miércoles, 7 de marzo de 2012

ENCIMA ME ECHA LA CULPA





Un señor que va en coche y se percata de que está perdido, maniobra y pregunta a alguien en la calle:

-¡Disculpe!, ¿podría usted ayudarme? He quedado a las 2:00 con un amigo, llevo media hora de retraso y no sé dónde me encuentro!

-Claro que sí -le contesta- se encuentra usted en un coche, a unos 7 Km . del centro de la ciudad, entre 40 y 42 grados de latitud norte y 58 y 60 de longitud oeste.

- Es usted ingeniero, ¿verdad? -dice el del coche

- Sí señor, lo soy. ¿Cómo lo ha adivinado?

- Muy sencillo, porque todo lo que me ha dicho es "técnicamente correcto", pero "prácticamente inútil": continúo perdido, llegaré tarde y no sé qué hacer con su información.

- Usted es político, ¿verdad? -pregunta el de la calle.

- En efecto -responde orgulloso el del coche- ¿cómo lo ha sabido?

- Porque no sabe dónde está ni hacia dónde se dirige, ha hecho una promesa que no puede cumplir y espera que otro le resuelva el problema. De hecho, está usted exactamente en la misma situación que estaba antes de preguntarme, pero ahora, por alguna extraña razón parece que la culpa es mía...

martes, 6 de marzo de 2012

THE WAY – EL CAMINO





En la VIII Semana de Cine Espiritual se proyectó una película sobre el Camino de Santiago titulada precisamente The Way – El Camino. El protagonista emprende, sin ninguna convicción, el Camino por accidente de su Hijo al inicio del mismo.

Lo que a mi me ha hecho reflexionar ha sido cómo los distintos personajes, compañeros de viaje del protagonista, recorriendo el mismo camino físico y viviendo experiencias y circunstancias similares cada uno termina el camino con una vivencia, con una transformación de su vida única y diferente.

La mayoría de nosotros hemos iniciado el camino hacia el encuentro con Dios porque nuestros padres nos transmitieron la fe y nos enseñaron que el Evangelio es la senda que nos conduce hasta la meta. En el trayecto nos hemos encontrado con multitud de peregrinos viviendo alegrías, superando escollos, amando o siendo amados en situaciones muy parecidas. Quienes estamos casados caminamos con alguien a nuestro lado, el esposo o la esposa, con quien planificamos las etapas, nos reímos o lloramos al unísono, nos ayudamos a subir las cuestas, descansamos y reponemos fuerzas en las mismas fuentes y sin embargo, al final de cada jornada, toda estas situaciones producen en cada uno vivencias y transformaciones únicas y diferentes.

El caminante

lunes, 5 de marzo de 2012

¡CUANTA GENTE BUENA!




Paseo. Homenaje a toda la gente buena dispuesta a hacer un mundo mejor

A poco que te fijes, que veas la televisión o que leas la prensa o simplemente que camines por tu ciudad, podrás decir con nosotros ¡cuánta gente buena! Y con esta expresión, no solo queremos destacar a la mayor parte de las personas que hacen una vida ordinaria, respetan los derechos de los demás y no se meten con nadie.

Queremos dar un paso más y nos referimos, sobre todo, a esa gente, con nombres y apellidos, -cada cual que ponga los suyos-, que dan parte de su tiempo, con gratuidad y generosidad, a echar una mano a los demás.

Son personas en las que late un deseo de dar parte de lo suyo a los que necesitan parte de lo nuestro. Sea un consejo, sea una caricia, sea una mirada, sea un rato de conversación, sea una visita o sea una limosna.

Nuestra sociedad, se dice, necesita “tranquilizar las conciencias”, pero, más bien creemos nosotros, que, aunque sea así para algunos, no lo es para la mayoría. No lo es para esos seres anónimos que emplean parte o mucho de su tiempo en organizaciones de la Iglesia o en ONGS donde, fundamentalmente, cuenta la persona.

Esos héroes anónimos están sacando lo mejor del ser humano: su bondad. Porque, no nos olvidemos, somos esencialmente seres bondadosos. Porque somos imagen de Dios en esta Tierra. No queramos llevarle la contraria.

 H y MN



domingo, 4 de marzo de 2012

ESCUCHAD



Basílica de la Transfiguración. Monte Tabor. Israel


El evangelio de este segundo domingo de cuaresma es de Marcos 9, 2-10:

En aquel tiempo Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:

 Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

Estaban asustados y no sabía lo que decía.

Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:

 Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.

Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

Esto se les quedó grabado y discutían qué querría decir aquello de resucitar de entre los muertos.


En el evangelio hay muchas cosas que no llegamos a entender con la razón. Para llegar a ellas tenemos que utilizar otra dimensión: es la dimensión del corazón, la dimensión transcendente.

Queremos fijar la atención en dos momentos.

