterno, "La desesperanza no reside en el cansancio ante el sufrimiento, sino en el hastío de la alegría. Y cuando lo bueno de una sociedad deja de funcionar roída por dentro, la sociedad empieza a declinar roída hacia la decadencia o declive de la cultura, las instituciones civiles, las relaciones sociales, los valores, la Iglesia y otras características principales de una civilización, por muy floreciente que haya sido".

Chesterton resulta original al invertir la idea preconcebida de que nadie se hastía de la alegría. Escribe con agallas que “el pesimismo llega cuando nos cansamos del bien” y permitimos secar las fuentes de la verdadera alegría. Que tanto la alegría como su antecedente, la esperanza, hay que trabajarlas; no existe atajo posible, porque no vienen solas. Tampoco el dinero sirve para comprarlas. Pretenderlas a través de los sentidos solo sirve para engañarnos con alegrías superficiales. Es otra la fuente la que permite activarlas para que broten dentro de cada persona ¿De dónde nace la esperanza? No nace, desde luego, aguardando a que el problema se solucione, a que la crisis pase o la situación cambie. Esta actitud solo produce añoranza y pasividad. La esperanza está más cerca de una respuesta activa de rebeldía positiva frente a la incertidumbre que nos desequilibra. Está emparentada con la incansable construcción del mañana desde el ahora y el presente. En la desesperación, en cambio, nos cegamos perdiendo el control y convirtiéndonos en el origen de muchas situaciones y conflictos que traerán graves consecuencias. Con la esperanza, en cambio, actuamos construyendo el futuro,centrados en el trabajo del presente, el que constituirá las bases del mañana que pronto será hoy, antes de lo que imaginamos.

Para un cristiano, la esperanza es mucho más que optimismo; es la cualidad teologal que nunca defrauda. Esperar es la capacidad de ver aun cuando nuestros ojos no vean. No solo es un don del Espíritu sino una obligación el pedirlo. La fe en Cristo y la confianza subsiguiente nos invitan a madurar el “creer que” ocurrirán cosas hasta "creer en” Cristo y en su providencia por encima de toda adversidad. Ellas nos equilibran y guían con alegría al amor. No estéis tristes, exhorta el Evangelio, porque el plan de Dios insufla toneladas de esperanza para despertar el corazón hasta convertirlo en hechos de esperanza para otros. Cristo es el motivo angular de nuestra esperanza, la revolución en la historia a pesar de la limitación, el mal y la muerte, que nos impulsa a “esperar contra toda esperanza” (Romanos 4,18).

Pero nos cansamos del bien y nos volvemos pesimistas, como dice Chesterton. Decidimos que ya no merece la pena trabajarnos en la bondad y nos gusta vivir de las rentas de haber hecho el bien y haber esperado nuestra sola voluntad. Y entonces empezamos a dejar de vivir. Y nos marchitamos¿Por qué? Porque no hacemos las cosas mirando a Cristo cuando las hacemos para los demás. No hay amor. Así pues, los demás, antes o después, también nos defraudan; somos humanos, débiles, sentimos la ingratitud creyendo que merecemos el reconocimiento de quienes deben valorar lo que hacemos. En realidad, lo exigimos en nuestro interior. Sentimos que la gente a la que ayudamos nos debe algo. Solo cuando nos cansamos de hacer el bien, descubrimos que el bien que hacíamos no lo estábamos haciendo para Dios. No era algo desinteresado, generoso, no era amor. Y descubrimos una crisis de motivos aun en los gestos en los que ponemos más generosidad cayendo en la desesperanza. Pero Dios acude a nuestra llamada, cumple sus promesas y nos renueva la fe.

Y volveremos a empezar con humildad; entonces brotará de nuevo la alegría.

Gabriel Mª Otalora
Extracto de “Orar con los libros”. Gabriel Mª Otalora. Grupo Editorial Fonte. Burgos, 2016


martes, 21 de marzo de 2017

LA PRIMAVERA



El agua fresca de la montaña
por el valle discurría,
la hierba verde del campo
orgullosa le sonreía.
El herrerillo de arco iris
desde su rama veía
como bajaba el agua
y la hierba crecía.

La niña de ojos azules
en el prado más niña se volvía,
mientras las vacas pastaban
hasta que el sol se ponía.

Ella soñaba versos
para un Príncipe que no existía
y dibujaba en el cielo estrellas,
estrellas que su corazón no sentía.

El jilguero cantaba en su rama,
su pareja no siempre le respondía,
daba calor a unos huevos
que en primavera tal vez nacerían.

La niña con su merienda
en su cabeza se entristecía
al ver que las cosas no eran,
no eran como suponía.

El agua fresca del monte
la fuente del pueblo abastecía,
a la niña el canto sereno del cuco
a su casa devolvería.

  Valentín Turrado


Nota del autor. La primavera me evoca agua fresca, montaña, hierba verde, herrerillo, arco iris, jilguero, nido deseando tener huevos, luz, ojos azules, tristeza, cuco, Príncipes que no existen o sí, corazón sin versos, arrebato, alegría, fuente, dolor de cabeza, ira, arrojo, osadía, utopía. Todas esas cosas juntas y esas otras amigo internauta que tu guardas en tu propio corazón.

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