viernes, 9 de diciembre de 2016

CUANDO LA CIENCIA SE CONVIERTE EN RELIGION



En una reciente tertulia radiofónica, tres participantes autoproclamados “científicos” abominaban de todo aquello que, viniera de donde viniera, no estuviera “científicamente demostrado”. En su arrogante desconocimiento, uno de ellos llegó a afirmar que “el psicoanálisis es una patraña” y que, en cualquier caso, “se hace urgente rechazar de plano todo lo que no pase el filtro científico”.
   
Es indudable que existen embaucadores que, con el fin de obtener un beneficio económico, y gracias a la credulidad de la gente, intentan colar como verdad lo que no es sino un camelo. Es cierto, igualmente, que ya no podemos renunciar a la razón crítica, si no queremos caer en la irracionalidad. Pero de ahí a establecer la ciencia como criterio último de verdad hay un salto, no solo inaceptable, sino profundamente nocivo. Cuando ese salto se ha dado, se ha caído en el cientificismo, el racionalismo, el positivismo, el materialismo… Y la ciencia se ha convertido en una pseudo-religión, con sus dogmas, sus ritos, sus altares y sus gurús. Y, como ocurre en las religiones, todo ello quedaba a salvo de cualquier cuestionamiento, porque aparecía revestido de la aureola sagrada de la verdad: “lo dice la ciencia” había sustituido a “es palabra de Dios”.

 Los dogmas de esta nueva religión son muy simples y, como ocurre con todo dogma, se creen a priori, sin someterlos a ningún tipo de crítica. Los más básicos son los siguientes:

- La ciencia es la única verdad, y fuera de la ciencia no hay verdad (salvación).
- El modo supremo (o incluso único) de conocimiento es la razón.
- Solo existe aquello que la ciencia puede verificar; todo lo demás son supersticiones.
  
Para los “fieles” de esta nueva religión, se trata de “evidencias”, y miran con desdén a quien se atreva a ponerlas en duda. Para quienes son capaces de tomar distancia, es claro que tales afirmaciones no son científicas, sino postulados metafísicos, es decir, creencias imposibles de falsar (y, por tanto, demostrar). Son, sencillamente, creencias pseudocientíficas sostenidas –en una paradójica ironía- por aquellos mismos tertulianos que abominaban de todo lo que fuera pseudocientífico.




Enrique Martínez Lozano

jueves, 8 de diciembre de 2016

LA RENDICIÓN




Estas palabras de Benedetti son para leer despacio y recapacitar.
Hay momentos en la vida en que parece que el sol se esconde, en que la fe languidece, en que parece que Dios es más algo de palabra que vivido en profundidad, en que el fuego del alma que nos ha llevado en la vida a hacer muchas cosas se va apagando….
Pero como dice Benedetti es el momento de no rendirnos. de seguir luchando y de decirle a Dios. Mira Señor, ahora no te veo, no te siento, pero quiero creer que estás ahí. Auméntanos la fe.
Un abrazo



Huellas

miércoles, 7 de diciembre de 2016

LOS MIEDOS


No tengas prisa por despedir los miedos de tu vida.


Aprender a escucharlos y convivir con ellos.

Ya habrá tiempo de echarlos.

Cuando seas capaz de aceptarlos.  

martes, 6 de diciembre de 2016

AQUÍ Y AHORA


Nada del mundo te salvará. Una casa bonita no te salvará, tampoco te salvará tener mucho dinero, ni una bella mujer, ni un buen marido. Los viajes que hagas no te harán mejor ni más sabio. Nada te garantiza llegar a ningún sitio. No eres más por un libro que leas o por un curso al que vayas a ir el próximo fin de semana. No eres más si tu cuerpo está fabulosamente bien. No te salvará tener una mente brillante. Ahora comprendo que la brevedad de la vida tiene en realidad mucho sentido; la vida es breve para que la comprensión sea rápida; la brevedad de la vida tiene que ver con una cosa muy simple: la esencia se comprende en un instante, así que ya no necesitas más tiempo; el tiempo que te sobra es un estorbo y una fuente de tentaciones.

Es verdad que existe el karma y la reencarnación, claro que existen. Y es que si no consigues despertar y salir del sueño, volverás a repetir las cosas una y otra vez. El karma es lo que te lleva a repetir lo que no has resuelto, y la rueda de reencarnaciones que te va a tocar vivir va a ser infinita hasta que aciertes a saber lo que de verdad eres, nacerás y morirás mil veces hasta que te des cuenta, vas a estar así hasta que comprendas, pero no nacerás en otras vidas futuras sino en ésta. Todo te toca hacerlo aquí y ahora. Cuando tenemos la sensación de que nacemos y morimos es porque aún estamos dentro del sueño. El que ya ha salido del sueño ni nace ni muere, sólo se esparce en el infinito. Entre las estrellas.


RAUL RODRIGUEZ, escritor 

lunes, 5 de diciembre de 2016

ADMINISTRADORES DE DIOS


El Papa ha decretado, en estos días, que los sacerdotes pueden también perdonar el pecado del aborto. La noticia resulta sorprendente por extender el perdón de este pecado a todos los sacerdotes, estando como estaba reservado a niveles superiores de la jerarquía eclesiástica, una muestra de esa democratización progresiva de la Iglesia, tan contestada, sobre todo, por aquellos que, dentro de ella, van sintiendo que su cuota de poder sobre las conciencias va disminuyendo.

