domingo, 9 de octubre de 2016

LA FE ES VIVIR EN EL AMOR


Lucas 17, 11-19

Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a los lejos y a gritos le decía:
Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.
Al verlos les dijo:
Id a presentaros a los sacerdotes.
Y mientras iban de camino, quedaron limpios.
Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Este era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y le dijo:
¿No han quedo limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?
Y le dijo: Levántate, vete: tu fe te ha salvado.

Decíamos el domingo pasado que la fe es una forma de vida. Es poner la confianza en Dios. Es darse cuenta que no se trata de conseguir nada, es simplemente vivir como vivió Jesús, esto es, tomando conciencia de que todos somos de Dios.

Cuando vivimos así, hacemos lo que Dios quiere, vivimos en plenitud. Y somos agradecimos a Dios y a los demás. Porque los otros no son estorbos que se nos presentan en el camino para ponernos a prueba, los demás son hijos de Dios como nosotros mismos. Y sentimos desgarro cuando los demás sufren y nos alegramos cuando los demás son felices.

Cuando vivimos con esta actitud ya no necesitamos más porque el mismo Dios ya está dentro de nosotros y somos conscientes de ello. Y entonces seremos agradecidos, generosos, cariñosos, pacíficos, seres conscientes de que hemos nacido para el amor.

Si sientes a Dios en tu interior, la vida compartida tiene sentido, ¡¡atrévete, no tengas miedo, sé profeta del amor y del perdón!! Escucha la canción de Pjvdehonianos, te puede ayudar en la oración de este día. Feliz domingo.


sábado, 8 de octubre de 2016

LA LÓGICA DE DIOS



Me dicen que triunfe a toda costa,
que pise fuerte, sin vacilar jamás,
mostrando dominio
de las situaciones,
de las gentes,
de mí mismo.

Me dicen que escriba mi nombre
con letras hermosas en tarjeta noble,
que la impresión es lo que cuenta
y hay que lucir estilo,
títulos, rango y riqueza.
Me dicen que me cerciore
de tener todo bien atado,
de asegurar el futuro,
de dominar el presente,
para así vivir al límite.

Pero llegas tú y te ríes de esos consejos,
y me dices que desde arriba
no se ve a las personas,
que escriba mi nombre
en las horas regaladas,
en las puertas abiertas de mi vida,
en las manos ofrecidas
para apoyar al prójimo.

Llegas tú y descolocas mi orden,
y me dices que salte al vacío.
Y me recuerdas que es en los sencillos,
los mansos, los pequeños y los pobres
donde está la Vida sin límite.

José Mª Rodríguez Olaizola, SJ.


viernes, 7 de octubre de 2016

CONSECUENCIAS DEL MIEDO (2)





El miedo es un muro ante la vida que separa a quien eres de lo que puedes llegar a ser.  

Cuando tenemos miedo nos alejamos de nuestra realidad, obviamos los datos que ésta nos ofrece, enturbia nuestras percepciones, nos  lleva irremisiblemente a la anticipación negativa, imprimiéndonos una visión catastrofista que termina por convertirse en un círculo vicioso que nos mantiene atrapados y arruina la posibilidad de movilizar nuestros recursos personales. Nos sentimos como si jugáramos en el equipo contrario sin posibilidad de marcar gol salvo en nuestra propia portería.



Algunos de los efectos del miedo son el bloqueo de nuestros comportamientos, pensamientos y sentimientos, materializado en la  ansiedad que ocasiona un estado de tensión permanente y que puede ocasionarnos la pérdida de control de las situaciones y de nosotros mismos, el estrés inhibe y bloquea iniciativas, produce falta de motivación, indolencia y pasividad,condiciones que impiden  toda posibilidad de actuar con el temple necesario para que la actuación resulte gratificante.

En cualquiera de los casos, el miedo produce un desposicionamiento de la forma conocida de actuar.


