Estoy contento porque has
llegado con mucha ganas. Acabas de nacer y ya estás sonriendo. Necesitas muchas
atenciones, pero ¡eres tan amoroso! Me gusta tanto acariciarte, eres tan suave.
Es un encanto mimarte, besarte.
Así te recibo.
Con os brazos
abiertos. Quiere disfrutar de ti. De todo lo que me vas a traer, de todo lo que
voy a aportar. Quiero disfrutar de todo. Lo que es bueno y de aquello que aparentemente
no lo es tanto.
Quiero abrir los ojos y
mirar la belleza de cada día. Quiero caminar mirando, viendo a la gente,
sentirme cerca de todos.
Te recibo contento, entusiasmado,
lleno de esperanza. Porque hay tanto bueno por delante. ¡Qué maravilla!
No pretendo entender todo.
Solo quiero aceptar. Lo que venga. Porque tu, año nuevo, estás lleno de
misericordia. Y yo, y cada uno de nosotros somos las manos amorosas que hacen
realidad esa misericordia.
Bienvenido a mi casa, año
2016. Comenzamos en el día de la paz y en la fiesta de Santa María. A ella dedicamos esta hermosa oración de María Isabel Pereda:
Acabamos
de vivir el nacimiento de Jesús y la forma en que nos lo cuentan es tan
sencilla que casi asusta. Ver a Jesús,
que es Dios, naciendo en un pesebre, hijo de padres pobres, en un establo… Es
posible que no todo fuera así, pero la forma de contarlo nos está diciendo que
Jesús y su familia vivían de otra manera. Es una forma sencilla de vivir.
Vamos a
entrar en un año nuevo y sería bueno que nos preguntáramos si nos hemos puesto
una regla de vida que nos ayude a ser más sencillos. No debemos estar tan
seguros de nosotros mismos, con nuestras prepotencias y nuestra forma orgullosa
de vivir.
Por eso en
el nuevo año no hemos de tener nostalgia del anterior, sino esperanza en que
vamos a mejorar, a ser más sencillos y más misericordiosos.
Creemos
que esa fe sencilla es la que espera Dios de nosotros, la fe de los que no
están quizá demasiado preparados pero siempre saben hablar con Dios cuando
sienten que es necesario para ellos. Y no olvidemos que Dios está en los otros,
así que veámoslo ahí.
Ya no volverás. Mañana llegas a
tu fin. Irremediablemente. Eres tiempo, que es un invento que se nos ha dado a las
personas para que seamos conscientes que hay un comienzo y hay un final en las
forma de ser, de estar, de concebir. Solo es inmutable el amor. Dios. Es lo
mismo. Amor y amar. Dios y bondad. Se mezclan. Todo lo demás es accesorio, se
consume, es limitado, tiene aristas, llega a su fin.
Y así ha llegado el año
2015. Mañana se acaba. Está lleno de muchas cosas, de grandes acciones, de
inolvidables gestos de cariño y de bondad. Estamos hechos para amar. Y eso es
lo que hacemos la mayor parte del tiempo. Cada día, cada momento de este año ha
sido una oportunidad para amar.
Y no siempre ha sido así.
Porque nos equivocamos a menudo. Porque no creemos de verdad que dar es lo que
nos hace grandes, porque no creemos en serio en el amor, porque decimos que
tenemos fe y nos agarramos con miedo a lo que vemos.
Por eso el amor
inevitablemente va unido al perdón. Perdón por la pereza, por la codicia, por
las acciones interesadas, por no ver a los demás, por no escuchar lo que pasa,
por pasar de largo, por tanta omisión e inacción.
Gracias año 2015 porque
durante él hemos tenido la oportunidad de ser mejores.
Es tiempo de
Navidad. Celebramos que Dios se ha hecho hombre, que ha venido a este mundo a
estar más cerca del hombre, tanto que se hace uno como los demás. Navidad es
tiempo de ternura. El domingo pasado celebramos la fiesta de familia. Es ahí,
en la familia, donde la ternura tiene su lugar natural de manifestación. Jesús
trató a sus contemporáneos con ternura. Para Él nadie era extraño, nadie le
estorbaba, a nadie expulsaba. Con Jesús estaban a gusto porque repartía cariño
y ternura, porque escuchaba a la gente, porque se implicaba con ellos, porque
quería que todos fueran amigos y hermanos. A eso ha venido Jesús: a recordarnos
que todos podemos ser hermanos. A decirnos que nos viene muy bien practicar la
ternura. Comenzando en la propia familia. Hagámosle caso. Nos vendrá muy bien.
