miércoles, 21 de junio de 2017
APRENDE A MIRAR LA VIDA
Misma situación: dos caras, dos sentimientos, dos realidades, dos personas.
Hay que aprender a mira la vida con los ojos de la esperanza.
martes, 20 de junio de 2017
COMPRENDER AL OTRO
Hay veces que con el deseo de ayudar, entorpeces mucho
Ponte en el lugar del otro.
Siente lo que otro puede sentir.
Deja que el otro busque su camine, tropiece con sus piedras, vibre con su vida.
Entender al otro, ¡qué difícil!, pero absolutamente necesario para no ser un metepatas.
lunes, 19 de junio de 2017
ENTREVISTA A NGUGI THIONG'O
Ngugi wa Thiong’o, escritor africano,
candidato al premio Nobel de Literatura
Tengo 79 años. Nací
en Kenia y vivo exiliado en California. Casado, tengo 9 hijos y 6 nietos.
Doctor honoris causa por una decena de universidades. ¿Mi política? El empoderamiento
de todo ser humano. La vida humana aspira a la espiritualidad, pero las
religiones con sus rituales se alejan de ella.
Sabio
Todas las personas sabias que
he conocido tienen tres claras características comunes: buen humor, amabilidad
y un discurso universal, sirve para todos. Thiong’o es un portento, nació entre
campesinos paupérrimos y vivió bajo la dominación colonial británica. Hoy tiene
doce doctorados y es profesor en la Universidad de California. Su obra ha sido
traducida a 30 lenguas. Su activismo social y su discurso político nacen de la
digestión de una vida difícil: fue encarcelado por el dictador africano Daniel
Arap Moi por escribir en su propia lengua, y sufrió tres intentos de asesinato.
Ha visitado a Barcelona invitado por el CCCB y el PEN català. Parte de su obra
está publicada en castellano (Debolsillo) y catalán (Raig Verd).
Una vez intenté impresionar a una chica saltando la valla de la escuela y
me lesioné. Estuve seis meses inmovilizado, todavía conservo una gran cicatriz
en el pie, pero la chica ni se dio cuenta de mi hazaña.
Gran lección.
Sí,
sé tú mismo. He intentado ser auténtico y fiel a lo que yo concibo como verdad.
Muy pronto tuvo una verdad distinta al mundo que le rodeaba.
A mí me interesaba la calidad de vida de la gente ordinaria porque mi
espiritualidad me dice que todos estamos conectados: los humanos, los otros
animales, las plantas. Es algo obvio: bebemos el mismo agua, respiramos el
mismo aire.
Cierto y sencillo.
Provengo de una familia campesina conectada con la tierra que los colonos
británicos y a veces los terratenientes africanos nos arrebataron.
Por eso lucharon junto a los Mau Mau.
Sí, éramos campesinos muy pobres enfrentados al poderoso ejército
británico. Contra todo pronóstico conquistamos la independencia. El poder real
emana de las personas.
Hubo mucha crueldad.
Yo crecí a la sombra de la Segunda Guerra Mundial y por primera vez vi a un
blanco trabajando, eran prisioneros italianos construyendo carreteras. Aquello
me abrió la mirada.
También hubo traición.
El carácter moral de cada persona se desvela en tiempos de peligro. Cuando
mi hermano y otros jóvenes se fueron a las montañas para luchar contra los
británicos jamás hubiera dicho que él emprendería esa gesta.
¿Por qué?
Era un tranquilo carpintero. Había otros jóvenes con más empuje y palabra
que, cuando llegó el momento, se posicionaron con los británicos, pero mi hermano se convirtió en
el ser humano más increíble que he conocido: se fue literalmente esquivando balas y
cuando lo vimos desaparecer en la montaña, se hizo legendario.
Usted ha luchado con la palabra.
Soy afortunado, tuve cuatro madres y un solo padre. Por la noche nos
reunían en la casa de la madre mayor y narraban historias y noticias. Era
maravilloso, pero nos decían que las historias se iban de día y no volvían
hasta la noche.
Y usted quería más...
Sí, y fue fantástico que mi madre me enviara al colegio. Era analfabeta,
pero supervisó mis deberes, preguntando, averiguando... Siempre me preguntaba
si había dado lo mejor de mí. Un día le dije: “He dado el cien por cien, madre” y entonces
me contestó: “¿Y eso es lo máximo?”.
Qué estupenda.
Valoraba el esfuerzo, no los resultados, “hazlo lo mejor que sepas”, eso me infundió.
¿Era feliz siendo la tercera esposa?