EL MIEDO SURGE DE LA NECESIDAD DE MANTENER EL CONTROL



Creemos que controlamos lo que conocemos, sin embargo ante situaciones nuevas entramos en un terreno que nos es desconocido y no disponemos de un repertorio de respuestas preparado para afrontarlo, entonces aparece el miedo ¿Qué hago ahora?, ¿Y si me equivoco?, Y si no lo hago bien?, ¿Y si me rechazan? Y así un sinfín de “Y sis” que forman un remolino en la cabeza que nos produce angustia y desasosiego, sentimientos desagradables ante los cuales podemos responder de diferentes maneras, evadir, ocultar, sustituir, camuflar son solo algunas de ellas, con las que simplemente logramos fijar el miedo y sobredimensionarlo, convirtiéndolo en un monstruo que intensifica nuestras emociones.


La vida es inseguridad, por mucho que lo intentemos no podemos controlarlo todo, cada momento es nuevo y diferente del anterior y no hay modo de controlarlo, tenemos que decidir momento a momento porque solo en ése estamos preparados para responder a lo que está en nuestro presente.



Uno de los momentos en los que estaba escribiendo este artículo viajaba en tren, pensé que si el tren continuaba por sus raíles sin duda llegaría a mi destino, entonces me di cuenta de que la vida no tiene raíles ni destino prefijado, solo hay algo de lo que sí puedo tener certeza, el final de la línea es la muerte, que no es más que otra forma de vida. Me alegré al ser consciente, este descubrimiento despertó en mí la ilusión por estar alerta para descubrir cada momento y acogerlo como único,  aceptando las inseguridades de la vida como intrínsecas a la vida, de este modo me resulta apasionante vivir cuando tengo tantas cosas por descubrir.

María Guerrero escusa, psicoterapeuta


jueves, 6 de octubre de 2016

COMIENZA UN NUEVO CURSO




Ahora, comienza un nuevo curso en los ENS. Esto nos recuerda la llamada  de Jesús:  "Comienza un tiempo nuevo. Se acerca Dios. No quiere dejarnos solos frente a nuestros problemas. Nos quiere ver compartiendo la vida como hermanos. Y en los ENS lo hacemos
No nos podemos resignar a vivir en unos ENS sin conversión al reino de Dios. Y para ello hemos de acoger el proyecto de Jesús. Para conseguirlo hemos de crear en la Iglesia, un clima especial que no consiste en cumplir con más fidelidad las prácticas religiosas, sino en "buscar el reino de Dios y su justicia" en la sociedad.
Y para ello hemos de practicar: la acogida a los más débiles, un amor visible de matrimonio, la compasión hacia los que sufren, la creación de una sociedad donde el amor sea la base de todos nuestros actos, el ofrecimiento gratuito del perdón…. y muchas cosas más que se viven día a día en nuestros hogares.
Su Espíritu permanece hoy vivo en su Iglesia y en los ENS Y a él tenemos que acudir cada vez que queramos renovarnos. Se nos pide la lectura del Evangelio directamente, no dejemos que lo tamicen otros para nosotros. Por eso uno de los puntos de esfuerzo de nuestro Movimiento, la lectura de la Palabra, es tan importante, porque es la mejor manera de tener un contacto directo con Dios que nos habla de forma distinta a cada uno.
Un abrazo



Huellas

miércoles, 5 de octubre de 2016

ENTREVISTA A BRUCE LIPTON


MEDICINA ENERGÉTICA

Entrevista a Bruce Lipton, doctor en biología molecular.

Reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la capacidad de curar de la energía, mucho más eficaz que los medicamentos. Bruce Lipton (Estados Unidos, 1944) ha conseguido aunar ciencia y espíritu. No es poco mérito el suyo si tenemos en cuenta lo “alérgicos” que son los científicos a los temas trascendentales. Es doctor en Biología Celular y fue pionero en la investigación con células madre. Sus estudios sobre la membrana celular y las modificaciones de las células según el entorno sentaron las bases de la nueva epigenética. Sus descubrimientos (que iban en contra de la opinión científica establecida de que la vida es controlada por los genes) y el estudio de la física cuántica le han llevado a criticar duramente la medicina convencional. Es autor de libros como La biología de la creencia y La biología de la transformación.