Como
sabéis estamos en el año de la Misericordia. La Carta del Papa Francisco
convocando este acontecimiento, está llena de palabras de ternura e insiste,
tomando la cita de Rm 12,8, en que “el
que practica la misericordia que lo haga con alegría” (número 16). Una de
las novedades de esta Carta es la creación de los Misioneros de la Misericordia. Nada se sabía de cómo ni quiénes
iban a ocuparse de ello. Pero ya sabemos. Los Equipos de Nuestra Señora van a
desempeñar un papel muy activo como Misioneros de la Misericordia. El Equipo
Responsable Internacional ha firmado una Adenda en el Vaticano para que los
Equipistas del mundo entero desempeñen esa misión de enviados como misioneros
de la Misericordia.
Cada
Súper Región se encargará de poner en marcha este movimiento en el mes de marzo
de 2016. Ya sabemos también, gracias a la información facilitada por la Súper
Región de España, que serán los responsables de cada sector los que van a
dirigir este grupo de personas.
En
nuestro caso, Viti y Elvira ya han trabajado en ello y tienen elaborado el programa de actuación.
Se quiere conseguir que al menos un matrimonio de cada equipo asuma esa labor
de misioneros de la misericordia ante la
juventud. Su labor consistirá en
acudir a los lugares y establecimientos de ocio de la ciudad a hablar de la
misericordia. Es fundamental que sean personas muy alegres y sonrientes porque
esa es una de las recomendaciones de la Adenda firmada.
Los propios Viti y Elvira se encargarán de formar a los matrimonios en esta
novedosa labor. Ellos ya han participado en un cursillo en Madrid para tan
entusiasta labor. Se sabe que los días en los que se va a llevar
esta misión por las zonas de ocio serán los jueves, viernes y sábados desde la
12 de la noche hasta las 4 de la mañana, porque se ha considerado que a partir
de esa hora es muy difícil la labor misericordiosa.
Nos
alegramos de esta hermosa tarea encomendada a los ENS. Los que quieran asumir
voluntariamente esta labor debéis llamar a Viti y Elvira cuanto antes. Si no hubiera
suficientes voluntarios el propio equipo deberá elegir en la reunión de enero
el matrimonio que se va a encargar de tan alta misión.
Felicitamos
a los Equipos por este nuevo encargo cuyo máximo impulsor ha sido el papa
Francisco quien en su etapa de jesuita fue consiliario del equipo 28 de en
Buenos Aires y que considera que es un Movimiento que ha de potenciarse por los
Iglesia, fruto de la reflexión del Sínodo de los Obispos sobre la Familia del pasado mes de octubre.
Sus padres iban en peregrinación cada año a Jerusalén por
las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús había cumplido doce años subieron ellos a la
fiesta según la costumbre,y cuando los días terminaron,
mientras ellos se volvían, el joven Jesús se quedó en Jerusalén sin que se
enteraran sus padres.
Creyendo que iba en la caravana, después de una jornada de
camino se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no
encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.
A los tres días lo encontraron en el templo sentado en medio
de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo
oían estaban desconcertados de sus inteligentes respuestas.
Al verlo, quedaron impresionados, y le dijo su madre:
- Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? ¡Mira, con
qué angustia te buscábamos tu padre y yo!
Él les contestó:
- ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo tengo que estar
en lo que es de mi Padre?
Pero ellos no comprendieron lo que les había dicho.
Jesús bajó con ellos, llegó a Nazaret y siguió bajo su
autoridad. Su madre conservaba todo aquello en la memoria.
Y Jesús iba adelantando en saber, en madurez y en favor ante
Dios y los hombres.
Hoy nos valemos de las palabras de Fray Marcos, para comentar el evangelio. Dice así:
El relato evangélico que acabamos de leer, está escrito
ochenta años después de los hechos; por lo tanto no tiene garantías de
historicidad. Sin embargo, es muy rico en enseñanzas teológicas. No hay nada de
sobrenatural ni de extraordinario, en lo narrado. Se trata de un episodio que
revela un Jesús que empieza a tomar contacto con la realidad desde su propia
perspectiva. Justo a los doce años empezaban a ser personas, a tomar sus
propias decisiones y a ser responsables de sus propios actos.
