miércoles, 15 de octubre de 2014

UN TIEMPO CON SANTA TERESA DE JESÚS


Amigos y compañeros equipistas, nos disponemos a celebrar a partir de hoy, 15 de octubre 2014, un año dedicado a Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia, con motivo del  V Centenario de su nacimiento (Ávila, 28 de marzo de 1515). Dedicaremos cada mes  unas líneas a conocer un poquillo más y mejor a nuestra Santa, fruto y flor de nuestra tierra, reformadora de la vida religiosa, escritora mística... Comenzamos con este breve resumen biográfico.
1515: 28 de marzo, nacimiento; 4 de abril, bautismo.
1528: Muere su madre Doña Beatriz.
1533: Convaleciente en Hortigosa y Castellanos de la Cañada.
1536: Toma de hábito y profesión en el monasterio de la Encarnación, carmelitas calzadas.
1538: Sale enferma. Lee el "Tercer Abecedario".
1543: Muere su padre Don Alonso. La dirige el P. Vicente Barrón.
1557: Coloquio con San Francisco de Borja.
1562: Se inaugura la fundación de San José (primer convento de la Reforma de carmelitas descalzas).
1567: Siguen otras fundaciones: Medina, Malagón, Valladolid, Pastrana, Salamanca, Alba de Tormes, Segovia, Beas, Toledo,  Sevilla,  Villanueva de la Jara,  Soria y Burgos.
Escritora: 1559: Primera "Relación".  1566: "Camino de Perfección". 1573: Comienza la redacción de las "Fundaciones". 1575: La Inquisición requisa el autógrafo de "Vida". 1576: "Modo de visitar los conventos". 1577: "Castillo interior".
1582: Muere en Alba de Tormes.

Jose Luis y Sofía

Nota de la redacción: Damos la bienvenida como colaboradores a José Luis y Sofía que nos van a ilustrar durante un año de la mucho y bien que hizo la gran Santa de Avila con motivo de su V Centenario del nacimiento.  

martes, 14 de octubre de 2014

JESÚS: CON TU CRUZ TE DEJO, COBARDEMENTE ME ALEJO

  


Me resisto,

Jesús, a echarte una mano.

Carga con la Cruz, Tú, Cristo.

Pereza es y cobardía

del pobre hombre que soy.

Aunque estoy

decidido, cada día,

a ser mejor, a ayudar

al Cristo que es cada hermano,

es en vano:

nunca sé cómo empezar.

Ahora, luego, mañana…

¡Qué desgana!

Falta fuego

que avive mi corazón.

Siento pena, compasión;

pero luego

me falta la decisión.

Es tan duro

tu madero,

Señor, que alargo el momento

de ayudarte a soportarlo

y aliviar tu sufrimiento.

¡Cómo quisiera abrazarlo

y alzarlo

sobre mi debilidad!

Mas mi pobre humanidad

se resiste a levantarlo

y te dejo

a solas con tu amargura.

Y me alejo.
Jesús Arcensio


lunes, 13 de octubre de 2014

AQUÍ Y AHORA


Podemos planificar grandes cosas
programar proyectos magníficos
ilusionarnos con grandes ideales
imaginar un mundo mejor.

Pero que no sea olvidando el aquí y el ahora

Vivir es entregarse en cada momento
ver a cada persona que se cruza con nosotros
escuchar a quien quiere contarnos
sentase a compartir

Porque no se nos puede olvidar el aquí y el ahora
Porque la vida es presente. 
Ama ya, ama ahora.

domingo, 12 de octubre de 2014

DIOS NOS INVITA

arropados y juntos se está mejor


Domingo XXVIII Tiempo Ordinario
Evangelio de Mateo 22, 1-14

         En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo, diciendo:
         El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados encargándoles que les dijeran:
— Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto, Venid a la boda.
         Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados:
         — La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.
         Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales.
         Cuando el rey entró a saludar a los comensales reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
         — Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?
         El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros:
         — Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Porque muchos son los llamados y pocos los elegidos.

Con independencia de la explicación que se da a estas dos parábolas ( se viene diciendo que la primera viene a significar que el pueblo elegido –el pueblo judío- era el invitado a la boda –a seguir a Jesús, el Hijo de Dios- pero no quisieron ir, es más le mataron; por este motivo –aquí viene la segunda parábola- Dios invita a los extraños que aparecen por el camino, son todos los demás que no eran el pueblo elegido, pero alguien que acude no va preparado a esa boda -a ese encuentro con Jesús-, y por ese motivo le echan de la boda con esa amenaza que hace temblar), nosotros nos preguntamos qué aplicación tienen a nuestra vida personal, de matrimonio y de equipistas cristianos.


