viernes, 3 de agosto de 2012

YO, URRACA




A excepción de mis padres, desde que nací nunca he recibido el cariño de nadie. La mayor parte de las personas, ante mi presencia, me juramentan con las descalificaciones más obscenas; incluso aquellos que no dicen nada, me miran con recelo. Hasta tal punto llega mi desventura, que los cazadores me señalan como responsable de muchos de los males que sufre la naturaleza.

Me sé repudiado, pero he aprendido a vivir mi vida, y a disfrutarla. El secreto de mi fortaleza la adquirí al nacer. Fueron mis padres quienes me la transmitieron, que a su vez la heredaron de los suyos y así retrospectivamente.

La fórmula es sencilla: desde que nacemos nos enseñan a querernos a nosotros mismos, aprendemos que la primera fuente de amor tiene que ser la de uno mismo. A partir de ahí, nos lanzan a la vida, con el convencimiento de que tenemos alas para volar.

Toño

1 comentario:

  1. Qué reflexión tan bonita. Destaco la parte final : lo más importante es que cada uno se valore, sin refrencia a lo que los demás piensan. Hoy quien ha motivado la reflexión es una hurraca, pájaro poco simpático, hay personas que parecen urracas, pero ¿se sentirán ellas así? Las aperiencias engañan. Esas que parecen uraños, raras o extraños, tienen también corazón. ¿Será posible llegar a él?. IRIS

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