Sentado en medio de los doctores. Los doctores no
tienen ningún inconveniente en admitirle en el “foro de debate”. Tiene ya su
propio criterio y lo manifiesta. Sus padres no entienden nada. Lc está
preparando lo que va a significar toda la vida pública, adelantando una postura
que no es de niño sino de persona responsable y autónoma. No es
difícil imaginar que sus padres no lo comprendieran. La verdad es que fue, para
casi todos los que le conocieron, incomprensible la calidad humana del que se
llamaría a sí mismo hijo del hombre. Sigue el texto diciendo: siguió
bajo su autoridad, pero ya ha dejado claro que su misión va más allá de los
intereses de su clan. La última referencia es también un aldabonazo a nuestro
empeño en hacerle Dios antes de tiempo. Dice el texto que Jesús crecía en
estatura en sabiduría y en gracia ante Dios y los hombres.
Debemos buscar la ejemplaridad de la familia de Nazaret
donde realmente está, huyendo de toda idealización que lo único que consigue es
meternos en un ambiente irreal que no conduce a ninguna parte. Sus relaciones,
aunque se hayan desarrollado en un marco familiar distinto del nuestro, pueden
servirnos como ejemplo a nosotros, en nuestro propio modelo de familia. Lo
importante no es la clase de institución familiar en que vivimos, sino los
valores humanos que desarrollamos. Jesús predicó lo que vivió. Si predicó la
entrega, el servicio, la solicitud por el otro, quiere decir que primero lo
vivió. El marco familiar es el primer campo de entrenamiento para todo ser humano.
El ser humano nace como proyecto, que tiene que ir desarrollándose a lo largo
de toda la vida con la ayuda de los demás.
Debemos tener mucho cuidado de no sacralizar ninguna
institución. Las instituciones son instrumentos que tienen que estar siempre al
servicio de la persona humana. Ella es el valor supremo. Las instituciones ni
son santas ni sagradas. Con demasiada frecuencia se abusa de las instituciones
para conseguir fines ajenos al bien del hombre. Entonces tenemos la obligación
de defendernos de ellas. No son las instituciones las culpables sino algunos
seres humanos que se aprovechan de ellas para conseguir sus propios intereses a
costa de los demás. No se trata de echar por la borda una institución por el
hecho de que me exija esfuerzo. Todo lo que me ayude a crecer en mi verdadero
ser, me exigirá esfuerzo. Pero nunca puedo permitir que la institución me exija
nada que me deteriore como ser humano.
La familia sigue siendo hoy el marco privilegiado para el
desarrollo de la persona humana, pero no solo durante los años de la niñez o
juventud, sino durante todas las etapas de nuestra vida. El ser humano solo
puede crecer en humanidad a través de sus relaciones con los demás. La familia
es el marco insustituible para esas relaciones profundamente humanas. Sea como
hijo, como hermano, como pareja, como padre o madre, como abuelo. En cada una
de esas situaciones, la calidad de la relación nos irá acercando a la plenitud
humana. Los lazos de sangre o de amor natural debían ser puntos de apoyo para
aprender a salir de nosotros mismos e ir a los demás con nuestra capacidad de
entrega y servicio.
En ninguna parte del NT se propone un modelo de familia,
sencillamente porque no se cuestiona el existente en aquel tiempo. Proponer un
único modelo de familia como cristiano, es pura ideología. Si dos hermanos
viven con uno de los padres forman una familia, cuando muere el padre, ¿dejan
de ser una familia? y si son dos personas que se quieren y deciden vivir
juntos, ¿no son una familia? Jesús no defendió instituciones, sino a las
personas que la forman. En cualquier modelo de familia lo importante es el
amor, que Jesús predicó y que debemos desarrollar en cualquier circunstancia
que la vida nos plantee.
Que en este
tiempo de Navidad vivamos en familia la razón de la fiesta, que no es otro que
Dios hecho hombre. Ese es el verdadero regalo. Como dice este video:
Esta tarde en
San Isidoro, a las 19:45 horas tenemos la oportunidad de celebrar la Fiesta de
la Familia en el año de la Misericordia, entrando por la Puerta del Perdón.
Estamos invitados.