Usted asegura que la medicina convencional va por muy mal camino. ¿Tan peligrosos son los medicamentos que nos recetan?
Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”. Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Y esas personas son muchas más que las que mueren por tomar drogas ilegales. Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda. Tiene que aprender cómo funcionan las células.

¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina?
Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Puse una célula madre en un plato petri y, como cada diez horas se divide en dos, al cabo de dos semanas, tenía miles de células, todas idénticas. Luego cogí algunas de ellas, las coloqué en otro plato y cambié el entorno celular (son más como peces porque viven en un entorno fluido). Cambié la química en ese plato y ahí formaron músculo. Después, cogí otras del primer plato y las puse en un entorno diferente, y se formó hueso, y otras se convirtieron en grasa al volver a cambiar el entorno. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, las células enferman y mueren. Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?”. ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad. ¡El humano es un plato petri cubierto de piel!

¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar?
Dentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por ello, si pongo al ser humano en un entorno nocivo, igual que la célula, también enferma. Si lo trasladas a un entorno sano, entonces sana. Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.

 En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil?
No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.

¿Está diciendo que el efecto placebo –creer que algo nos sanará– es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso.
Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo? Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos. ¿Se puede poner energía en una cápsula? Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. Deberíamos poder decir que la ciencia está separada de la industria farmacéutica, pero no es así, porque con el dinero de esta se paga el desarrollo de la ciencia, y ese dinero solo va esos estudios que dicen que las drogas funcionan. El dinero controla la ciencia.

Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la autocuración.
He hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas. La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se interfiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer. La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.

Eso significa que el estrés nos hace enfermar, ¿no?
Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario. De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema  inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas. El 90 por ciento de la gente que va al médico es debido al estrés, y también el cáncer funciona igual.

Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía.
Como decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células. La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico.

Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?
La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo. Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos…, pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad. La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. Uno se llama placebo y el otro nocebo. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas.

Y eso enlaza con la física cuántica.
Totalmente. Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.
Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente. ¿Por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento?
Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo.

Pero no lo podemos controlar.
Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida.
Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se ‘programa’ su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!
La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable. Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Sería algo así como conducir un coche: si te enseñaron a conducir mal y has automatizado esa forma de conducir, pues lo más probable es que tengas accidentes. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.

¿Podemos reprogramar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?
Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa información, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés. Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice: “Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: “¿Por qué sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento… solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes. Ayudan, pero no ves muchos resultados. Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente. Técnicas de psicología basadas en la energía como la hipnosis o el Psych-K son una manera de cambiar el subconsciente, es como un aprendizaje rápido.

Con su investigación, ha aunado ciencia y creencia, un binomio que evita la mayoría de los científicos. ¿Usted cree en la eternidad?
Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si cojo mis células y las traslado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno. Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Así que cojo otra, la enciendo, conecto el canal y vuelvo a ver el programa de Bruce, pero en otra tele, o lo que es lo mismo, en otro ser. Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.

¿Eso le hizo creer que tenemos espíritu?
Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate?  Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado? Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser. Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.

Bruce Lipton
Boletín Semanal. Enrique Martínez Lozano


martes, 4 de octubre de 2016

ESTÁ EN TI


Nos empeñamos en buscar fuera
Caminamos de un lado para otro
Miramos sin ver a unos y a otros
Buscamos y buscamos
¿Has mirado para ti?
Empieza por ahí.

lunes, 3 de octubre de 2016

CÓMO HACERTE AMIGO DE LA ANSIEDAD




Cuando te sientas ansioso no pretendas no estar ansioso, porque eso alimenta la ansiedad, le añade una capa adicional.