Creemos que nos está diciendo fundamentalmente dos cosas. Una, que la invitación a seguir a Jesús es para todos, también para nosotros. Dios nos invita. Dos, somos libres de acudir, pero no podemos ir de cualquier manera, porque acudir a su llamada es hacer lo que Él mismo hizo, que no fue otra cosa que estar entre la gente para participar de sus mismos problemas. Los cristianos no somos más listos que los demás, lo que somos es más felices porque sabemos que ir de la mano de Jesús es vivir el Reino de Dios aquí. El Reino de Jesús no es un precio a nuestros actos, es un camino que se puede comenzar a andar ya, ahora mismo. Desde los ENS podemos andar ese camino.

sábado, 11 de octubre de 2014

SER FELIZ


Gracias Señor por la espontaneidad de los niños
Tu querías que estuvieran a tu alrededor

¡Ser feliz! Eso es todo
Y para que sea todo
Solo hay un misterio:
entregarse uno mismo.

Ahí está clave: ser como niños.

viernes, 10 de octubre de 2014

LA MUERTE DEL YO

morir y nacer

“La muerte mística es la muerte del yo, y ese yo es el que las personas no quieren soltar. En occidente nos hemos identificado de tal manera con nuestro yo que lo equiparamos a la vida y deseamos perpetuarlo; en eso parece consistir el pecado original: haber creído poder ser «como Dios» con este yo.

Ese yo no es más que el punto de cruce de nuestras fuerzas psíquicas que se nos presenta como independencia. Es una ilusión sin más y se trata simplemente de desprenderse de ella.

El yo no es más que un pequeño disco que flota sobre nuestra consciencia; un órgano de ella, pero se comporta como si fuera el soberano y, por ello, se encuentra en una lucha constante con la profundidad de nuestro ser. La actividad de este yo aparentemente autónomo y el egocentrismo resultante constituye la verdadera enfermedad de nuestro tiempo, sobre todo en occidente; se la denomina «egoneurosis».

Quien no es capaz de desprenderse de su yo, de morir y de mirar la muerte cara a cara, tampoco podrá vivir. Son pocas las personas que emprenden el camino de la muerte del yo –el camino místico—, y menos aún las que van por él hacia el final. Porque antes del morir está el miedo”.


Willigis JÄGER, En busca del sentido de la vida, Narcea, Madrid 1999, p.24.

jueves, 9 de octubre de 2014

QUE NADA NI NADIE NOS ROBE LA MUSICA


Para todos los internautas va el relato del arpista Figueredo, historia que Eduardo Galeano contó en Cartagena de Indias y que está tomada de la obra “Educando en Valores” del insigne docente Antonio Pérez Esclarín.



“Ignacio “indio” Figueredo fue uno de los primeros arpistas del llano adentro, convertido en leyenda, digno ejemplo, maestro de maestros entre músicos y cantadores. Este famoso arpista, a la edad de los 11 años, comenzó a marcar las primeras notas en un arpa colombiana.



No había fiesta en el llano ni baile de joropo sin el arpa mágica del maestro Figueredo. Sus dedos acariciaban las cuerdas y se prendía la alegría y brotaba incontenido el ancho río de su música prodigiosa. Se la pasaba de pueblo en pueblo, anunciando y posibilitando la fiesta. Él, sus mulas y su arpa, por los infinitos caminos del llano. Una noche tenía que cruzar un morichal espeso y allí lo esperaron los bandidos. Lo asaltaron, lo golpearon salvajemente hasta dejarlo por muerto y se llevaron las mulas y el arpa. A la mañana siguiente, pasaron por allí unos arrieros y encontraron al maestro Figueredo cubierto de moretones y de sangre. Estaba vivo, pero en muy mal estado. Casi no podía hablar. Hizo un increíble esfuerzo y llegó a balbucear con unos labios entumecidos e hinchados: “Me robaron las mulas”. Volvió a hundirse en un silencio que dolía y, tras una larga pausa, logró empujar hacia sus labios destrozados una nueva queja: “Me robaron el arpa”. Al rato y cuando parecía que ya no iba a decir nada más, empezó a reír. Era risa profunda y fresca que, inexplicablemente, salía de ese rostro desollado. Y en medio de la risa, el maestro Figueredo logró decir: “¡Pero no me robaron la música!”

  
Que nada ni nadie nos robe la música.

                                          


                                   Pedro Tomás Navajas