martes, 7 de octubre de 2014

VENID DE TODOS LOS PUEBLOS





Venid de todos los pueblos, de todas las culturas,
de todas las religiones,
de todos los credos y creencias,
los agnósticos y los ateos también.

Siempre estará la puerta de mi casa abierta,
habrá un hueco para vosotros en mi corazón,
una estancia confortable
para los peregrinos, los desfallecidos,
los agobiados por los avatares de la vida.

Entremos en la Presencia
que a todos nos invade y vincula,
contemplemos la Realidad
que nos sostiene, que es el origen,
el fundamento y el trasfondo
de todo lo que existe:
las altas cumbres de la tierra,
el océano inmenso,
las plantas, los animales,
el hombre y la mujer,
las estrellas y las nebulosas,
el universo entero.

Ojalá escuchemos el eco de fondo
que nos sigue llegando
hoy mismo hasta los oídos del espíritu:
“No permitáis que se os endurezca el corazón,
contemplad todas mis obras,

convertíos en cuidado
hacia todos los seres vivientes,
y, sobre todo, no os olvidéis
de quienes peor lo pasan”.

Pero, aunque os mantengáis obstinados,
al margen de mis desvelos, aunque no reconozcáis
mi ternura hacia cada uno de vosotros,
sabed que mi misericordia
es superior a todo lo que podáis imaginar,
que mi justicia no es vuestra justicia,
que os espero siempre a todos,
para que viváis y entréis en mi descanso.


Miguel Ángel Mesa Bouzas

lunes, 6 de octubre de 2014

¡CÓMO HA DE NOTARSE NUESTRA PRESENCIA EN EL MUNDO!





El jueves pasado, día 2 de octubre, se puso en marcha el curso 2014-2015 de ENSLEON. A las siete de tarde participamos en la eucaristía, con los demás fieles, de la parroquia de San Isidro.  El altar daba testimonio de que los Equipos de Nuestra Señora estaban allí. Juan, el párroco y consiliario del Equipo 11, también lo puso de manifiesto. El lema de este curso –SAL DE TU TIERRA- nos invita a estar en el mundo implicándonos en lo que está ocurriendo. Y una de las enfermedades que estamos viviendo (así lo llama el psiquiatra Enrique Rojas) en este momento es la “crisis conyugal”, que es un desorden psicológico y psiquiátrico. Esa realidad no nos puede ser indiferente. Las parejas se juntan para “probar” cómo es la convivencia, algunas se hacen parejas de hecho y después se casan. Pero es una realidad que un porcentaje elevadísimo (más del 50 por 100) se separan. Los miembros de los equipos tenemos ahí una campo en el que entregarnos. Hay una palabra –lo decía también Juan en la homilía- que llena todas las demás: padre, porque de ahí viene amor, cariño, entrega. En ese campo de actividad –las dificultades de los jóvenes para mantener su matrimonio- esas palabras cobran especial significado. Ahí podemos estar los equipistas: escuchando, acompañando, sin juzgar.

Posteriormente, Juan y Angelines –responsables del sector- y Herminio y Mª Nieves con Toribio -región Noroeste- nos hablaron de sus vivencias en la apertura del curso en El Escorial el fin de semana pasado, de cómo los equipos crecen en algunas regiones de España, de cómo hay jóvenes que quieren vivir el evangelio desde el espíritu de los equipos  -ENSJóvenes. También nos hablaron del tema, del lema, los objetivos y el reto para este curso. Y no dejaron de señalar que este momento concreto de la Iglesia es un momento ilusionante porque tenemos delante de nosotros “la alegría del evangelio” como nos recuerda cada día el papa Francisco.  