Aquello de lo que huyes siempre te persigue. No ocultes tu malestar ni te distraigas de él, ni finjas estar 'bien.' Comer, beber, ir de compras, empastillarte, hablar sin parar, silbar, andar de prisa en forma irracional, apresurarte a revisar tus mensajes o querer ponerte en contacto con tus amigos de inmediato, tratar de controlar todo lo que te rodea, darle vueltas y vueltas a la idea de 'yo y mi atareada vida,' todas estas son formas de evitar el hecho de que estás ansioso, son formas de abandonarte cuando más lo necesitas.

Respira. Siente tus pies en la tierra, tu vientre elevándose y relajándose con cada respiración. No pienses en tu ansiedad ni cómo deshacerte de ella - ese es el viejo paradigma. ¡Siente la ansiedad plenamente! Localízala en tu cuerpo - ¿se siente en tu barriga, en el pecho, en la garganta, en la cabeza? Olvida la palabra 'ansiedad' (porque es una palabra de segunda mano) y siente directamente las sensaciones vivas que están ahí, momento-a-momento, sin intentar deshacerte de ellas o detenerlas, sin siquiera desear que desaparezcan. Date la oportunidad de ser curioso y ver lo que está vivo en tu cuerpo en este momento, las sensaciones físicas de este momento. Sal del pasado y el futuro y sumérgete en la presencia. Respira en las sensaciones, dignifícalas con tu aliento, con oxígeno, con vida, con tu amorosa atención. ¿Sientes mariposas en el estómago? ¿Tus músculos se sienten tensos? ¿Qué músculos? ¿Podrías brindarle a todo ello una amorosa atención y respirar allí? Hazles saber a las sensaciones que tienen permiso de estar aquí, que están incluidas en la vida, que finalmente no cuentas con ninguna agenda que pretenda destruirlas, que pueden quedarse, por ahora. Y que sólo hay el Ahora.

Si los pensamientos están girando sin control y haciendo su fiesta, si hay demasiadas nubes de pensamiento en el cielo de la consciencia, es maravilloso. No intentes detener los pensamientos o silenciar todas esas voces, imágenes, recuerdos, fantasías, porque eso también te hará sentir más ansioso. Sólo los pensamientos querrían detener a los pensamientos. Sé el cielo, en donde las nubes de pensamiento pueden danzar. Los pensamientos no son la realidad, y no son lo que realmente eres. Son sólo sonidos e imágenes.

Los pensamientos pueden dispararse hacia el futuro o el pasado, pero eso está bien - eso es lo que hace la mente, constantemente se regresa o se adelanta. Sin embargo tú estás aquí. Tú estás justo aquí; aquí es donde vive tu presencia. Deja que todos los pensamientos estén aquí, contigo, todos los sonidos, todos los sentimientos, todas las urgencias Incluso admite tus sentimientos de no-aceptación, tu prisa por escapar de este momento. Conforme tu cuerpo libera tensión, podrías encontrarte nervioso, bostezando, riendo, o hasta temblando, o simplemente descansando más profundamente...

Si no puedes aceptarte a ti mismo como eres, entonces, ¿podrías aceptar plenamente tu incapacidad para aceptar? Y si no puedes aceptar eso, ¿serías capaz de ver que incluso tu incapacidad de aceptar es parte de la vida, parte de este momento, parte del movimiento del universo? No tienes que aceptarte a ti mismo, o aceptar este momento, porque ya ha sido aceptado. Ya está aquí, completamente vivo, y ya es como es.

La ansiedad es como un niño pequeño que ha llegado a tu espacio. No ha venido a arruinarte, o a hacerte daño, sino a despertarte. Simplemente quiere ser reconocido, acogido, sólo quiere ser incluido en la inmensidad de este momento.

La ansiedad anhela un hogar. ¿Huirás cuando se presente de nuevo, te distraerás, o finalmente le darás la bienvenida?


- Jeff Foster