miércoles, 7 de mayo de 2014

ALEGRÍA PASCUAL


            Nos vais a llamar exagerados. No nos importa. Os lo contamos como lo hemos vivido. El Señor resucitado  se nos apareció en el camino. Ibamos camino de Aragón. La verdad es que no íbamos tristes como los discípulos de Emaús, pero haciendo el camino llegamos a Palencia, donde nos recibieron los amigos de los ENS; y la acogida fue tal, que notamos la presencia del Señor. Durante el largo camino hasta llegar a Tarazona, era tanta la alegría y la hermandad que, definitivamente concluimos que el Maestro iba con nosotros.

            Todos los días en nuestros desplazamiento mañaneros, aprovechábamos para alabar al Señor, con el rezo del canto de los Laudes y luego nos disponíamos a disfrutar del día con lo que tocara. Tarazona, que era el campamento base, donde teníamos el hotel, casi recostado en la falda del Moncayo que veíamos desde la ventana de nuestra habitación nada más despertarnos.

            Tarazona es una ciudad antiquísima que tiene su esplendor en la Edad Media, cuando goza de las tres culturas (judío, moros y Cristianos), que dejaron su impronta en la ciudad. Tiene una hermosa catedral y toda ella muy digna de verse, sede de la Diócesis del mismo nombre. Es una ciudad llena de años, ruinas, arte y cultura.

            No vamos a ser prolijos, pero en estos días hemos visto cosas muy hermosas. En el monasterio de Veruela, recordamos la estancia de Gustavo Adolfo de Bécquer, que fue conde escribió cartas desde mi celda. Algún párrafo hermoso nos leyó, después en el autocar, María Angeles.


            Habíamos estado el día anterior en Tudela (Navarra), donde comimos deliciosas verduras de la zona. Visita obligada a la catedral donde oímos misa. Allí conocimos a las Peregrinas de la Eucaristía, nueva congregación religiosa (el Espíritu no cesa de promover y repartir carismas). Este miso día visitamos las Bardenas reales, también en Navarra, reserva de la Biosfera, con formaciones caprichosas, debidas la erosión multisecular.


            Entre el sábado y el domingo, visitamos una almazara y una bodega en la Ruta de la Garnacha en el Campo de Borja. Ya de vuelta a casa el Domingo visitamos el monasterio cisterciense de Santa María de Huerta, en tierras Sorianas, hermosísimo, por cierto, donde oímos misa con los monjes que aún quedan, unos quince; parecía que estábamos en el cielo. Creemos que, al menos en un rinconcito.


            Terminamos comiendo en Almazán, villa cargada también de historia y arte que nos enseñó un amigo de un hijo de Pedro Pablo y María Angeles. No podemos entrar en detalles, pues no terminaríamos. Llegamos a Palencia con unas vivencias entrañables y con un regusto, el que deja las cosas plenamente hermosas. Nosotros desde estas líneas, queremos volver a dar las gracias a los ENS de Palencia y muy especialmente a Pedro Pablo y María Angeles.

José Luis y Mili

martes, 6 de mayo de 2014

VA POR TI, MARÍA, EN ESTE MES DE MAYO


El papa Francisco nos dejado una catequesis sobre la Virgen, como modelo e imagen de la iglesia que nos puede ayudar al comiendo de este mes.

Parte el Papa de unas palabras del Concilio Vaticano II: “La madre de Dios es figura de la Iglesia, como ya enseñaba San Ambrosio: en el orden de la fe, del amor y de la unión perfecta de Cristo”.

 1º  María modelo de fe. María es una muchacha judía que esperaba la redención de  su pueblo. Llevaba en su corazón un secreto que ni ella conocía plenamente: Estaba destinada a ser Madre del redentor. Con su si su vida se concentra en Cristo, su Hijo en quien se cumplen todas las promesas de Israel. “¿Cómo vivió María esta fe? La vivió en la sencillez de las mil ocupaciones cotidianas de cada mamá, como proveer al alimento, al vestido, a la atención de la casa… Precisamente esta existencia normal de la Virgen fue el terreno donde se desarrolló  una relación singular y un diálogo profundo entre ella y Dios, entre ella y su Hijo. El sí de María, ya perfecto en su inicio creció hasta la hora de la cruz. Allí, su maternidad se dilató abrazando a cada uno de nosotros, nuestra vida, para guiarnos a su Hijo. María vivió siempre  inmersa en el misterio de dios hecho hombre, como su primera discípula, meditando cada cosa en su corazón a la luz del Espíritu Santo, para comprender y poner en práctica toda la voluntad de Dios”.