Pero lo más sorprendente es que, todavía, se siga insistiendo en mantener a la gente, atada y bien atada a una administración de Dios y la consiguiente interpretación ética, con una soberanía sobre la culpabilidad de las personas, que hoy en día ya no se puede mantener.

Así, no es de extrañar que mucha gente abogue por la muerte de Dios, ya que con este tipo de medidas no se hace más que empequeñecer, cada vez más, al ser humano. Un ser humano al que la Iglesia en su liturgia no deja de declarar hijo de Dios, sacerdote y rey.

A mí me gusta pensar que esto no es más que un primer paso, en la manera de hacer del Papa Francisco, hacia una meta más acorde con una progresiva concienciación o extensión de la conciencia de todos los miembros de la Iglesia, como hijos de Dios y seres espirituales y autónomos que hemos venido a este mundo a tener una experiencia humana, venimos de Dios y volvemos a Dios, en busca de una plenitud que nos inspira y nos conciencia porque está a nuestro alcance, ya que todo nos ha sido dado de antemano por el infinito amor y misericordia de Dios y no tenemos necesidad de intermediarios. El insistir tanto en la culpabilidad y el pecado no es más que tratar de cortar las alas a todos aquellos que ansían alcanzar esa plenitud humana.

Nosotros somos las manos, los pies y el corazón de Dios. No puede existir Dios sin la existencia del hombre, somos su piedra de toque y todos somos miembros de ese cuerpo místico, en el que todos somos uno con el Padre, como decía Jesús.

Puede que a algunos les suene esto un poco fuerte, pero es lo que hay si no queremos seguir viviendo la fe del carbonero, con todo el respeto que me merece la imagen de aquellos hombres y mujeres que vivieron y viven tiempos de preterición y oscurantismo a manos de hombres sin piedad que pretenden administrar el amor y la misericordia de Dios en su propio favor y provecho.

Aquello que aprendimos en el catecismo de: “Doctores tiene la Santa Madre Iglesia que te sabrán responder”, ya no es válido para hoy en día, ahora tenemos que ir todos junto a la búsqueda de esas respuestas que nos puedan hacer a todos más humanos, ahora la Iglesia además de madre y maestra tiene que ser amiga y compañera.




Víctor Daniel Blanco Rodríguez 

domingo, 4 de diciembre de 2016

CONVERTÍOS




MATEO 3, 1-12

1 Por aquellos días se presentó Juan Bautista en el desierto de Judea proclamando:

2 - Enmendaos, que está cerca el reinado de Dios.

3 A él se refería el profeta Isaías cuando dijo: Una voz grita desde el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos (Is 40,3).

4 Este Juan iba vestido de pelo de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. 5 Acudía en masa la gente de Jerusalén, de todo el país judío y de la comarca del Jordán, 6 y él los bautizaba en el río Jordán, a medida que confesaban sus pecados.

7 Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo:

- ¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? 8 Pues entonces, dad el fruto que corresponde a la enmienda 9 y no os hagáis ilusiones pensando que Abrahán es vuestro padre; porque os digo que de las piedras estas es capaz Dios de sacarle hijos a Abrahán.

10 Además, el hacha está ya tocando la base de los árboles, y todo árbol que no da buen fruto será cortado y echado al fuego.

11 Yo os bautizo con agua, en señal de enmienda; pero llega detrás de mí el que es más fuerte que yo, y yo no soy quién para quitarle las sandalias. Ése os va a bautizar con Espíritu Santo y fuego, 12 porque trae el bieldo en la mano para aventar su parva y reunir el trigo en su granero; la paja, en cambio, la quemará con fuego inextinguible.

La figura del evangelio de este domingo, Juan Bautista, nos está alertando del peligro de dejarnos llevar por el mundo, sus ídolos y sus codicias. Son los fariseos y saduceos, hoy nosotros. Viene a advertirnos que no valen las apariencias, que lo más grande está en el corazón, donde habita el mismo Dios, el bautismo del Espíritu.

Podemos caer en la trampa de esperar a alguien de fuera que nos venga espabilar. Sin embargo, el evangelio nos viene a decir que los gestos desde fuera son solo advertencias para darnos cuenta de que la grandeza está en el interior.

Todos llevamos el Espíritu Santo en nuestro interior y nos dice que no aparentemos ser buenos, que no basta con cumplir los preceptos, que es necesario vivir unidos a los demás. Todos nos importan. Todos somos hermanos. Por eso, esta advertencia a convertirnos.

Este tiempo de adviento es el momento de mirar a nuestro interior, de contemplar a Dios, de llenarnos de esperanza porque Dios está con nosotros. ¿Seremos capaces de darnos cuenta?


En el video que sigue nos invita a ello. Feliz domingo.  


sábado, 3 de diciembre de 2016

LA ESPERANZA

Vaya esta canción en homenaje a las mujeres
Vaya esta canción como una alerta a un mejor trato a las mujeres
Vaya esta canción como un extender la mano para abrazar...a las mujeres
Vaya esta canción como una denuncia contra la violencia contra las mujeres
Vaya, en fin, como un dar la mano para ir juntos en la vida