lunes, 16 de octubre de 2017

MALES DEL ESPÍRITU


Hoy quiero alertarte contra diez enfermedades del espíritu, diez males, que amenazan nuestra vida de fe y nuestra relación con Dios:

  1. Clericalismo: Esa tentación de los sacerdotes a 'señorear' sobre los laicos, y de los laicos a no llegar nunca a entender que ellos son también Iglesia Católica.
  2. Fanatismo: ¡No confundir con fervor! A veces se acusa de fanatismo a los que creen en una Verdad inmutable, pero el fanatismo es reducir la fe a una ideología, a un sistema de ideas.
  3. Fariseísmo: El fariseo reza de pie en medio de la sinagoga, seguro de sí mismo y sin necesidad de postrarse ante la grandeza de Dios. Complacido por su cumplimiento, en realidad se reza a sí mismo: “¡Pero mira qué bueno soy!”
  4. Pelagianismo: No quieren el perdón y, en general, ningún don de Dios sino la justa recompensa por su duro trabajo.
  5. Gnosticismo cristiano: Los gnósticos se ven a sí mismos como una clase privilegiada, elevada sobre todas las demás por su alto y profundo conocimiento de Dios.
  6. Emocionalismo: Confundir la fe con la efervescencia o la emoción personal. 
  7. Pietismo: una forma de anti-intelectualismo, que cree que basta la piedad sin ser necesaria instrucción alguna. La fe no es creer a ciegas.
  8. Histeria colectiva.
  9. Glotonería espiritual.
  10. Suspicacia ante la gracia ajena: Alegrémonos siempre del progreso espiritual de nuestros hermanos y alabemos a Dios por ello

¿Y el remedio contra estos males? Sacramentos, oración y vida espiritual, acompañamiento.

Es un artículo de Carmen Castiella. Si quieres leerlo completo pincha aquí 

domingo, 15 de octubre de 2017

TODOS ESTAMOS INVITADOS


MATEO 22, 1-14
1 De nuevo tomó Jesús la palabra y les habló en parábolas:
2 - Se parece el reinado de Dios a un rey que celebraba la boda de su hijo. 3 Envió a sus criados para avisar a los que ya estaban convidados a la boda, pero éstos no quisieron acudir.
4 Volvió a enviar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado los terneros y los cebones y todo está a punto. Venid a la boda."
5 Pero los convidados no hicieron caso: uno se marchó a su finca, otro a sus negocios; 6 los demás echaron mano de los criados y los maltrataron hasta matarlos.
7 El rey montó en cólera y envió tropas que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a su ciudad. 8 Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los que estaban convidados no se lo merecían. 9 Id ahora a las salidas de los caminos, y a todos los que encontréis invitadlos a la boda."
10 Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales.
11 Cuando entró el rey a ver a los comensales, reparó en uno que no iba vestido de fiesta, 12 y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?" El otro no despegó los labios.
13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes."
14 Porque hay más llamados que escogidos.

En este evangelio se nos invita al Reino de Dios. Es una fiesta, una comida a la que todos estamos invitados. ¿De quién depende acudir? De mi, de ti, de cada uno ¿Cómo tenemos que acudir? Convencidos de que vamos a una fiesta. No se puede ir de cualquier manera ni con reservas ni con miedos. ¿Caben todos? Sí. ¿Quién se excluye? El que no quiere ir.

No caigamos en la tentación de que Dios es solo nuestro, de los que tenemos fe, de los que estamos en la Iglesia, de los que rezamos. Dios es de todos y todos deseamos estar con Dios. Solo cuando tomemos conciencia de que todos nos importan es cuando verdaderamente estaremos creyendo en Dios. Porque todos tenemos un sitio en la boda del Reino de Dios.

Nuestra fe nos invita a incluir, a acompañar, a escuchar, a amar a todos. Cuando pensamos que somos mejores que los demás, que tenemos más méritos que otros, que Dios nos ha de recompensar por lo que hacemos nos estamos apartando de la fe.

Dios se ha dado todo a todos y todos anhelamos estar con Él, verle cara a cara. Y eso ya puede ser ahora y aquí. Porque aquí y ahora comienza el Reino de Dios. 