El sector de León abrió el curso con la esperanza de que cada día, cada reunión, cada encuentro del sector sea una oportunidad para vivir el evangelio en matrimonio. Es a nosotros a quien se nos ha invitado a hacer realidad el reto de la Región Noroeste: ARRÉGLATE Y SAL.


domingo, 5 de octubre de 2014

SIEMPRE VENCERÁ EL AMOR


Domingo XXVII Tiempo Ordinario
Evangelio de Mateo 21, 33-43

         En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo:
         — Escuchad otra parábola:
         Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.
         Llegado el momento de la vendimia, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.
         Envió de nuevos otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: “Tendrán respeto a mi hijo”.
         Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: “Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia”.
         Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron.
         Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?
         Le contestaron:
         — Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a sus tiempos.
         Y Jesús les dice:
         — ¿No habéis leído nunca en la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”?
         Por eso os digo que se os quitará a vosotros el Reino de los Cielos y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.

Las personas, muchas personas, o al menos algunas personas, parece que tienen un empeño es mandar de tal forma que todo sea beneficio para ellos mismos. Es como si la codicia fuera lo que gobernase su vida. La parábola de hoy refleja esta realidad. Los viñadores –esas personas que se gobiernan por su interés personal- ven la oportunidad de quedarse con la viña y no dudan en hacer lo posible para ello –matar incluso al hijo del dueño. Dios nos ha creado a su imagen y semejanza, pero –no sabemos bien por qué- hay muchas personas –quizás todos caemos en alguna medida en esa tentación- que parece que esa bondad que hay en la naturaleza humana se empeñan en taparla de tal manera que surge la maldad. Y, aparentemente, es como se ganasen y fuesen los que mejor les va en la vida. No es cierto. La persona más feliz es aquella que más ama. El termómetro de la felicidad es el amor. A más amor más felicidad. Quienes solo buscan su propio interés nunca estarán a gusto. Los que se gobiernan por la codicia serán unas desgraciados porque no vivirán en paz. Esa gente que solo busca su beneficio es gente amargada.


La parábola de este evangelio nos hace ver que siempre vencerá el amor. Podrán matar a los profetas,  podrán matar al hijo pero nunca podrán matar a Dios. Esta sociedad tiene necesidad de Dios. Cada uno de nosotros tenemos que hacer visible a ese Dios en el que confiamos. La viña es de todos, todos estamos en ella, todos vivimos de ella, nadie se la puede apropiar, porque Dios está en nosotros mismos y no podemos desprendernos de Él porque somos de su misma naturaleza.  

sábado, 4 de octubre de 2014

ME GUSTA LA GENTE SIMPLE




Me gusta la gente simple
aunque yo soy complicado
la gente de casa pobre
y corazón millonario

La que todavía suda,
la que se rompe las manos,
la que se juega la vida por el pan de sus hermanos

Me gusta la gente simple
que al vino le llama vino,
la que al pan le llama pan
y enemigo al enemigo

La que se da por entero y no tiene intermediarios
la que comparte conmigo el respeto a los milagros

Me gusta la gente simple,
que se levanta temprano,
porque hay que limpiar la calle,
pintar el frente al mercado,
bajar del camión la fruta,
repartir los telegramas,
servir el café, la sopa, pescar,
embolsar la papa,
cortar el árbol preciso para hacer una guitarra
con la que un día el cantor, caminará por la patria
contando la gente simple,
que sin ella no hay nada,
ni siquiera la milonga
que en el mundo me declara

Me gusta la gente simple
que hace la silla y la mesa,
los zapatos de mi madre,
el vestido de Teresa

La que ríe fácilmente,
la que fácilmente llora,
la que inocente confía
que un día cambien las cosas