    En los momentos de dificultad, de prueba, de oscuridad, ¿la miramos a ella como modelo de confianza en Dios, que quiere siempre y solo nuestro bien?

   2º María modelo de caridad. En la visita a su prima Isabel no solo lleva ayuda material, le lleva a Jesús. Es la alegría plena para aquel matrimonio que estaba contento con el hijo llegado en la vejez. “La Virgen quiere traernos también a nosotros, a todos nosotros, el gran don que es Jesús; y con Él nos trae su amor, su paz, su alegría. Así la Iglesia es como María: la Iglesia no es un negocio, no es una agencia humanitaria, la Iglesia no es una ONG, la Iglesia está enviada a llevar a todos a Cristo y su Evangelio, la Iglesia lleva a Jesús y debe ser como María cuando fue a visitar a Isabel. ¿Qué llevaba María? Jesús. La Iglesia lleva a Jesús: esto es el centro de la Iglesia, ¡llevar a Jesús! Si por hipótesis una vez sucediera que la Iglesia no lleva a Jesús, esa sería una Iglesia muerta. La Iglesia debe llevar la caridad de Jesús, el amor de Jesús”.

3º  María modelo de unión con Cristo. Nos marca el camino de unión con Cristo en la bonanza y en la dificultad. Nuestra amistad con Él debe ser profunda. Amigos de Jesús hasta el Calvario y la resurrección. “La vida de la Virgen Santa fue la vida de una mujer de su pueblo: María oraba, trabajaba, iba a la sinagoga… Pero cada acción se cumplía siempre en unión perfecta con Jesús. Esta unión alcanza su culmen en el Calvario: aquí María se une al Hijo en el martirio del corazón y en el ofrecimiento de la vida al Padre para la salvación de la humanidad. La Virgen hizo propio el dolor del Hijo y aceptó con Él la voluntad del padre, en aquella obediencia que da fruto, que da verdadera victoria sobre el mal y sobre la muerte”.


Viti y Elvira

lunes, 5 de mayo de 2014

MAMÁ, TE QUIERO



Ayer, primer domingo de mayo, celebramos el día de la madre. Bien se encargan los establecimientos comerciales de recordárnoslo. Porque de esta manera, algo puede caer en beneficio de sus ventas. Y está bien. Que ellos lo hagan y que nosotros no dejemos pasar, sin algún gesto, fecha tan señalada.

No decimos aquí qué haya que hacer. Pero sí decimos cómo hubiera de hacerse. Con cariño. Esa es la clave. Y en el caso de las madres, está chupao. Qué fácil resulta un abrazo, un beso, una mirada que salga del corazón. ¡Qué bonito! ¡Qué necesario! Somos cuerpo, somos corazón. Y eso nos empuja a querer, a estrechar, a tocar, a sentir.


Desde aquí invitamos a todos  a ese gesto de cariño que cada cual estime más oportuno. Un “cómo estás mamá”, o un “qué guapa de veo hoy” o “cómo te quiero”…Ponle imaginación. Y sobre todo, hazlo. Acércate a ella y no le dejes de decir: te quiero. 


domingo, 4 de mayo de 2014

JESÚS YA ESTÁ: DESCÚBRELO



III Domingo de Pascua
Evangelio de Lucas 24, 13-35

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
El les dijo:
—  ¿Qué conversación es ésa que traéis mientras vais de camino?
Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó:
— ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabe lo que ha pasado allí estos días?
El les preguntó:
— ¿Qué?
Ellos le contestaron:
— Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves, hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.
Entonces Jesús les dijo:
— ¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?
Y comenzando por Moisés y siguiendo por los Profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.
Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante, pero ellos le apremiaron diciendo:
— Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída.
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.
Ellos comentaron:
— ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?
Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
— Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Este texto nos invita a hacer dos consideraciones.

La primera, corresponde a las dos personas que van de camino: esperan un mesías liberador. No se han dado cuenta de que lo tenían ante ellos. Porque esperaban a alguien distinto, que viene a imponer orden y justicia según sus criterios. ¡Qué error! Pero, cuidado no es error de otros. Puede ser también nuestro. Vamos a mirarnos nosotros si no esperamos también que Dios sea un aliado nuestro para imponer nuestra forma de pensar y nuestra propia justicia.