En el siguiente video nos invita a ello. Feliz domingo.



sábado, 14 de octubre de 2017

¿QUÉ QUIERES DE MÍ?



¿qué quieres de mí?
¿cómo anunciar tu amor a un mundo que no escucha?
¿qué quieres de mí?
¿cómo salir de mí, si yo misma sigo en lucha?
¿qué quieres de mí Señor? ¿qué quieres? ¿qué quieres de mí?

¿por qué te fijas en mí?
si a penas puedo con lo que me traen los días
¿por qué te fijas en mí?
si yo quería vivir la vida de puntillas
sin molestar, sin herir...¿por qué? ¿por qué te fijas en mí?

¿POR QUÉ NO PUEDO EVITAR
SENTIR QUE QUIERES MÁS DE MÍ?
¿POR QUÉ NO PUEDO DEJAR DE PENSAR
QUE EL MUNDO NO ES ASÍ?
¿SERÁ QUE TU AMOR ME  HA TOCADO EL CORAZÓN?
¿QUE SÉ QUE IRÉ DE TU MANO EN LA ALEGRÍA O EL DOLOR?
¿SERÁ QUE TUS OJOS ME ENSEÑAN A MIRAR CON MÁS COLOR?
¿QUE NECESITO GRITAR QUE LO IMPORTANTE ES EL AMOR?
¿SERÁ QUE TU AMOR ME HA TOCADO EL CORAZÓN?
¿Y NO QUIERO DEJAR QUE ME GUÍE SÓLO LA RAZÓN?

SERÁ QUE VIVES EN MÍ
SERÁ QUE SIGUES AQUÍ
SERÁ QUE NADA EN LA VIDA ES IMPOSIBLE PARA TI
SERÁ QUE CREES EN MÍ
SERÁ QUE CONFÍO AL FIN
SERÁ QUE ME ENVÍAS AL MUNDO A ANUNCIAR QUE TU REINO ESTÁ AQUÍ

SERÁ QUE VIVES EN MÍ
SERÁ QUE SIGUES AQUÍ
SERÁ QUE NADA EN LA VIDA ES IMPOSIBLE PARA TI
SERÁ QUE CREES EN MÍ
SERÁ QUE CONFÍO AL FIN
SERÁ QUE ME ENVÍAS AL MUNDO A ANUNCIAR QUE TU REINO ESTÁ AQUÍ

SEÑOR...QUÉ QUIERES DE MÍ



Salomé Arricibita


viernes, 13 de octubre de 2017

VIAJE HACIA EL INTERIOR



La mujer que aparece en esta imagen muestra una ligera sonrisa en su rostro. En realidad, simplemente está observando las travesuras de su mente, sin juzgar, sin tratar de detenerlas, sin identificarse; simplemente las observa, como si se tratara del tráfico en una carretera, o de las ondas en la superficie de un pozo. Y las travesuras de la mente resultan, incluso, algo divertidas: saltan arriba y abajo y dan vueltas de mil maneras tratando de captar tu atención y de meterte en el juego. Desarrollar el don de desapegarse de la mente es una de las bendiciones más grandes que hay. Realmente es el meollo de la meditación. No se trata de cantar un mantra o de repetir una afirmación, sino simplemente de observar, como si la mente perteneciera a alguien diferente. Ahora estás listo para tomar esa distancia y observar el espectáculo sin quedarte atrapado en él. Abandónate a la simple libertad de ir “hacia dentro” cada vez que puedas e irás pillando el “tranquillo” a la meditación, cada vez más y mejor.

 Ir hacia dentro no es para nada cambiar de dirección. Ir hacia dentro no es para nada un “ir”. Ir hacia dentro simplemente significa que has estado corriendo detrás de este y aquel deseo, corriendo y corriendo, y una vez tras otra has llegado a la frustración; que cada deseo trae desdicha, que no hay plenitud a través de él, que nunca llegas a ninguna parte, que la satisfacción es imposible. Al ver esta verdad, que correr tras los deseos no te lleva a ninguna parte, te detienes. No se trata de que hagas ningún esfuerzo para detenerte. Si haces algún esfuerzo para detenerte, vuelves otra vez a correr. De una forma sutil aún estás deseando: quizás ahora lo que deseas es no desear.

