lunes, 22 de julio de 2013

UN DIOS QUE ENTUSIASMA




Es verdad que el entusiasmo puede ser un sentimiento pasajero, y a veces excesivo, como lo son muchas euforias o fervores de un día. Pero tampoco hay que resignarse a la frialdad, el escepticismo, la quietud o la sobriedad. Porque Dios, a veces, entusiasma, ilusiona, te enciende por dentro. En esos momentos en los que vibras con el evangelio. Porque te hace creer que es posible otro mundo, otra iglesia, otra sociedad. Te hace sentirte capaz de mucho más. Te hace tender puentes hacia los otros que, de otro modo, nunca cruzarías, hacia otros diferentes a ti mismo. Y te hace apostar (a veces todo) por la lógica de las bienaventuranzas.

pastoral sj

2 comentarios:

  1. Imposible vivir sin entusiasmo. Vivir sin entusiasmo es morir poco a poco con aburrimiento.

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  2. Ilusión es echarle ganas.
    Ilusión es ponerse en las manos de Dios
    Ilusión es reconocer la capacidad del hombre
    Ilusión es amar con alegría
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    Nuria

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