domingo, 6 de agosto de 2017

ACERCARSE A DIOS


Mateo 17,1-9

Jesús se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el sol…Este es mi hijo, el amado, en quien me complazco, escuhadlo.

Jesús se transfigura para que podamos acercarnos al misterio de Dios. La clave para ello es escucharle. Dios se ha ido rebelando en la historia y la Biblia es el libro escrito y transmitido para seamos capaces de acercarnos a su misterio. Solo desde el silencio de nuestro corazón será posible ese acercamiento al misterio.


sábado, 5 de agosto de 2017

ROMANCE DE LA ESO



Dicen que va en retroceso
la enseñanza de la E.S.O.

Comprobarlo un padre quiso
y asaltó, sin previo aviso,
a su hija de quince años,
que, con modales huraños,
con evidente impaciencia,
con tono de displicencia
y prostibulario atuendo,
así le fue respondiendo:

-¿Cuándo vivió Alfonso Sexto?
-No está en mi libro de texto.
-¿Y está Felipe Segundo?
-A ese siempre lo confundo.
-¿Y doña Juana la Loca?
-En este curso no toca.
-Dí algún monarca absoluto.
-No se da eso en mi instituto.
-¿Y cuándo se perdió Cuba?
-Esta... ¡tiene mala uva!
-Pues dí un pintor español.
-Eso no entra en el control.
-¿No sabes quién fue Picasso?
-No. De esas cosas, yo paso.
-¿Cuándo acabó la Edad Media ?
-Pues vendrá en la Enciclopedia.
-¿Y las Navas de Tolosa?
-¡Me preguntas cada cosa...!
-¿Y qué fue la Reconquista?
-Si me dieras una pista...
-¿A qué equivalen mil gramos?
-¡Pero si eso no lo damos!
-¿Qué son los números primos?
-Eso tampoco lo dimos.
-¿La ecuación de primer grado?
-Pues tampoco la hemos dado.
-¿Y sabes mucho latín?
-¡Lo dices con retintín...!
-Y tampoco darás griego
-Se escribe raro, me niego.
-¿Quién fue Ortega y Gasset?
-Lo miraré en internet.
-¿No estudias filosofía?
-¿Para qué me serviría?
-¿Y has dado Literatura?
-No sé... No estoy segura.
-¿Quién compuso 'la Odisea'?
-No tengo ni zorra idea.
-¿En qué obra sale Calisto?
-No, papá, eso no lo he visto.
-¿Y Gonzalo de Berceo?
-No viene en el libro, creo.
-¿Y Calderón de la Barca?
-¡Huy, papi, no me seas carca!
-¿Clarín, Baroja, Unamuno...?
-Pues no me suena ninguno.
-¿Algún autor del Barroco?
-De eso sé bastante poco.
-¿Quién fue el Manco de Lepanto?
-Papá, no preguntes tanto.
-Pero, ¿no leéis a Cervantes?
-¡A ese lo leerías antes...!
-Lo tuyo, hija, es deplorable...
-Pues he sacado notable
-Y de ciencias, ¿sabes algo?.
-Me voy, que esta noche salgo.
-Pero, entonces, tú ¿qué sabes?
-¡No me esperéis; tengo llaves!

Y el padre quedó perplejo:
al mirarse en el espejo
se notó cara de idiota.
Musitó una palabrota
y fue a meterse en la cama.

Así acaba este epigrama.

viernes, 4 de agosto de 2017

SEÑOR, TÚ ME CONOCES



Tú, Señor, me conoces.
Conoces mi vida y mis entrañas,
mis sendas y mis sueños,
mis idas y mis vueltas,
mis dudas de siempre.
Tú eres, a pesar de mis fallos,
el Señor de mis alegrías y de mis penas.

Déjame estar en tu presencia.
Sosiégame.
Serena mi espíritu.
Abre mis sentidos.
Lávame con agua fresca.
Vísteme como a un hijo y háblame.

Haz posible lo imposible:
compromete mi vida
con un amor fuerte y responsable,
fiel –como el tuyo conmigo-
a los últimos, a los pobres, a los hermanos
en los que Tú, Señor, estás presente.


Florentino Ulibarri.

jueves, 3 de agosto de 2017

UNA GOTA DE AMOR


    


     “ Había un incendio en un gran bosque de bambú. Se habían formado unas llamaradas impresionantes, de una altura extraordinaria.
Una pequeña ave, muy pequeñita, fue al río, mojó sus alas y regresó sobre el gran incendio, y las empezó a agitar para apagarlo; y volvía a regresar y volvía a ir una y otra vez.
Los dioses que la observaban, sorprendidos la mandaron a llamar y le dijeron: - Oye, ¿Por qué estás haciendo eso? ¿Cómo es posible? ¿Cómo crees que con esas gotitas de agua puedas tú apagar un incendio de tales dimensiones? Date cuenta: No lo vas a lograr.
Y el ave humildemente contestó:
El bosque me ha dado tanto, le amo tanto… Yo nací en él, este bosque me ha enseñado la naturaleza. Este bosque me ha dado todo lo que soy. Este bosque es mi origen y mi hogar, y me voy a morir lanzando gotitas de amor, aunque no lo pueda apagar.
Los dioses entendieron lo que hacía la pequeña ave y le ayudaron a apagar el incendio.”
Este cortito cuento que hemos encontrado nos hace reflexionar mucho. Dios ha muerto por nosotros y debemos luchar por el mundo en el que Él creía, un mundo lleno de amor. Cada gota de amor que derramemos se multiplicará en el mundo que nos rodea. No pensemos que hacemos poco, porque muchas gotas crean un río y este un mar… de AMOR

