jueves, 20 de marzo de 2014

EL ESPÍRITU SANTO Y LA DIFUSIÓN


La semana pasada hablábamos de lo que podemos hacer para ayudar a la difusión de nuestro Movimiento. Pero hay algo que no podemos ni debemos olvidar. Por mucho que hagamos nosotros al final quien lo hace todo es el Espíritu Santo.
Por eso hoy queremos hablar del Espíritu Santo. No habrá una auténtica difusión si no nos acogemos a Él, si no le pedimos ayuda. ¿Y cómo hacerlo?
Lo primero es llamarlo, invocarlo: Ven dulce huésped del alma. Ven a decirnos cómo hemos de ser nosotros para que seamos testigos de tu amor.
Además eres descanso de nuestro esfuerzo. Muchos somos mayores y nos sentimos cansados. Ayúdanos a descansar en tu regazo para tener una tregua en el duro trabajo, porque sin tu descanso perdemos fuerzas y nos hacemos negativos.
Por eso te pedimos que te conviertas en brisa en las horas de fuego, para que cuando estemos excesivamente ardorosos Tú nos refresques y así sintamos el gozo que enjuga las lágrimas. Necesitamos ser alegres para que los demás sepan que somos felices acompañados por tantas personas del Movimiento que nos quieren como somos. Eso nos reconforta en los duelos.
Espíritu de Dios, no nos dejes solos. Que siempre que salgamos a contarle a los demás algo de nuestro movimiento recemos esta oración. Seguro que Dios nos dará gozo, alegría, serenidad… Dios lo hará todo.

Un abrazo 
Huellas

1 comentario:

  1. Leo vuestra reflexión y me ha parecido una oración. Muchas gracias

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