El primero, las palabras de Pedro: Maestro, ¡qué bien se está aquí! Esto denota que la transfiguración (otra vez, dejemos que sea el corazón quien lo asimile) fue una maravilla para los tres que acompañaban a Jesús: Pedro, Santiago y Juan. Porque comprendieron (con el corazón) que estar al lado de Jesús-Dios es estar en el cielo. Por eso no querían que se acabase aquel momento. Querían detener el tiempo y quedarse allí para siempre. Ese será nuestro final. El término, o bien visto, el comienzo de la eternidad feliz. Ante eso, sólo nos queda decir: ¡¡qué maravilla!! ¡¡Cómo esperamos ese momento!! Pero, nos surge una duda, ¿es posible que ya haya comenzado? Creemos que sí. ¿Por qué no lo vemos, entonces? Porque tenemos que utilizar la dimensión del corazón, la transcendente. Y estamos poco acostumbrado a ella.

La segunda son las Palabras de Dios: Éste es mi Hijo amado; escuchadlo. ¿Qué más necesitamos? Conocemos al Hijo de Dios, con eso basta. Ahí está todo. No hay más. Sólo queda escucharlo, esto es, dejar que nos habla, permitir sentirlo, oírle en el silencio. Esta es la clave. Y nuevamente, desde la dimensión del corazón. Usando la razón desde el corazón. Entregándose la persona completa a esta realidad de la fe.


No necesitamos más, Señor

Sólo estar contigo

Ahí está la plenitud

La persona entera

En conexión con Dios.

Ese es el misterio

Sólo alcanzable

Desde el corazón.

Qué oportunidad tan buena tenemos en este tiempo de cuaresma y específicamente en los ejercicios que ya los tenemos a un paso para vivir esta dimensión.

H yMN

sábado, 3 de marzo de 2012

LA VIDA ES ESO, ENSAYO Y ERROR


Hermosa canción, con hermosa letra, de ALVARO FRAILE, cantautor segoviano.
Prueba a intentar.
Otra forma no sé,
que la vida es ensayo y error.
¡A VER SI EN UNA DE ESTAS ACIERTO!

viernes, 2 de marzo de 2012

TENDER NUESTRA MANO





Leyendo el evangelio de Marcos, que narra el encuentro de Jesús con un leproso: cómo le tiende la mano, le toca….

Me ha hecho pararme a pensar lo que hacemos nosotros con los leprosos actuales (drogadictos, indigentes, inmigrantes…), ¿les tendemos la mano o les apartamos de nosotros mirando hacia otro lado? Mucho más fácil esta segunda pregunta, ¿verdad?

De esta manera, también nosotros nos dejamos llevar por nuestros egoísmos, comodidades, que son peor que la lepra.

¿Está en nuestra mano mejorar algo la sociedad en la que vivimos? Pues manos a la obra.

Arián

jueves, 1 de marzo de 2012

LA NUEVA EVANGELIZACIÓN




Recordamos un viaje que hicimos a Israel. Fuimos toda la familia, o casi toda. Madre, hermanos, y nuestro hijo. Recorrimos los lugares a los que se suele ir y revivimos de alguna manera lo vivido por Jesús. Hubo lugares que nos emocionaron especialmente, como el monte de las bienaventuranzas. Había tal sencillez en aquéllos pequeños altares donde la gente se sentaba entre los olivos a volver a oír eso que nos suena tanto: Bienaventurados los pobres…, los marginados, los perseguidos… Y al oírlo íbamos poniendo caras de pobres conocidos, de perseguidos por el celo “religioso”, de marginados en nuestra Iglesia: divorciados, parejas de hecho, homosexuales, los que se atreven a pensar y no gustan a la jerarquía... Y nos dábamos cuenta que es necesaria una nueva evangelización.

Pero ¿cómo hacerla? Desde el Vaticano hace tiempo que se habla de esto, pero no acabamos de ponernos de acuerdo en cómo hacerlo. Estamos pensando qué se necesita en el mundo de hoy. Resumimos las conclusiones a las que hemos llegado:

1. Creemos que es necesario primero tener el ardor que tenía Jesús. Él era auténtico y decía lo que creía aunque no le siguieran muchos o quisieran taparle la boca. Para tener ardor tenemos que estar convencidos de estar en el buen camino y a la vez tenemos que tener la humildad de reconocer que podemos equivocarnos, pero también la seguridad de que, si es así, Dios nos lo hará ver.

2. Tenemos que ser sencillos al escribir y al hablar. Nada más sencillo que el Evangelio y sin embargo cómo lo complicamos cuando queremos explicarlo. Se necesita un lenguaje nuevo y además coherente con nuestra vida.

3. Necesitamos amar a la Iglesia, aunque suframos mucho al ver los derroteros que lleva. Pero no olvidemos que gracias a ella hemos llegado a conocer a Jesús. Cuando algo de ella nos duela, recemos en vez de sólo criticarla.

4. Necesitamos más oración, para que no nos derrumbemos cuando vemos cosas que nos duelen.

No tengamos miedo. Dios está con nosotros. Pensemos en la frase de Gandhi que va en la foto y luchemos por esa verdad en la que creemos. Un abrazo

Huellas