Me gusta la gente simple
aunque yo soy complicado


FACUNDO CABRAL

jueves, 2 de octubre de 2014

SOMBRAS




Todos tenemos sombra. Todos hacemos sombra, pero aparece muchas veces esta palabra con sentido figurado dependiendo de los adjetivos y del verbo que la acompañen. Tener mala o buena sombra hacen referencia al bien o al mal que nos acechan ¿o al mal que nosotros provocamos? Esconderse o estar “a la sombra de” es estar bajo la protección de alguien.
La sombra es algo que nos acompaña, que va unida a nuestro cuerpo y, si hay luz, nuestro cuerpo produce sombra. Parece pues algo opuesto a la luz, unido a lo corporal.
Si no hay luz, no hay sombra. Todos los cuerpos producen sombras si están expuestos a la luz. Pero por sí misma la sombra sin la luz no existe.
Esto nos hace pensar en que los tibios, los que nunca se enfrentan a nada, no son visibles y no dan sombra. Por eso los que a veces son criticados es porque son muy visibles, luchan mucho y lógicamente si son luz, producen sombras.
No temamos la sombra, es un indicio claro de que cerca está la luz.
Un abrazo
Huellas


miércoles, 1 de octubre de 2014

PEQUEÑOS GRITONES


[O lo que hay detrás de los gritos]

Vivo en el campo desde hace muchos años y mis oídos están habituados a un sonido ambiente muy distinto del de las ciudades. No es que el campo sea, como muchos creen, un lugar de silencio, más bien al contrario. Pero se trata de una gama amplia y diversa de ruidos (el balido de las ovejas, el canto de los pájaros), carentes de esa densidad machacona de los de la gran ciudad.

Por eso, cuando tengo niños como invitados acabo trastornada por el volumen altísimo de sus voces. “¡Tía!”, me gritaba un día un sobrino como si yo anduviese por la cima de una montaña cuando, en realidad, estaba sentada a su lado. Le contesté: “Nathan, dosifica un poco esos pulmones para cuando la tía tenga 90 años. De momento, te oigo estupendamente” De esta forma le enseñé a moderar el volumen. Pero, teniendo en cuenta que este desfase tonal es común a mis huéspedes más jóvenes, me pregunto por qué tantos niños gritan en lugar de hablar.

Es verdad que los ruidos que los invaden son atronadores. Es probable que en casa tengan que competir con la televisión y otros aparatos; y en la guardería, para hacerse oír, deberán elevar su voz sobre la de sus compañeros. También es posible que griten para captar la atención de sus madres y padres, absortos a menudo en sus tabletas, sus teléfonos y sus ordenadores. De hecho, entre los grandes simios, las señales auditivas sirven a los cachorros para comunicarse con sus madres si están fuera de su campo de visión. Es como si dijeran: “¡Hola, que estoy aquí!”. “¡Que estoy aquí” es lo que nos están diciendo nuestros pequeños y en el tono excesivamente alto de su voz no hay alegría o libertad, sino más bien desesperación.

La sociedad tiende a concederles todo a nuestros hijos. Pero, ¿cuántas veces sabemos ver de veras a los niños que viven con nosotros, entendiendo por “ver” no un simple mirar su aspecto exterior, sino ser capaces de entrar en sus corazones? Corazones pequeños, sí, pero susceptibles ya seguramente de grandes inseguridades, de angustias y tormentos. Hace falta respeto para asomarse a un corazón; hacen falta atención y capacidad de escucha... Y, además de escucharles, también debemos ser capaces de hacerles preguntas, para ayudar a que se disipen esas nubes oscuras que a veces cubren sus corazones y para poder ensayar una respuesta a las grandes interrogantes que se formulan: “¿Quién soy?”, “¿de dónde vengo?”, “¿adónde voy?”.

Esperar a que crezcan para afrontar estas preguntas es como empezar a construir la casa por el tejado, sin haber puesto los cimientos ni haber levantado las paredes. Pero, claro, si nosotros mismos no nos cuestionamos estas cosas, si vivimos sin pararnos a reflexionar, será muy difícil que dejen de gritar los pequeños. Como todo cachorro, los niños necesitan tener claras las “reglas del juego”. Si nunca nos hemos preguntado cuáles son, ¿cómo vamos a esperar que ellos tengan una actitud serena y tranquila?


Susanna Tamaro, periodista y escritora