Me explicó que se casó con mi padre precisamente porque tenía ya dos
esposas. Ella quería un hogar, pero él le pegaba y lo abandonó. Así que tuve
dos infancias, una en una gran casa llena de madres y hermanos; otra como
miembro de un hogar monoparental.
¿Comprende a su padre?
Le he perdonado, porque el
perdón es darte permiso a ti mismo de ser libre.
Tras la independencia fueron los propios africanos los que sometieron a los
africanos.
Hay que descolonizar las mentes. Europa controla el 80% de los recursos del
continente con el beneplácito de las clases ricas africanas.
A usted le encarceló un presidente africano por escribir en una lengua
africana.
En aquella cárcel de alta seguridad entendí que a través de la imposición
de la lengua mediante la humillación y la violencia demonizaron nuestra
cultura. Desde entonces reproducimos los modos y maneras coloniales.
¿Qué cosas le hicieron desesperar?
“Nunca
me voy a rendir, siempre me voy a esforzar”, escribí en un diario en mi época de
estudiante que encontré años después. Cuando todo se va al garete, me repito
eso.
Conoce el mal en propia carne.
Me han intentado asesinar tres veces. Cuando mi esposa y yo volvimos a Kenia
después de 23 años de exilio nos atacaron, a mi mujer la violaron y a mí me
apagaron cigarrillos en la cara y la cabeza. Escapamos de la muerte, tuve que
elegir si centrarme en eso o en lo que me hicieron.
Optó por lo positivo.
La maldad está ahí, pero también la bondad. Al día siguiente en el mercado
cientos de mujeres rodearon a mi esposa y le dijeron que ellas la iban a
proteger. Fue
una cascada de amor.
Parece que en esa guerra del bien contra el mal, el mal lleva ventaja.
Sólo en el corto plazo. Ganaría si la gente abandonara toda esperanza. En
medio de la oscuridad siempre hay un destello de esperanza al que hay que darle
oxígeno, y ese oxígeno es el amor humano, la interconexión de la vida: recordar que dependemos
los unos de los otros.
¿Cuál es su historia en torno al fuego?
Yo quiero que acojamos esa pequeña llama, que seamos capaces de seguir
nuestros sueños para conseguir un mundo más humano, QUIERO CONTAR LA HISTORIA
DE NUESTRA CONEXIÓN, decir que no podemos aceptar un mundo en el que el esplendor de pocos se
basa en la miseria de muchos.
¿Sus momentos más felices?
Me gusta pasear entre flores, contemplarlas,
porque todas son diferentes y ninguna es más flor que otra, son esplendorosas
en su multiplicidad de colores. De la misma manera ningún ser humano es más ser
humano que otro.
La Vanguardia 2017
domingo, 18 de junio de 2017
ENTREGAD LA VIDA ENTERA
JUAN 6, 51-58
51 Yo soy
el pan vivo bajado del cielo; el que come pan de éste vivirá para siempre.
Pero, además, el pan que yo voy a dar es mi carne, para que el mundo viva.
52 Los
judíos aquellos discutían acaloradamente unos con otros diciendo:
- ¿Cómo puede éste darnos a comer
su carne?
53 Les
dijo Jesús:
- Pues sí, os lo aseguro: Si no
coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en
vosotros. 54 Quien come mi carne y bebe mi sangre
tiene vida definitiva y yo lo resucitaré el último día, 55 porque
mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. 56 Quien
come mi carne y bebe mi sangre sigue conmigo y yo con él; 57 como
a mí me envió el Padre que vive y, así, yo vivo por el Padre, también aquel que
me come vivirá por mí. 58 Éste es el pan bajado del
cielo, no como el que comieron vuestros padres y murieron; quien come pan de
éste vivirá para siempre.
Hoy celebramos el cuerpo y la
sangre de Cristo. No nos referimos al cuerpo y a la sangre física. Nos estamos
refiriendo a la entrega total de Cristo a los demás. Dar el cuerpo y la sangre
es como decir “soy para vosotros” “estoy en vosotros” “vivo en vosotros”. Celebrar
la eucaristía y comulgar es tomar conciencia de que podemos y debemos hacer
como Cristo: darnos enteros.
Nos ha parecido muy
interesante el comentario de Fray Marcos a este evangelio. Los que estéis
interesados podéis leerlo en feadulta.com. Adelantamos un resumen para abrir boca:
1º.- La
eucaristía no es magia.
2º.- No
debemos confundir la eucaristía con la comunión
3º.- En
las palabras de la consagración, “cuerpo” no significa cuerpo; “sangre” no
significa sangre. No se trata del sacramento de la carne y de la sangre físicas
de Cristo.
4º.- La
eucaristía no la celebra el sacerdote, sino la comunidad.