Un abrazo

Huellas

miércoles, 2 de agosto de 2017

A LOS 50



Plata en los cabellos.
Oro en los dientes.
Piedras en los riñones. 
Azúcar en la sangre
Plomo en los pies.
Hierro en las articulaciones.
Y una fuente inagotable de Gas Natural en el vientre.

¡¡¡Nunca pensé que a partir de los 50
pudiera llegar a tener tanta riqueza interior!!!


MAFALDA

martes, 1 de agosto de 2017

CREO EN JESÚS


Creo en Jesús por lo que Jesús significa: “Yeshua: DIOS AYUDA”

En su nombre se contiene toda mi fe. Un Dios que se acerca y ayuda, que se inclina y nos socorre, que nos ama y acompaña.

“Dios ayuda” ¿hace falta algo más?

Creo en Jesús sensible y atento a la situación límite de su pueblo, de su gente y a la vez impotente para solucionar todos los problemas. Hizo lo que estuvo a su alcance.

Creo en Jesús que se puso al lado de los que sufren, de los excluidos por la sociedad y por la religión: pecadores y prostitutas, enfermos y pobres, mujeres y niños y les infundió amor y la certeza que Dios los ama, no están solos.

Creo en Jesús porque Él se sintió Hijo amado y porque esa filiación es don universal; filiación que todos hemos recibido desde nuestra concepción y que nos invita a decirle a Dios ABBA, Papá-Mamá como niño que descubre la maravilla de la paternidad-maternidad divina sin comprenderla

Creo que Jesús no es un Señor que nos somete sino el que nos hace libres como El y nos libera de todos los señores que se creen poderosos oprimiendo y sometiendo.

Creo en Jesús que nos devuelve la confianza en nosotros mismos y nos dice: “Tu fe te ha salvado”

Creo en Jesús que le inspira el Espíritu de Dios, que es el Hombre del Espíritu por excelencia. Y que fue concebido por el Espíritu Santo, que es Dios, no en el sentido biológico de que el Espíritu realiza en María la acción de José sino q experimenta q el Espíritu es  la esencia de su ser, de su vida.

Creo en Jesús que el Espíritu, desde que apareció la especie Homo en el Universo, fue encarnándose en cada uno y en todos sin distinción alguna y nos enseñó así q la Paternidad-Maternidad Divina nunca fue ni es enemiga de la paternidad-Maternidad hna. Y a la vez que no es enemigo del cuerpo.

Creo en Jesús porque me regaló una madre q es santa no porque sea inmaculada, angélica, irreal sino porque en su seno aceptó el don de Dios: su Hijo. Su santidad no consiste en ser perfecta, dejaría de ser humana sino porque vivió en la fe el misterio de la encarnación, como lo viven todas las madres, sin saberlo.

Toda mujer, todo hombre está llamado a encarnar a Dios.

El ser carne no es obstáculo sino camino para la realización plena de la filiación divina en lo humano.

Creo en Jesús porque es el perfeccionador de nuestra fe.

No necesito más dogmas ni miedos ni castigos. Tengo quien me anima en mis flaquezas y debilidades, en mis sufrimientos y en mis dudas.

Creo en Jesús porque en Jesús Dios me acompaña y habita en mí.

Creo en Jesús porque mi deseo es creer en Dios como Jesús creía en Dios.



 Gustavo Valls


lunes, 31 de julio de 2017

GIRASOLES PARA LOS PÁJAROS




Decidí llenar mi joven huerto de toda clase de hortalizas. De verdes repollos y acelgas, de moradas lombardas y patatas, de rojos pimientos, de diminutos garbanzos, de alegres lechugas y cebollas, de las siempre agradecidas calabazas y de ricos calabacines.

Junto a ellos una docena de girasoles, con el sólo deseo de que alegraran mi vista y fueran alimento sabroso de los pájaros al finalizar los días cálidos.

Al despedirse este verano puedo deciros que la cosecha ha sido generosa y que aún en pie permanecen varios girasoles  en espera de ser degustados por las aves del lugar.

Cada día que visito mi pequeño huerto ellos me esperan para regalarme sus melodías y saludarme el despertar del nuevo día con sus voces de esperanza.

Mis doce girasoles son mi forma sencilla y tímida de agradecer la lluvia del cielo, el calor de lo alto, la amistad de la tierra y tantas otras cosas buenas que a diario la vida nos regala, sin pedir nada.


Todavía sigo rumiando las lecciones de mi pequeño huerto que ha llenado de callos de mis suaves manos.