domingo, 30 de octubre de 2016

JESÚS VINO A SALVARNOS

Palacio de justicia en Nueva York.

LUCAS 19, 1-10

1 Entró en Jericó y empezó a atravesar la ciudad. 2 En esto, un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de recaudadores y además rico, 3 trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura.

4 Entonces se adelantó corriendo y, para verlo, se subió a una higuera, porque iba a pasar por allí. 5 Al llegar a aquel sitio, levantó Jesús la vista y le dijo:

- Zaqueo, baja en seguida, que hoy tengo que alojarme en tu casa.

6 Él bajó en seguida y lo recibió muy contento.

7 Al ver aquello, se pusieron todos a criticarlo diciendo:

- ¡Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador!

8 Zaqueo se puso en pie y dirigiéndose al Señor le dijo:

- La mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres, y si a alguien he extorsionado dinero, se lo restituiré cuatro veces.

9 Jesús le contestó:

- Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también él es hijo de Abrahán. 10 Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar lo que estaba perdido y a salvarlo.

Jesús ama a todos los hombres. Podemos caer en la tentación de creer que algunos -los ricos, los estafadores, los sinvergüenzas, los corruptos- no tienen nada que ver con nosotros. Y eso es un error.

Todos estamos aprendiendo día a adía a ser mejores, a amar más. Cuando creamos que todo lo hacemos bien, cuando caigamos en la tentación de mirar a otros por encima del hombre, ¡apañados estamos! Porque, desde ese momento, prescindimos de Jesús.

Dios se ha hecho hombre para ayudarnos, para que nos demos cuenta de cómo tenemos que vivir, que ha de ser en una actitud de humildad y de procurar poner en práctica el mandamiento del amor.

Jesús vino a salvarnos, pero no para llevarnos al cielo, sino para vivir el aquí y el ahora como él mismo lo vivió. Todo lo demás es misterio. No sabemos cómo será la vida eterna ni sabemos cómo será el cielo después de la muerte. Pero sí sabemos que si acogemos a todos, si somos humildes, si amamos “ya estamos viviendo en el cielo y ya estamos salvados”.

El siguiente video nos invita a aceptar a todos porque ¡somos tan variados! Feliz domingo.

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