sábado, 7 de diciembre de 2013

viernes, 6 de diciembre de 2013

SERENIDAD


Por mucho que te empeñes hay cosas que son inevitables.
Aceptarlas con serenidad es necesario para ser felices.

jueves, 5 de diciembre de 2013

LA BELLEZA



La semana pasada hablábamos de que Dios está en todas partes y sobre todo en la belleza y ahora viendo esta foto que nos envía un amigo, nos damos cuenta de que a veces estamos tan enfrascados en la vida que nos olvidamos de ver crecer las flores con toda la maravilla que esto supone.
Cuando nace una flor las que están detrás se están preparando para nacer, para abrirse a la vida y así, un día tras otro, la flor va creciendo y nosotros ni nos fijamos.
En la vida sucede lo mismo. Nace una persona y tras ella otras se están preparando para nacer y van imitando nuestra forma de vivir. Cuantos más seamos más belleza de Dios queda a la vista. Por eso cuidemos nuestra propia belleza en el ser, en el actuar, en el vivir y los que nos siguen irán embelleciendo la existencia de este maravilloso planeta que tanto nos ofrece.
Amigo, párate a contemplar la foto y da gracias a Dios por su existencia. Y después sigue dándole gracias por los que vienen detrás de ti.
Un abrazo

 Huellas

miércoles, 4 de diciembre de 2013

EL ARBOL DE LOS AMIGOS



Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.

Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar y hay otras que apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.

Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro amigo papa y nuestra amiga mama, que nos muestran lo que es la vida. Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros y luego pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.

Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma y del corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz y lo que necesitamos sin que se lo pidamos.

A veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces nos hemos enamorado y tenemos un amigo enamorado. Ese amigo da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.

Más también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.

También hay amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra y aunque no los vemos seguido están siempre cerca en nuestro corazón.

El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestras vidas.

Cada persona que pasa en nuestra vida es única y siempre, siempre, deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor y salud, hoy y siempre.

Sin embargo, habrá también los que se llevarán mucho y, habrá de los que no nos dejaran casi nada. Esta es la situación en la que se comprueba que dos almas no se encuentran por casualidad.

JORGE LUIS BORGES


martes, 3 de diciembre de 2013

NO TE RINDAS




Especialmente dedicado para este tiempo de adviento, porque creemos en Jesús

No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,

No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.


Mario Benedetti

lunes, 2 de diciembre de 2013

LA VIDA SIEMPRE ESTÁ EN OBRAS



Leemos lo siguiente:


No terminamos nunca de construir, de hacer, de inventar. Palabras, citas, amistades, proyectos, esfuerzos, preguntas… todo eso forma parte del quehacer cotidiano. Por el camino toca levantar paredes, abrir puertas, tirar algún que otro tabique que nos separa a unos de otros. Y así está más que bien. Algún día pararemos, si faltan las fuerzas o los motivos. Pero no ahora. Ahora es aún tiempo de pintar, construir, cavar, sembrar, recolectar, escribir e imaginar. Nadie debería llegar, demasiado pronto, a un punto en el que sienta que ya lo ha hecho todo. Hay tanto por hacer, tanto por vivir, tanto por ir descubriendo y reconociendo…

Y estamos de acuerdo con ello:

Especialmente en este tiempo de adviento. Tiempo de vela, de estar de pie, de estar alerta. Porque la vida es dinamismo, es camino, es recorrido, es moverse, es avanzar. 

Y este camino trae consigo también parada, para mirar, para admirar, para repasar. Una obra se va haciendo poco a poco, porque hay que medir, hay agacharse, hay que tocar, hay que tantear, hay que probar.

Recibimos este tiempo de adviento como una oportunidad para repasar la obra de nuestra vida, para limar las aristas, para seguir construyendo, para continuar caminando. Todo ello desde la fe. Creer en Jesús es don que queremos seguir cultivando. Especialmente en este tiempo de adviento.

H y MN  

domingo, 1 de diciembre de 2013

DESPERTAD

El Acebo, El Bierzo

Domingo I Adviento
Evangelio de Mateo 24, 37-44
  
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
— Lo que pasó en tiempos de Noé, pasará cuando venga el Hijo del Hombre.
Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y, cuando menos lo esperaban, llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del Hombre.
Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán.
Estad en vela, porque no sabéis que día vendrá vuestro señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa.
Por eso estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre.

Comenzamos un tiempo especial. Cada año celebramos este tiempo de adviento. Pero cada año es especial. Es como nuestro propio cumpleaños. Cada año que cumplimos tiene algo nuevo. Igual ocurre en el adviento.

Hoy el evangelio parece amenazante: estad alerta porque no sabéis el día y la hora. ¿Y qué? Cuando alguien se enamora de Dios, ¿no es su venida una alegría? ¿No es estar junto a él, el mayor de los gozos? Por eso más que una amenaza entiendo ese estad alerta como una invitación a darnos cuenta. ¿A darnos cuenta de qué? De que ya  tenemos en nosotros la esencia para ser felices. No necesitamos buscar fuera para encontrar lo que buscamos. Somos imagen de Dios.  Por eso el evangelio nos dice: Despertad, tomar conciencia de lo que ya tenéis, no lo ocultéis.  

De esta manera desaparece cualquier amenaza y se traduce en una invitación: estad siempre preparados porque así seréis felices. Practicad la misericordia porque entonces Dios se hace realidad visible en vosotros. En cambio si somos unos tacaños en el amor, nos iremos cociendo en nuestro propio egoísmos y empezarán nuestros miedos.


Sea bienvenido este tiempo de adviento como un tiempo de recogimiento y de oración especial porque vamos a hacer visible el Dios que se hace hombre en cada uno de nosotros. Y eso exige preparación, estar limpios y bien aseados porque es la Vida en el mismo Dios quien se va a hacer visible.