5º.- La
comunión no es un premio para los buenos “que están en gracia”, sino un remedio
para los desgraciados que necesitamos descubrir el amor gratuito de Dios.
6º.-
La
realidad significada en el pan y el vino no es Jesús en sí mismo, sino Jesús
como don.
7º.-
Haced esto, no se refiere a que perpetuemos un acto de culto. Jesús
no dio importancia al culto. Jesús quiso decir que recordáramos el significado
de lo que acaba de hacer. Esto soy yo que me parto y me reparto, que me dejo
comer. Haced también vosotros esto. Entregad la propia vida a los demás como he hecho yo.
8ª.-
Los
signos de la eucaristía no son el pan y el vino, sino el pan partido y el vino
derramado.En el siguiente video nos invitan a darnos cuenta que celebrar la eucaristía es "partirse t repartirse para darse". Feliz día de corpus.
sábado, 17 de junio de 2017
DETALLES
Escucha esta canción, detalles,
abre los ojos, fíjate en los detalles,
y venga ¡adelante!
abre los ojos, fíjate en los detalles,
y venga ¡adelante!
viernes, 16 de junio de 2017
¡A LAS BARRICADAS!
Muchas veces hemos leído los famosos versos de Martin
Niemöller, pastor luterano alemán:
«Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas
guardé silencio porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas
guardé silencio porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas
no protesté porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos
no pronuncié palabra porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí
no había nadie más que pudiera protestar.»
Podríamos hacer una paráfrasis de estos paradigmáticos
versos utilizando los graves problemas que aquejan hoy a la gran Familia Humana
al comienzo de 2017: los efectos del cambio climático; el enquistamiento de las
crisis económicas y de valores; el afianzamiento del capitalismo más salvaje
con la llegada al poder de Trump aupado por la mentira y la xenofobia; el
resurgimiento de los nacionalismos demagógicos europeos; el invierno árabe, la
guerra de Siria, el sufrimiento de los refugiados y el auge del terrorismo
islamista; la amenaza expansionista de Rusia y de China; las permanentes
provocaciones del régimen norcoreano; la sangrante situación de Venezuela,
Méjico y varios países centroamericanos; las interminables y silenciadas
guerras de África,… A ello podríamos añadir los retos de nuestra Iglesia, donde
el Papa Francisco se debate día a día por sacar adelante un proyecto de reforma
a la luz del Evangelio que nos permita ser realmente sal y luz.
¿Nos quedaremos de brazos cruzados? No. Este es el año de
la acción. Plantemos cara. No podemos dejarnos atenazar por el miedo, la
indiferencia o la creencia, como denuncia el poema anterior, de que ya hará
alguien algo. ¡Ese alguien somos cada uno de nosotros! Construyamos barricadas
que detengan el mal. No las barricadas de la violencia, sino las del amor. No
las del odio, sino las del perdón. No las de la descalificación, sino las del
diálogo y el entendimiento. No las de la inacción, sino la de la militancia, el
voluntariado y la generosidad…
Bienvenidas las barricadas evangélicas: la esperanza como
sacos terreros, las bienaventuranzas como bandera, el amor como motor de
cambio, la oración como fuente de energía y la comunidad como medicina para
sanarnos las heridas.
Aquí va mi hombro, a unirse al vuestro para hacer nacer
un mundo mejor.
Juan Yzuel
Eclesalia
jueves, 15 de junio de 2017
CAPÍTULO 8. LAS ROSAS VERDES
Cuanto más leemos este
capítulo 8 del tema de estudio de este
curso, más nos gusta y más nos hace reflexionar. Nos recuerda que la persona de
carne y hueso está por delante de las leyes y Jesús nos pregunta por qué razón no
somos capaces de ver los cambios de la realidad en nuestro tiempo.
Dios nos pide guardar
silencio, reflexionar y rezar para poder entender los signos de los
tiempos y después ser conscientes de que los tiempos cambian y los cristianos
debemos cambiar continuamente, movernos continuamente.
¡Qué difícil, verdad! Con
lo fácil que es agarrarse a la ley y no salirnos de ella. Pero eso no es lo que
nos pide el Espíritu. Hay que mirar la vida y reflexionar sobre cómo es hoy. Y
no ser, como nos dice Juan XXIII profetas de calamidades.
A veces nos choca la
realidad, como en estas rosas verdes. Pero están ahí, existen y hemos de
aceptarlas y maravillarnos de su belleza.
Dios nos ha puesto en el
mundo en este siglo y en este lugar. No queramos mirar atrás. Siempre adelante
y escuchando la voz del Espíritu que nos habla en el silencio, la reflexión y la oración.
Un abrazo
Huellas
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