La segunda, corresponde al momento en que se dan cuenta que Jesús está con ellos: cuando se sienta a comer y parte el pan. Ese es Jesús: el que invitamos a nuestra casa, a nuestro interior, el que descubrimos en la eucaristía. No busquemos fuera. Jesús se insinúa, Jesús ya está en nosotros. Es cuestión de descubrirlo, de darse cuenta.  ¿Cómo hacerlo? La forma más segura es la oración, es la eucaristía. ¿Dónde descubrirlo? En ti, en mi, en los demás.

Dicho con palabras de Enrique Martínez Lozano:


Jesús es el peregrino –cualquier desconocido que pasa a nuestro lado- y Jesús es el pan, símbolo de todo lo real. Todo es (somos) Uno. Todo está ya ahí. Lo único que necesitamos es que se nos “abran los ojos” (caer en la cuenta, “despertar”, poner consciencia en todo lo que hacemos, incluido lo más trivial y repetido), para saber reconocerlo; para reconocernos como células de un único organismo; para vivirnos –eso es la Pascua- en la certeza gozosa de estar compartiendo una misma identidad de fondo, la Consciencia una –sabia y amorosa- que se reconoce, como en Jesús, en el único “Yo Soy”.

sábado, 3 de mayo de 2014

SONRÍE


Por muchas vueltas que des
por muchos conceptos que aprendas
por muchas personas que conozcas
por muchos lugares que visites
la felicidad está dentro de ti
para acercarte a ellas
el camino seguro es el de la sonrisa.
Sonriete a ti
sonríe a los demás.
Verás qué bien.

viernes, 2 de mayo de 2014

DEDICADO A TODAS LAS PERSONAS QUE QUIEREN APRENDER

Salón del Pendón. San Isidoro. 40 años ENSLEON


Es posible aprender de lo que está quebrado, de lo que se ha roto y ya no se puede juntar, de lo que nos dio la espalda y nos cerró las puertas, de los tropiezos y las medias rotas.

Es posible aprender de las cuentas que no nos cuadran y de los aplausos que no recibimos, de los besos que queriendo dar no dimos y de los abrazos que dimos sin quererlos dar.

Es posible aprender de los votos que no tuvimos, de las listas que nos cerraron, de las veces que nos engañaron, de los reproches inmerecidos.

Es posible aprender de los que tienen otros credos o visten otros colores o sueñan con otros dioses o cantan otras canciones.

Es posible ser en un momento todo y en un instante nada, ¡como si el todo y la nada fueran plazas distintas!. El círculo es redondo y todos los puntos acaban convergiendo.

Es posible aprender de los propios errores, bajarse del caballo que nos lleva al abismo, pararse, sentarse, descalzarse y arrojar lejos las piedras almacenadas durante años en nuestros propios zapatos. Que mejor se viaja sin ellas.

Es posible dejar de ser perfecto y emborronar con tinta de colores la propia vida, pisar charcas como los niños libres, que a uno le llamen loco sin estarlo y aventurarse a hacer locuras.

Son posibles tantas cosas, tantas, que merece la pena no dejar de ser humano.



VTM

jueves, 1 de mayo de 2014

ABRIR LA MENTE



  
Ayer salimos a comer a un restaurante de León y en una pared había una frase que decía algo así: La mente es como un paracaídas, si no se abre no sirve para nada.
Y nos preguntamos si somos conscientes de ello. Muchas veces los cristianos nos aferramos a cosas estudiadas hace muchos años y no queremos salirnos de ellas, porque en el fondo tenemos miedo y nos sentimos inseguros,
Cuando Dios nos dijo que nos dejaba al Espíritu Santo, que es luz, creemos que lo hizo para que nuestra vida se iluminara, día a día, con cada amanecer de la mente.
La ciencia ha seguido iluminándonos a lo largo de los años. Hemos aprendido muchas cosas nuevas y debemos abrir nuestra mente y nuestro corazón a ello, porque si no es así, vamos a darnos de bruces contra el suelo de la ignorancia y del egoísmo.
Dios es la máxima sabiduría y no podemos alejarnos de esa sabiduría porque entonces nos alejamos de Dios.
Así que amigos, abramos nuestra mente y nos salvará de caer en el abismo.
Un abrazo
Huellas