 Si estás haciendo algún esfuerzo para ir hacia dentro, aún estás yendo fuera. Cualquier esfuerzo solo puede llevarte hacia fuera, al exterior.

¿Cómo puedes tener un viaje hacia dentro? Ya estás ahí, no tiene sentido ir. Cuando el ir se detiene, los viajes desaparecen; cuando los deseos ya no ensombrecen tu mente, estás dentro; esto es lo que se llama ir hacia dentro, pero no es un ir en absoluto, es simplemente no salir.

OSHO

jueves, 12 de octubre de 2017

COMIENZA A CAMBIAR TU PARA CAMBIAR EL MUNDO



Hoy, 12 de octubre, date unos minutos para escuchar este video
Hoy, 12 de octubre, cuando nuestro país vive el sin sentido de la separación, date unos minutos para ti.
Escucha.
El comienza empieza en uno mismo.

miércoles, 11 de octubre de 2017

SOY ARMONÍA



Esta foto de la Vía Láctea tomada una noche de verano en la localidad de Salgotarjan, a 109 kilómetros al noroeste de Budapest (Hungría), nos evoca a Pitágoras, el filósofo y matemático de Samos, que unos 400 años de Cristo, enseñaba:

         “Si se os pregunta ¿en qué consiste la salud?, decid: en la armonía. ¿Y la virtud?, en la armonía. ¿Y lo bueno?, en la armonía. ¿Y lo bello?, en la armonía. ¿Y qué es Dios? Responded aún: la armonía. La armonía es el alma del mundo. Dios es el orden, la armonía, por lo que existe y se conserva el Universo”.

         Una de las más recientes teorías físicas describe a las partículas elementales, no como corpúsculos, sino como vibraciones de minúsculas cuerdas, consideradas entidades geométricas de una dimensión. Sus vibraciones se fundan en simetrías matemáticas particulares que representan una prolongación de la visión pitagórica del universo y la recuperación, en la más moderna visión del mundo, de la antigua creencia en la Música de las Esferas.

         Pero no somos el centro de todo es, ni tan importantes como creemos desde el yo. Nuestra vida es un parpadeo del Universo, una nota musical de la sinfonía. Un parpadeo único, sí, irrepetible y cósmico en miles de años y espacios, pero un solo parpadeo.

         Cuando desaparece mi personaje, ese ego mental que creo ser, despierto.

         Escribe Willigis Jäger: “Una vez más se me ha permitido y se me sigue permitiendo experimentar que mi vida no representa otra cosa que un simple golpe de mar en ese acontecimiento cósmico, y que lo que yo soy verdaderamente retornará sin tiempo y sin forma a la infinitud de la que nació mi yoidad”.

         Somos pues una nota del pentagrama universal. Encontrar nuestra vibración en el universo nos devuelve nuestro sitio en el Ser.

         Cierra los ojos y sumérgete en el instante presente. Conectas con tu realidad sin tiempo. Te das cuenta de que eres uno con el cosmos y que todos los seres son pedazos de ti mismo. Que la muerte no es muerte, es una transición de forma… Por eso es un error convertir la santidad en otra forma de protagonismo para alimentar el ego.

         Perderse es encontrarse. Entonces te percibes uva de racimo, gota entre millones de gotas del mar, chispa de una sola luz, ínfimo lucero de un cielo estrellado. Y cambia tu ser y tu compromiso con el mundo. Como certeramente encesta el mejor baloncestista, da en la diana el arquero, crea el músico, cuando no es él, sino la naturaleza, el Ser, a través de él. La armonía es nuestra manera de reencontrarnos, y el Uno, mi olvidado apellido de familia.


Pedro Miguel LAMET, Soy armonía, en Revista 21. 

martes, 10 de octubre de 2017

AMAR ES COMPRENDER


Amar es querer
Amar es acompañar
Amar es callar
Amar es escuchar
Amar es comprender